En la Escuela Especial Enrique José Varona, de la ciudad de Camagüey, el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el Gobierno de los Estados Unidos contra Cuba impacta, pero no frena la voluntad de desarrollar el proceso docente educativo.
Al colectivo de ese plantel no los doblega el cerco imperial, al contrario, la búsqueda constante de alternativas reafirma la voluntad de mantener una de las conquistas más sensibles de la Revolución.

Concebido para atender a niños con trastornos de la comunicación sin otra manifestación acompañante, esa institución demanda de diferentes recursos tecnológicos y materiales didácticos imprescindibles para estimular el lenguaje en los más de 30 educandos que allí se forman, afirmó Belkis Comas Aguilera, directora del centro.
No obstante, la resistencia y creatividad del colectivo, integrado por 28 trabajadores, permite enfrentar las limitaciones y poner en práctica el talento y la creación para elaborar juguetes y los medios de enseñanza que requieren los alumnos de quinto año de vida, preescolar, así como de primer y segundo grados.
La mayoría, comentó, se obtienen a partir de objetos reciclados por los propios maestros o la familia que siempre suma esfuerzos para contribuir con la educación de sus hijos.
Por esa escuela, precisó, transitan durante un período de tiempo determinado, en el cual reciben el programa del Tercer Perfeccionamiento Educacional y, en la medida que superen el trastorno de la comunicación, se insertan en la enseñanza general en la cual reciben durante tres cursos escolares un seguimiento por parte de los docentes de ese plantel.
En ese logro, un papel decisivo lo tiene la logopeda Adriaida Varona Vila, una de las dos especialistas con que dispone ese colectivo para ayudar a los pequeños a resolver las dificultades que presentan.

Explicó que se realizan actividades y ejercicios que resultan importantes no solo para estimular en ellos la comunicación, sino también para su desempeño en la vida cotidiana.
A pesar de los obstáculos que impone el bloqueo y el cerco energético, señaló que existen muchas maneras de ejercitar todos los órganos fonoarticulatorios, ya sea desde los juegos, los cuentos, las rimas, las dramatizaciones, las canciones y la imitación de sonidos frente a un espejo para que sean capaces de controlar sus movimientos.

Basta, además, con la entrega de maestras como Ana Lucía Viñas Fabelo, para que el cerco imperial tenga mucho menos repercusión en la educación especial camagüeyana, pues, a nueve años de reincorporada, continúa aportando sabiduría y ese arte tan especial que tiene para facilitar el aprendizaje de sus alumnos mediante la elaboración de figuras que despiertan la atención visual en ellos, al tiempo que estimula el pensamiento y el vocabulario.
En esta etapa de vida, añadió, se imparten las dimensiones Educación y Desarrollo de la Comunicación, El entorno socio-moral, Estética y Plástica y el juego de roles, a partir de las actividades complementarias,

Hoy la agramontina Escuela Especial Enrique José Varona encuentra en sus trabajadores, en la familia y en cada educando que allí recibe atención pedagógica, logopédica y psicopedagógica, una fortaleza enorme para vencer cada desafío que impone el bloqueo y sostener una obra de infinito amor.

