Un grupo de entusiastas jóvenes deciden ir al encuentro del Che, en las estribaciones de la cordillera del Escambray
No pudieron las adversidades del momento impedir que personas de todas las edades, en Cuba entera, celebraran el cumpleaños del Che, este 14 de junio.

Jóvenes espirituanos, pertenecientes al Ministerio del Interior, las Fuerzas Armadas Revolucionarias y a otros sectores, decidieron hacerlo de una manera singular: llegando hasta Cantú, zona donde acampó el Guerrillero Heroico al frente de su Columna número 8, el 16 de octubre de 1958, antes de continuar ascenso hacia otros puntos donde se establecerían campamentos como los de Caballete de Casa, Gavilanes y Manaca Ranzola.

Un obelisco recuerda ese acontecimiento allí, a unos nueve kilómetros de la carretera que enlaza a Sancti Spíritus con Trinidad, lugar de una belleza natural indescriptible, escogido por el Che teniendo en cuenta su posición de difícil acceso, la altura y la buena visibilidad para poder detectar cualquier movimiento o aproximación de fuerzas enemigas.

Música de contenido patriótico, muy apropiada para la ocasión (la melodía de Carlos Puebla Hasta siempre, Comandante), labores de limpieza y embellecimiento del entorno, además la entrega de carnés a nuevos militantes de la UJC, hicieron mucho más emocionante el ascenso y la estancia en el histórico sitio.

Recuerdos no menos gratos dejó la marcha por tres pasos de ríos, los mismos que –extenuados, pero indetenibles, luego de jornadas de incesante caminata– cruzaron los guerrilleros, seguros de la victoria.






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