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“(…) Las palmas ¡ay! las palmas deliciosas que en las llanuras de mi ardiente Patria nacen del sol a la sonrisa,
crecen, y al soplo de las brisas del océano bajo un cielo purísimo se mecen”.
José María Heredia (Oda al Niágara)
Resulta prácticamente imposible imaginar a la campiña cubana sin la presencia de la palmas reales, las “novias que esperan”, como las calificara el Héroe Nacional, José Martí, en ese canto a la libertad y verdadera arengan del corazón y a la conciencia que fue el discurso “Con todos y para el bien de todos”, pronunciado el 26 de noviembre de 1891 ante los tabaqueros emigrados de la Isla en Tampa.
Y es que tanto para el Apóstol de la Independencia de Cuba como para otros poetas y escritores y todos los cubanos en general nuestro Árbol Nacional constituye un portento de simbolismo de identidad y las ráices latentes en el origen y formación de la nacionalidad, algo así como el alma poética de los cubanos.
La palma real representa una sintésis paradigmática de nuestra indiosincracia, de la esencia misma de los principios y vocación por la libertad y la soberanía que han sustentado a los hijos de esta tierra y a sus sentimientos patríoticos por tantos años. La esbelta estampa de esa planta estuvo presente en los campos insurrectos, física y sentimentalmente para apoyar a la causa independentista.
Para Martí la palma fue sinónimo de virilidad, por eso apeló a ella en más de una oportunidad en su afán de lograr la unión y mencionarla como un símbolo vibrante de la fuerza que debía alcanzar la revolución. En otro discurso memorable suyo, en el Hardman Hall de Nueva York, el 30 de noviembre de 1889, exclamó, “si entre los cubanos no hay tropa bastante para el honor, ¿qué hacen en la playa los caracoles, que no llaman a la guerra a los indios muertos? ¿Qué hacen las palmas, que gimen estériles, en vez de mandar?”.
A propósito del tema, el investigador Dr. C. Milián Rodríguez Lima escribió y presentó recientemente, a instancia de la Sociedad Cultural José Martí, el artículo Palmas autóctotonas en la ruta martiana Playita de Cajobabo-Dos Ríos, basada en una acusiosa consulta bibligráfica, entre ellas el Diario de Campaña, De Cabo Haitiano a Dos Ríos.
En entrevista exclusiva para 5 de Septiembre, el experto en las palmeras del Caribe insular comparte con los lectores el resultado de su indagación y expone criterios propios acerca de ese vínculo espiritual expresado tantas veces por el más universal de los cubanos.
¿La palma en Martí…?
“Yo soy un hombre sincero/ de donde crecen las palmas/ y antes de morirme quiero/ echar mis versos del alma/. Así comienza nuestro Apóstol, tal vez, el más famoso poema de los Versos Sencillos. Y no es nada casual, Martí es tan cubano como las palmas, un concepto expresado por varios intelectuales profundamente martianos de renombre como Roberto Fernández Retamar Cintio y Merardo Vitier y Jorge Mañach.
“Resulta innegable que las palmas son el más distinguido símbolo de los campos de Cuba, aunque también en el ámbito urbano han cobrado una relevancia imperecedera. En el propio discurso ‘Con todos y para el bien de todos’, afirma, ‘hemos de poner la justicia tan alta como las palmas’.
“Recordemos que el Héroe Nacional vivió la mayor parte de su vida fuera de la Patria y estuvo en varios países de América Latina. Un artículo publicado en un importante periódico guatemalteco se hace referencia a que el líder independentista antillano nota la ausencia de la palma real en la campiña del país centroamericano.
“Tan estrecha es la asociación que hacen nuestros compatriotas de Martí con el árbol nacional que en cuanta estatua del Apóstol exista en parques, plazas, así como bustos en escuelas y otras instalacione públicas casi siempre, por no ser absolutos, está presente esa planta de penachos al aire.
“Incluso, en muchos lugares, y así lo he apreciado en Santa Clara específicamente, se ha pintado su rostro sobre el tallo de las palmeras, como se hace con la bandera cubana también. Luego, esa simbiosis es común encontrarla con un valor artístico notable en el universo paisajístico urbano y rural de nuestro país”.

¿A su criterio, por qué esa deferencia de Martí por la palma real?
“Efectivamente; si bien desde el punto vista científico no tenía el conocimiento de ella, estaba consciente de cuánto representaba para los cubanos y apreciaba su valor cultural y social, sin obviar el nivel de utilidad que le prestaba a los campesinos de la época.
“Como tampoco puede soslayarse el significado que entraña la palma como símbolo de esbeltez, belleza y dignidad, como también de nobleza, realeza excelencia y prestancia, y esos atributos presentes en textos de otros autores, leídos por él en su formación, contribuyeron también a que incorporara a su aservo y a su creación literaria la palma real”.
Detalla el Doctor en Cinencias Naturales cienfueguero, que el artículo Palmas autóctonas en la ruta martiana… es el colofón de un trabajo propuesto por el Centro de Estudios Martianos en las personas de Juan Losano y Héctor Pérez Pardo. Tal proyecto inició en 2010 y requirió de una minuciosa, profunda y extensa revisión bibliográfica de libros y textos relacionados con el tema; en tanto, fue necesario visitar en 38 ocasiones los tramos comprendidos entre Playita de Cajobabo y Dos Ríos, hasta completar los aproximadamente 392 kilómetros que separan estos dos puntos, siguiendo la ruta martiana en la geografía de la región oriental de Cuba.
“Es preciso aseverar que en el Diario de Campaña Martí cita cinco especies de palmas por su nombre (coco, palma real, yarey, palma pajúa y palma manaca), pero existen otras 18 especies que no menciona y están en el trayecto, que sólo se conocen si se reconstruye con criterios científicamente fundamentados. Entonces, en total son 23 especies que seguramente él pudo observar”, precisa el tambien miembro de la Sociedad Internacional de Palmas.
Agregó el investigador asociado a la Universidad Central Marta Abreus de Las Villas que las especies más abundantes en todo el recorrido descrito por el Delegado del Partido Revolucionario Cubano y Mayor General del Ejército Libertador fueron las palmas, pajúa, real, el coco, varias especies de yuraguano y la palma cana.
“Realmente en la provincia de Guantánamo estas especies están muy bien consevadas, subraya Milián, y, hoy, por la zona donde transitó entonces Martí hasta la Sierra del Maguey resulta perfectamente posible conocer las especies que allí habitan, igual sucede en el trayecto entre Santa Cecilia hacia el norte de la ciudad capital pasando por Barajagua, bajando por la Sabana del Vínculo y subiendo hasta Kentuqui que tiene un gran nivel de antropización, y así ocurre alternativamente hasta llegar a Dos Ríos”.
En cuanto al uso que hace Martí de esas palmeras, Rodríguez Lima precisa que en el propio Diario él anota las veces que bebió agua de coco y comió de su masa, en especial cuando sale de la Cueva de Juan Ramírez hacia Jobo, o en el momento que anda por la zona de Sabanalamar a Mariana. En otra parte de la descripción se refiere al alto en el camino a la sombra de los yareyes.
“En definitiva, el artículo se estará presentando en la VII Conferencia Internacional por el Equilibrio del Mundo, a efectuarse en enero de 2028, y será uno de los trabajos que va a representar allí a Cienfuegos y a ese pedacito de Sagua la Grande que también me acompaña adonde quiera que voy”, adelantó quien está considerado uno de los más apasionados estudiosos y amantes de las palmas en Cuba y el mundo, porque, con toda justicia, así es.
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