Mario Díaz-Balart admite desacuerdos con Trump por detenciones de inmigrantes y responde sobre los cubanos con I-220A
El congresista republicano Mario Díaz-Balart reconoció abiertamente sus diferencias con la administración Trump en materia migratoria y admitió que sus gestiones para proteger a los cubanos con formulario I-220A no han dado frutos.
Lo dijo en una entrevista exclusiva concedida a Martí Noticias y publicada este viernes por el periodista Mario J. Pentón.
La conversación, grabada en Doral, Florida, en plena campaña para las elecciones del 3 de noviembre, abarcó la situación de los inmigrantes cubanos en proceso legal, la política de Washington hacia Cuba y el proceso de transición en Venezuela.
Detenciones «inaceptables» y una «sobrerreacción» que no logra revertir
Díaz-Balart separó con claridad su respaldo al cierre de la frontera sur —que consideró necesario— de la forma en que la administración ejecuta las deportaciones.
«Yo creo que ha habido una sobrerreacción en cómo ha hecho cumplir esa parte de la ley», afirmó, y calificó las detenciones de personas que siguen procesos migratorios legales como «una sobrerreacción innecesaria y negativa».
El legislador señaló que arrestar a quienes avanzan por los cauces legales contradice el objetivo de incentivar ese cumplimiento.
«Ahí estoy totalmente en desacuerdo con el presidente de la administración», declaró sin ambages.
El I-220A es una orden de libertad bajo supervisión emitida por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) que no equivale al parole requerido para acogerse a la Ley de Ajuste Cubano, lo que dejó a cientos de miles de cubanos en un limbo migratorio durante la administración Biden.
Díaz-Balart reconoció que las gestiones realizadas junto a sus colegas María Elvira Salazar y Carlos Giménez —mediante reuniones con altos funcionarios de la Casa Blanca y del Departamento de Seguridad Nacional— no han cambiado hasta ahora la postura de la administración.
«No lo hemos logrado hasta ahora», admitió, en línea con declaraciones previas en las que ya había calificado de exageración parte de las redadas.
La propuesta: un programa temporal para cubanos, venezolanos y nicaragüenses
El congresista planteó crear un programa temporal que permita revisar caso por caso a los inmigrantes de Cuba, Venezuela y Nicaragua, comenzando por quienes tienen mayor probabilidad de tener casos legítimos de asilo.
Argumentó que esa fórmula es compatible con la legislación vigente y con los objetivos de la administración: identificar y expulsar a quienes representan un riesgo, mientras se abre un proceso ordenado para quienes tienen antecedentes limpios.
Sobre quién tiene la llave del cambio, fue directo: «La única persona que puede cambiar esto es el presidente de los Estados Unidos».
Añadió que «los únicos que estamos trabajando de una forma seria, que tenemos la posibilidad de lograr algo, somos un servidor, la congresista Salazar y el congresista Jiménez».Como precedente de su capacidad de influencia, recordó que durante el primer mandato de Trump logró, trabajando «calladitamente» con la administración, la legalización temporal de venezolanos, y expresó su esperanza de replicar ese resultado.
Cuba: «este régimen no va a sobrevivir»
Sobre la isla, Díaz-Balart se mostró convencido de que el tiempo del régimen está contado.
«Yo estoy convencido de que este régimen no va a sobrevivir estos dos años y un poquitico más que le queda a la administración del presidente Trump», declaró.
Confirmó que la administración mantiene contactos con personas cercanas a Raúl Castro —mencionó específicamente a Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del exgobernante— pero fue enfático: «No son negociaciones».
Según explicó, La Habana busca ofrecer cambios cosméticos mientras Washington exige una transformación política y económica de fondo.
Describió dos escenarios posibles de transición: una movilización popular a la que se sumen militares de bajo rango —comparó ese modelo con la Revolución de los Claveles en Portugal— o una decisión del entorno del poder de facilitar una salida ante la presión creciente.
Venezuela y el elogio a María Corina Machado
Preguntado por la permanencia de Delcy Rodríguez al frente del gobierno venezolano, Díaz-Balart defendió la estrategia de la administración y argumentó que una salida simultánea de toda la estructura chavista podría desencadenar enfrentamientos entre los numerosos grupos armados que operan en el país. «Las transiciones no son fáciles», afirmó.
Describió tres fases del plan estadounidense: estimular la economía, transformar las instituciones heredadas de la dictadura y celebrar elecciones libres.
Sobre la cooperación de Rodríguez con ese proceso, fue preciso: «No porque Delcy ha cambiado», sino porque la presión de Washington no le deja otra opción.
Al referirse a María Corina Machado, el congresista no escatimó elogios: «María Corina Machado es la líder indiscutible del pueblo de Venezuela. Se lo ha ganado».
Expresó su expectativa de que encabece un gobierno electo durante el mandato de Trump, una vez que se completen los cambios institucionales necesarios.
Al hacer balance de su relación con la administración, Díaz-Balart trazó una línea clara: «Yo discrepo con varias cosas con el presidente de los Estados Unidos, pero en el tema de la libertad de este hemisferio —Cuba, Venezuela, Nicaragua— no hemos tenido mejor aliado que este presidente».
La situación de los cubanos con I-220A y otros temas migratorios siguen en constante evolución. Mantente informado en nuestra sección de Inmigración en EE.UU., donde cubrimos todo lo que necesitas saber sobre políticas, deportaciones y derechos migratorios.
Archivado en:









