Foto: Alexis del Toro
La sobrenombran La Bien Querida, calificativo ganado, en buena lid, entre sus pacientes y personas que conocen a esta flor de roble, nacida en el lomerío de Sagua de Tánamo y asentada en campos del municipio de Holguín.
Margarita Hernández Álvarez es enfermera graduada hace 35 años, de los cuales unos 27 los ha dedicado al consultorio médico de la familia número 23 del barrio Las Marías, donde junto a su esposo, médico, atiende un universo de cerca de 400 pacientes.
El trabajo conjunto y consolidado del médico y la enfermera ha posibilitado que este equipo básico de Salud exhiba resultados loables en la zona de San Rafael adentro, un tanto distante del policlínico Pedo Díaz Coello, al que pertenecen. «Ahora tenemos una embarazada y dos niños, uno recién nacido y otro lactante, los que entran en el Programa Materno Infantil, priorizado en todos los órdenes».
Aseguran los que conocen la labor de Margarita, que en su radio de acción tiene una escuela primaria, cuyos niños no hay uno que no la quiera, porque ha logrado atraerlos con múltiples actividades educativas diarias y así es igual con todas las personas atendidas en el consultorio.
Las labores de esta profesional de la Salud sobrepasan las fronteras de su sector, para estar reconocida como asociada de honor de la Cooperativa de Crédito y Servicios (CCS) Eugenio González Montada, por las contribuciones de productos del campo, a partir de sus siembras, cosechas y entregas regulares a esa organización.
«Me gustan las labores del campo, no tengo una finca, es apenas una pequeña parcela donde cultivo, en lo fundamental, viandas, hortalizas y frutales, que entregamos mi esposo y yo a la cooperativa, que como parte del proyecto Nutrivida muchos de nuestros aportes tienen como destino el hogar materno 8 de Marzo y el círculo infantil, atendidos por la CCS», explicó.
«Ambas ocupaciones las llevo con armonía», aclaró Margarita, quien simultánea, además, los quehaceres del hogar, que lo integra también su madre, una adulta mayor con algunos problemas de salud.
Por la consagración de Margarita a sus pacientes y al campo, en estos días ella fue reconocida junto a otras compañeras, por la FMC y la Anap en el año de sus aniversarios 66 y 65, respectivamente, porque «con manos firmes y corazón entregado, siembran la tierra, cuidan los animales, elaboran alimentos y sostienen a sus familias y a nuestro pueblo».




