Régimen cubano niega vínculos con 90 cargamentos de combustible incautados en EE.UU.

El ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, negó de forma categórica en una entrevista exclusiva concedida a Reuters en su despacho de la capital cubana, cualquier relación entre el gobierno de La Habana y los 90 cargamentos de biodiésel incautados por autoridades estadounidenses en septiembre.
El Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU. había anunciado el martes pasado en Miami la incautación de más de 620,000 galones de biodiésel —valorados en cerca de tres millones de dólares— distribuidos en 71 tanques en Port Everglades (Florida) y 19 envíos en el puerto de Houston (Texas).
Los documentos comerciales señalaban como destinataria a ENETEC S.A., empresa estatal cubana mayorista de combustibles sancionada por la OFAC en julio de 2026.
La negativa del ministro
De la O Levy aseguró desconocer por completo los cargamentos interceptados, y rechazó que exista algún acuerdo comercial con la empresa señalada por Washington.
«Podemos asegurarles que no existía ningún contrato de ningún tipo con ENETEC S.A.», declaró el ministro.
«Ninguna empresa estatal cubana ha logrado obtener un contrato de combustible, ya sea para pequeñas o grandes cantidades», añadió.
Días antes, el viceministro de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, calificó de ilegal la política estadounidense de interceptar buques en aguas internacionales, y la equiparó con actos de piratería.
«Es ilegal hostigar e interceptar en aguas internacionales buques que transporten combustibles a Cuba, como es ilegal la piratería y el pillaje», dijo Fernández de Cossío.
Cuba y la ONU han calificado las restricciones energéticas impuestas por Washington de medidas coercitivas unilaterales, contrarias al derecho internacional.
Una crisis energética al límite
Más allá de las negativas, De la O Levy reconoció la gravedad de la situación energética de la isla, agravada desde que la captura de Nicolás Maduro en enero de 2026 precipitó la suspensión de los envíos venezolanos de petróleo.
Aunque Washington permite desde principios de este año que exportadores privados envíen gasolina y diésel al sector privado cubano, el ministro subrayó que esos volúmenes son insuficientes.
«Me atrevería a decir que la cantidad que ingresa al país ni siquiera cubre el 3 % de sus necesidades de combustible», afirmó.
La realidad que vive la población lo confirma: la isla ha sufrido al menos ocho colapsos totales del sistema eléctrico en lo que va de 2026, y apagones de entre 20 y 24 horas diarias en múltiples localidades.
Cuba produce unos 40,000 barriles diarios de crudo, pero necesita entre 90,000 y 110,000 para cubrir su demanda.
El frente minero: níquel, cobalto y la disputa por Sherritt
De la O Levy abordó también la situación de la minería de níquel y cobalto.
Sherritt International Corp., compañía canadiense con más de 30 años de empresa conjunta con el gobierno cubano en la mina de Moa, en Holguín, suspendió operaciones este año y anunció su retirada, dejando una deuda pendiente de aproximadamente 277 millones de dólares con el Estado cubano.
En mayo, Sherritt firmó un acuerdo no vinculante con Gillon Capital LLC, firma de Dallas cuyo vicepresidente es Ray Washburne, exfuncionario de la primera administración Trump.
El ministro aclaró que esa operación no implica una adquisición directa de la empresa conjunta con el Estado cubano.
«Siempre hemos dejado claro que lo que la empresa estadounidense compraría serían acciones de Sherritt, no de la empresa conjunta», precisó.
«La empresa canadiense cotiza en bolsa y cualquier inversor tiene derecho a comprar sus acciones», añadió.
Advirtió, no obstante, que cualquier reinicio de la producción exige resolver obstáculos concretos. «Si la intención es reanudar la producción de níquel, todos esos problemas tendrían que resolverse», sostuvo.
Energías renovables como respuesta a la crisis
Frente al bloqueo de combustible, De la O Levy presentó la transición hacia las energías renovables como la principal apuesta del régimen.
Según sus cifras, se han instalado 144 parques solares con una capacidad combinada de 1,418 megavatios, y el país cuenta ya con más de un millón de motocicletas y triciclos eléctricos.
El 40 % de la electricidad cubana sigue proviniendo del petróleo nacional, destinado casi en su totalidad a las centrales termoeléctricas.
El propio funcionario admitió, sin embargo, que el ritmo de avance no alcanza las necesidades reales de la población. «Estamos avanzando con nuestras soluciones poco a poco, aunque no tan rápido como nos gustaría», concluyó.
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