
@MOrdetx
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«[…] Un manotazo del viento basta para estropearla […]
dejándola dañada cuando no la arranca de cuajo».
Enrique Serpa
Alejado del ambiente marinero de sus mejores narraciones Enrique Serpa, el escritor cubano, se adentró en el diarismo y transitó, cámara en ristre, por «pueblos, guardarrayas y atajos de las provincias» recordó un tiempo después su colega Fernando G. Campoamor Díaz.
De esas andadas, por aquí o por allá, brotó un reportaje que, inédito, casi cinco lustros después sacaron del olvido en la revista Bohemia para retomar lo que en un inicio fue De tierras de Tabaco, cuando el escritor de recorrido por la Sierra de los Órganos topó con una planta que «embriaga cuando se ofende»: el tabaco.
Pasado el tiempo la letra impresa lleva al recuerdo cuando distingo a los vegueros villareños en ajetreo agrícolas durante el inicio reciente de la siembra de tabaco en tierras onduladas y sueltas de un aparente lomerío cercano a las inmediaciones de Falcón, sitio desde el cual Linner Marrero Turiño, el campesino, prodiga sus plantaciones diversas.

No puedo olvidar a Serpa porque, como dijo en 1942 «Ninguna otra planta requiere como ella una atención siempre alerta, un cuidado sin claudicaciones, desde que se deposita en la tierra la simiente hasta que la hoja, ya madura, está en disposición de ser cortada…» En esos afanes anda el joven veguero, a quien recuerdo que dentro de un año cumplirá las 15 «primaveras» en menesteres agrícolas que durante un lustro tienen en vilo al agricultor.
Atento está el veguero en los menesteres de plantación que agricultores de Villa Clara y Cienfuegos rinden en su finca «La Puntilla», y sale una voz pausada que le brota cuando indica a una parte de los 16 boyeros que ejecutan acciones de surcado de la tierra para que impongan ritmo a la maniobra manual. Mira allá a lo lejos, entre el ondulado del lomerío, para imaginar qué hacen los tractoristas cuando los equipos de arrastre delinean las graderías sobre el suelo y solicita más envíos de simientes, siempre de las variedades Corojo 2020 y Corojo 2024, las más gustadas porque en otras cosechas probó de sus bonanzas en rendimientos y frenos a enfermedades y plagas.
Cualquiera diría que allí existe un emporio en el reinado de la prosperidad, pero el hombre sabe cómo Serpa que, en todo cultivo, en especial el tabaco, la «ardiente lasciva del sol lo calcina y bajo la demasía de la sombra languidece, hasta desfallecer como un cuerpo enfermo». ¡Claro que sí! ¡Bien que lo sabe! Aunque la naturaleza lo castiga en ocasiones, como hace poco tiempo, conoce de esos vericuetos de plantar al resistero del sol y de vegas tapadas y… Bien lo cuenta Serpa: «[…] Se diría que la naturaleza que lo circunda todo es hostil al tabaco». Sin embargo, en antinomia, tiene, en cambio, sus beneficios inigualables…
Guajiro natural
En algunas ocasiones de acercamiento mutuo, en contacto de diálogos profesionales, Marrero Turiño dice que: «de pies a cabeza siente satisfacción por ser un guajiro natural que percibe el olor de la tierra recién labrada y la prosperidad de alcanzan sus sembrados para la solvencia económica de la colectividad y del país». Justo eso constituye lo que mejor logra hacer, junto a aquellos que lo acompañan, en las labores de campo.
Durante la campaña, el productor, asociado a la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Manuel Fajado, propuesto por la provincia Hombre Habano 2026, tiene contratadas 150 ha de siembra de tabaco —unas 60 de tapado y el resto al sol ensartado—, aunque cree que esa cifra quedará atrás y el número se incrementará en más medio centenar de hectáreas. De rendimiento pronostica cifras superiores a 1.20 t/ha, cantidad que logró en la pasada cosecha. En esa fecha acopió y benefició unas 200 toneladas.
Ya la finca no es la de antes. El cosechero dispone de mayor cantidad de áreas en usufructo, así como de 12 casas de cura controlada para el beneficio de la rama seca, tanto de la plantada en octubre, como otras siguientes de siembra a sol y tapada. «Sembrar temprano tiene sus riesgos, por el cambio de temperaturas y las lluvias, pero el que empieza temprano da dos veces y lo que se pierde en el camino tiene opciones de corrección», espeta como recordando el refranero popular.

Obvio, la rama obtenida de siembras de octubre «no da toda la calidad deseada, pero rinde, sobre todo al resguardo de las casas de cura controlada y sirve para la cigarrería», comentó quien conoce que al seguir los instructivos técnicos logra hasta tres cosechas anuales en los cinco meses de faenas directas en el veguerío.
Con una fuerza laboral contratada de 500 trabajadores, Marrero Turiño, año por año, crece en aspiraciones productivas y refuerza su actitud bonancible y altruista como un hombre que comenzó en la agricultura «sin nada y hoy dispone de recursos materiales, mecánicos, productivos y económicos sacados de una pelea diaria frente al sol y la lluvia», indicó.

Esa representa la razón de una cosecha pasada en la cual recogió más de 300 000 cujes de tabaco y obtuvo, después del beneficio de la rama, un 80% de capas con rango de calidad para la exportación. En eso contribuye el desempeño de las 24 mujeres que anualmente tienen trabajo en su escogida, y también en los hombres del surco repartidos en 10 brigadas con indicaciones específicas en cada actividad del día.
También de las 10 ha de su semillero tradicional —aunque tiene en fase de montaje dos casas de túneles protegidos para el cultivo de posturas por cepellón—, garantiza las simientes requeridas en su finca y facilita entregas a otros cosecheros de la provincia, procesos que nutre de igual forma otros ingresos económicos.
¿Y de la alimentación de esa fuerza de trabajo contratada, incluso de la familia que espera en los hogares, quién se ocupa? Como precisa Serpa, él joven veguero conoce que, tanto en el tabaco, como en otros cultivos, «cuando la postura es trasplantada la acechan con más frecuencia los riesgos mortales». Esa la razón que lo impulsa a solvencias de cultivos varios, donde abunda las plantaciones de yuca, así como de boniato y… Recientemente completó unas 50 ha de sembrados de todo tipo, incluyendo frutales y cítricos, y las cosechas, junto a las crías de cerdos, sirven para alimentar a los asiduos trabajadores, hacer ventas semanales para llevar a los hogares, satisfacer contratos estatales y realizar donaciones a centros asistenciales de la provincia.

En las aguas represadas en perímetros de la finca saldrán dentro de poco las conductoras que, con sistemas fotovoltaicos para el riego de las plantaciones. Allí también se multiplican peces que destinan para la alimentación humana y animal en un cálculo milimétrico que garantiza a subsistencia diaria de la fuerza contratada.
¿Qué falta a la posteridad agropecuaria de La Puntilla, la finca de Linner?: no dejar que la plantación principal, el tabaco, como dice Serpa llegue a embriagarse, pues se ofende. Entonces, en las conquistas productivas seguir hacia adelante…
