Este mercado transita 2026 con un optimismo cauteloso, en un escenario donde el alza récord del oro, las tensiones arancelarias y el auge del comercio electrónico reconfiguran el mapa del sector.
Así lo refleja el Global Jewellery Sourcing Barometer de la HKTDC, que encuestó a mil 507 compradores y expositores, cuando el 44 por ciento prevé un crecimiento de sus ventas en los próximos 12 a 24 meses, mientras que un 35 confía en repuntes a más corto plazo.
El principal termómetro del año lo marca el oro. Según el Consejo Mundial del Oro, la demanda global de joyería en el primer trimestre de 2026 se hundió a su nivel más bajo desde la pandemia, con solo 300 toneladas, 23 por ciento menos que en 2025.
Paradójicamente, el valor del gasto alcanzó los 47 mil millones de dólares, la cifra más alta para un primer trimestre.
En China, la demanda cayó 32 por ciento interanual hasta las 85 toneladas, pero el gasto subió 16 por ciento.
Para India, el comportamiento fue similar: 66 toneladas (-19 por ciento), pero un valor récord de 10 mil millones de dólares. Los consumidores se están volcando hacia piezas más ligeras, de menor quilataje o con pedrería para compensar los precios récord.
Las tensiones comerciales añaden otra capa de complejidad. Los aranceles estadounidenses están impactando el flujo de diamantes y gemas, aunque países como Bélgica se benefician de su estatus libre de aranceles.
El informe The State of Fashion 2026 de McKinsey y BoF destaca, sin embargo, que la joyería se mantiene como una categoría resiliente, con un crecimiento proyectado del cuatro al seis por ciento anual.
Las piezas de marca y la joyería fina lideran la expansión, impulsadas por una demanda que ya no es solo para regalar: el 42 por ciento de las mujeres y el 35 de los hombres compran más joyas para sí mismos que hace años.
mem/rfc
