Artemisa concentra en Candelaria un paraje natural de los más divinos conocidos por acá; un complejo turístico en la Sierra del Rosario, a solo 80 kilómetros de La Habana, cautivante por sus ríos, cascadas, por la flora y fauna, además, disfrutado por el turismo nacional y foráneo, gracias a la belleza de su hotel, un orquideario a solo metros, varias villas de alojamiento y hasta un emblemático Castillo en las nubes.
Estos últimos años de presión y bloqueo han hecho mella en Soroa, bien llamado por muchos El Arcoíris de Cuba, dado el espectáculo visual en su cascada de 22 metros, donde la neblina y los rayos del sol muestran los siete colores, para hacer la experiencia mucho más sublime.
Sin embargo, ya ese lomerío carece de encantos, primero porque la llegada hasta el lugar se convierte en un peligro, aunque muy pocos vehículos se cruzan en la carretera, está casi tomada por las plantas de sus contornos, lo que convierte la doble vía en una sola senda.
Y un NO PASE, como señal de no brindar servicios hinca en lo más profundo del corazón, donde también quedan las huellas del huracán Rafael que hace dos años dejó estragos, aún no resueltos, en esta parte de la geografía local.
Hace más de cuatro meses, incluidos los de verano, que allí existe una quietud muy molesta. Solo seis custodios y unos 15 trabajadores se dedican a mantener el lugar, al menos libre de maleza, el polvo y otros efectos lógicos, al detener hasta las manecillas del reloj, porque además, las carencias del sistema eléctrico y la ausencia de agua potable, también laceran hasta lo más insignificante en la cotidianidad de Soroa.

Tales adjetivos se apoderan poco a poco de las instalaciones que por aquellos lares ayer fueron experiencias únicas y hasta las mejores fotos desde la altura de cualquier álbum familiar.
Sin embargo, en 13 medidas de las 176 contenidas en las Transformaciones Económicas y Sociales, hay un indicio de esperanza para este colectivo obrero del sindicato del Turismo, con un sentido de pertenencia y calidad humana de altos quilates.
Aunque en verdad, al intercambiar con parte de los trabajadores del hotel Soroa, no tienen certezas de por dónde andan las negociaciones, sí conocimos desde la Delegación de Turismo de Artemisa que existen actores económicos no estatales, interesados en asumir las gestiones del complejo, merecedor de cuantas oportunidades puedan ofrecerle para revivir.
Ya las transformaciones permiten, tanto adicionar a las modalidades de negocios ya existentes (empresa mixta y contratos de administración) para actividades turísticas, como el arrendamiento a inversionistas extranjeros, cubanos residentes en el exterior y en el territorio nacional, hasta beneficios tributarios y fiscales para ecoturismo y otras modalidades de turismo especializado.
Un fin bien pensado para atraer la inversión y diversificar el desarrollo turístico sostenible y responsable, lo cual figura como centro de atención, y ayudaría al centenar de trabajadores de Soroa, muchos actualmente reubicados dentro y fuera del hotel, que volverían a casa con el sustento familiar, el cual ahora anda bien escaso.

Estas nuevas oportunidades autorizan los guías de turismo y agentes de venta privados, la certificación y autorización de un gestor de destino local, capaz de integrar a los actores y garantizar que el modelo de gobernanza mixta funcione eficientemente; más el cobro de un impuesto especial o contribución para la sostenibilidad, promoción e imagen de los destinos turísticos y hasta promover franquicias cubanas en el exterior, como una vía de generar ingresos, por solo citar detalles del acertado documento estatal.
Pero… si no existe prontitud en el cronograma establecido para aprobar a los niveles pertinentes el modelo a seguir; si los trabajadores están ajenos al qué y al cómo: si el inmueble carece del mantenimiento imprescindible para evitar el deterioro… si la decisión se aleja del presente inmediato, el costo será mucho para reanimarlo.
Las apuestas llevan el camino de la sostenibilidad de los servicios, la eficiencia y la proyección de incluir a todos los actores económicos en el desarrollo pleno de la economía del país, pero el tiempo, la inmovilidad… y otros desatinos pueden hacer lo suyo y tergiversar los planes escritos en blanco y negro, con sueños y deseos de hacer.
Soroa no es solo una instalación turística. Soroa es un espacio de incalculable valor ambiental, palpita en el corazón de la cultura de Cuba y también en su historia como un paraje considerado Reserva de la Biosfera por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.
Soroa es acicate para el alma de los lugareños: para todos. Y que sigamos permitiendo que se degraden sus colores puede ser fatal para El Arcoíris de Cuba.


The post El arcoíris de Cuba pierde sus colores appeared first on Artemisa Diario.

