En La Habana organizan evacuaciones ante una posible guerra y recuerdan que las cazuelas solo se pueden tocar dentro de casa

Una reunión vecinal en un edificio de 20 plantas próximo al Comité Central del Partido Comunista de Cuba, en el capitalino municipio de Plaza de la Revolución, dejó una advertencia que va más allá de los preparativos ante una posible guerra, según el testimonio de un residente.
El usuario identificado como Eduardo Chibás compartió pormenores en su perfil de Facebook, a partir de lo que le contó una vecina que sí asistió al encuentro, el cual se habría efectuado este sábado, y donde un representante del régimen recordó que los cacerolazos solo pueden hacerse dentro de las viviendas.

Según lo relatado, los residentes de los pisos más altos tendrían que bajar al sótano del inmueble si se activa una alarma de guerra, aunque el espacio no tiene capacidad para albergar a todos los habitantes. La evacuación daría prioridad a niños y ancianos, quienes deberían llevar medicamentos, agua y otros artículos de primera necesidad.
Sin embargo, el detalle que más llamó la atención de Chibás fue la intervención de un representante del llamado «aparato», quien, de acuerdo con el testimonio, puntualizó que los ciudadanos tienen derecho a tocar cazuelas, pero únicamente dentro de sus casas.
«Parece anecdótico, pero no lo creo», escribió el habanero, quien interpretó la advertencia como un intento de establecer reglas ante un escenario que considera cada vez más crítico. «Están poniendo reglas de juego a su conveniencia ante una situación más crítica que está por venir… Sí, créanlo, esto se va a poner peor», añadió.
La mención de las cazuelas adquiere un significado particular en un país donde los cacerolazos se han convertido en una forma de expresar el descontento por los prolongados apagones y las dificultades cotidianas.
En junio, el Observatorio Cubano de Conflictos registró 107 protestas callejeras, la cifra más alta reportada para ese mes, de las cuales 82 ocurrieron en La Habana.
Ante las protestas motivadas por la crisis eléctrica, a inicios de julio el gobernante Miguel Díaz-Canel instó a los cubanos a tocarle «la cacerola a los vecinos del Norte, que son los que nos tienen con este apagón». Al atribuir la responsabilidad de los apagones a Washington, desplazó hacia el conflicto con el gobierno estadounidense las quejas de los ciudadanos por la falta de electricidad.
Las reacciones a la publicación de Chibás reflejaron desconfianza hacia el discurso oficial sobre una posible amenaza externa. «No será la primera vez que crean la ‘situación crítica’ del ataque inminente para desviar la atención», comentó un usuario. Otro resumió su interpretación con la expresión «Pan y circo».
Un tercer internauta cuestionó el efecto que, a su juicio, podría tener el mensaje de una amenaza extranjera sobre la población. «Eso es para que la gente se asuste. Y crean que les deben algo. Que el enemigo son los americanos», escribió.
La advertencia sobre los cacerolazos también provocó críticas directas. «¿Derecho a tocar cazuelas dentro de sus casas? Eso sonó fuerte», comentó una usuaria, en alusión a la contradicción entre reconocer ese derecho y limitarlo al espacio privado.
El testimonio no procede de una grabación de la reunión ni de la participación directa de Chibás, sino de lo que le contó una vecina. Aun con esa salvedad, la publicación puso sobre la mesa una inquietud que trasciende la organización de una eventual evacuación, la de si las instrucciones ante una posible guerra también incluyen advertencias sobre cómo y dónde pueden expresar los ciudadanos su descontento.
La reunión vecinal se enmarca en el Año de Preparación para la Defensa 2026, bajo la doctrina de la Guerra de Todo el Pueblo. En lo que va de año, el gobierno ha realizado ejercicios militares casi semanales.
En Camagüey se practicaron evacuaciones ante hipotéticos bombardeos con arme y desarme de fusiles; mientras que en Jatibonico, Sancti Spíritus, se colocaron minas antipersonal y se movilizaron reservistas ante un simulacro de desembarco enemigo.
En La Habana, Díaz-Canel ha inspeccionado zonas de defensa prácticamente cada viernes. A inicios de septiembre instó a los habaneros a conocer cómo protegerse en sótanos y túneles, al tiempo que este viernes, al visitar la Zona de Defensa Arroyo Arenas en La Lisa, afirmó que Cuba tiene mayor invulnerabilidad desde el punto de vista militar y de la defensa.
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