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Joven cubano en el Ejército de EE.UU. cuenta su historia – Cubanoticias 360

Foto: 377th Theater Sustainment Command | Facebook

Texto: Fede Gayardo

La vida de Andy Soto cambió radicalmente cuando era apenas un niño. Hoy, casi dos décadas después de abandonar Cuba junto a su familia, este habanero forma parte de la Reserva del Ejército de Estados Unidos, estudia una segunda carrera universitaria y asegura que gran parte de lo que ha logrado se debe a la decisión que tomó su padre de emigrar en busca de un futuro diferente.

Su historia fue divulgada recientemente por el Departamento de Defensa estadounidense a través de la plataforma oficial DVIDS, en el contexto de la Operación Sentinel Justice, uno de los mayores ejercicios de entrenamiento realizados por la Reserva del Ejército en los últimos años en Camp Shelby, Mississippi.

Actualmente, Soto se desempeña como especialista en logística automatizada dentro de la 873rd Quartermaster Company, adscrita al 332nd Transportation Battalion y al 143rd Sustainment Command (Expeditionary). 

Al mismo tiempo cursa estudios en la Florida International University (FIU), en Miami, donde realiza una licenciatura en Antropología después de haberse graduado previamente en Historia.

Detrás de ese recorrido académico y militar existe una historia familiar marcada por los conflictos políticos vividos en Cuba. Según relató el propio Soto, su padre era oficial de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y llegó a ostentar el grado de mayor. Sin embargo, su situación cambió cuando decidió mantener contacto con un familiar radicado en Estados Unidos.

“Eligió negarse y fue marginado. Pasó varios meses en prisión como resultado. Al salir, le dieron el trabajo en la panadería”, recordó el joven al referirse a las consecuencias que enfrentó su padre.

Tras salir de prisión, el exmilitar fue separado de sus funciones y pasó a desempeñarse como administrador de una panadería. Años después logró obtener una visa mediante un programa de lotería migratoria, oportunidad que permitió a toda la familia viajar a Estados Unidos.

“Logró obtener una visa a través de una lotería, lo que nos permitió visitar EE.UU. A través de la política ‘pies secos, pies mojados’, que permitía a los cubanos solicitar residencia permanente, pudimos quedarnos”, explicó.

Aunque dejó La Habana cuando tenía apenas siete años, conserva algunos recuerdos de aquella etapa. “Podía ser duro: la mayoría de las tiendas estaban cerradas, no teníamos aire acondicionado, pero pasaba la mayor parte del tiempo afuera jugando con mis amigos, siendo un niño normal”, comentó.

Ya instalado en Miami, encontró una figura de referencia en su hermano mayor, ocho años mayor que él, quien posteriormente desarrolló una carrera militar en Estados Unidos hasta retirarse con el grado de sargento de primera clase.

“Me ponía su uniforme cuando era pequeño y fingía saludar. No sabía lo que hacía, pero sabía que quería ser como mi hermano”, recordó Soto sobre aquellos primeros años de adaptación en territorio estadounidense.

Fue precisamente su hermano quien terminó influyendo decisivamente en su ingreso a las fuerzas armadas. Tras graduarse de la escuela secundaria Felix Varela Senior High School, decidió enlistarse a los 18 años. No obstante, optó por incorporarse a la Reserva en lugar de seguir exactamente el mismo camino militar de su familiar.

En la actualidad forma parte de la Operación Sentinel Justice, un ejercicio que reúne entre 12.000 y 15.000 efectivos de la Reserva del Ejército estadounidense. La magnitud del entrenamiento le ha permitido asumir responsabilidades importantes dentro de su unidad.

Su carrera militar continuará avanzando en los próximos años. Según explicó, tiene previsto participar en una misión en 2027, lo que lo obligará a interrumpir temporalmente sus estudios universitarios.

Al mirar hacia atrás, Soto asegura que no puede imaginar cómo habría sido su vida si hubiese permanecido en la Isla. “Si todavía estuviera en Cuba, no sé qué estaría haciendo. Estoy eternamente agradecido con Estados Unidos y con el Ejército por todo lo que me han dado”, concluyó.

La experiencia de Andy Soto se suma a la de otros cubanos que han compartido públicamente su integración en las fuerzas armadas estadounidenses. En los últimos años varios militares de origen cubano han contado sus historias de adaptación y servicio, reflejando una realidad cada vez más frecuente dentro de la comunidad emigrada.

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