Cineasta Juan Carlos Cremata: «En Cuba no les importan los vivos, imagínate los muertos»
El cineasta cubano Juan Carlos Cremata Malberti denunció la opacidad del régimen cubano ante la muerte de su hija Yésica Cremata Martínez, de 19 años, fallecida en enero de 2022 en circunstancias que la familia considera sin esclarecer. Lo hizo en una entrevista con Tania Costa para CiberCuba, donde resumió su desesperación con una frase demoledora: «Si en Cuba no les importan los vivos, imagínate los muertos».
La joven, según relató el director, estaba aparentemente sana y se encontraba en la casa de su novio cuando murió. «19 años tenía, no estaba enferma», subrayó Cremata, para quien la pérdida resulta aún más incomprensible por la falta de respuestas oficiales.
Al intentar obtener información, el cineasta llamó a Medicina Legal en Cuba y se encontró con un muro de silencio institucional. «Cuando llamaba a Medicina Legal no me querían dar el nombre de la doctora; de nadie, y lo que me llegaron a decir era que era una neumonía atípica», declaró.
La explicación no le convenció. Cremata señaló que ese diagnóstico le resultaba sospechoso porque fue el término que las autoridades cubanas emplearon de forma generalizada durante y después de la pandemia para no registrar oficialmente casos de COVID-19. «Mi hija no estaba enferma de COVID, fue en los años post COVID», aclaró, aunque reconoció no tener pruebas de que la muerte fuera intencional.
Según declaraciones previas del cineasta, las autoridades tampoco permitieron la cremación del cuerpo ni entregaron a la familia un certificado patológico. Además, la versión oficial cambió: primero le dijeron que la causa había sido un infarto y luego modificaron el diagnóstico a «neumonía atípica». No existe ningún informe autópsico ni declaración pública del Ministerio de Salud Pública que esclarezca lo ocurrido.
La muerte de Yésica Cremata marcó un punto de quiebre en la vida de su padre, el cineasta Juan Carlos Cremata. En marzo de 2023 confesó que su existencia «perdió sentido» tras el fallecimiento, y un mes después fue más lejos: «Lo que me quede de vida lo voy a dedicar a destruir el régimen cubano».
Esta tragedia se suma a otra que marcó su infancia: su padre, Carlos Alberto Cremata, era miembro de la tripulación del vuelo 455 de Cubana de Aviación, derribado el 6 de octubre de 1976 frente a las costas de Barbados con 73 personas a bordo. Las víctimas son denominadas oficialmente en Cuba «los mártires de Barbados». Cremata ha cuestionado públicamente la versión oficial sobre la autoría del atentado.
El director de cine, que reside en Miami desde 2016 tras ser marginado por el régimen a raíz de una puesta en escena que las autoridades interpretaron como una alusión ofensiva a Fidel Castro, lleva años construyendo una postura cada vez más combativa frente al gobierno de la isla. La obra ‘SOS Cuba’, estrenada en septiembre de 2022, fue su primer homenaje público a su hija, Yésica Cremata.
Dos tragedias familiares sin resolución satisfactoria —la de su padre en 1976 y la de su hija en 2022— definen la mirada de Cremata sobre el Estado cubano y su silencio ante quienes no encajan en la narrativa oficial.
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