Roban en Santa Clara una lámpara solar que una familia instaló para iluminar la cuadra durante los apagones

Ni siquiera la luz que una familia compartía con sus vecinos para aliviar la oscuridad de los apagones quedó a salvo del robo en Cuba, donde una lámpara solar instalada frente a una vivienda de la calle Alemán de la ciudad de Santa Clara desapareció durante la madrugada del jueves.
La propietaria, identificada como Maylín García, publicó en su perfil de Facebook un mensaje dirigido al responsable del robo, en el que explicó que la instalación no beneficiaba únicamente a su hogar, sino también a buena parte de la cuadra. Su publicación se difundió entre cientos de usuarios y provocó numerosas reacciones.

«Quizás tú viste una lámpara y pensaste solamente en llevártela. Pero nosotros la pusimos ahí pensando en todos, porque con tantos apagones que hay en Cuba, esa luz alumbraba una buena parte de la cuadra y servía para que nuestros vecinos también tuvieran un poquito de claridad», escribió García.
La mujer, quien en los comentarios precisó que residía en la calle Alemán de la urbe santaclareña resumió el perjuicio con una frase que puso el foco en el carácter colectivo de la pérdida. «No te llevaste solamente una lámpara. Te llevaste un poco de la luz que compartíamos con los demás», expresó.
García cerró su publicación con una frase que resumió el sentir de muchos: «Y aunque ya no esté esa luz, la vergüenza de lo que hiciste es tuya, no nuestra».
Las reacciones dejaron al descubierto que el problema no sería un caso aislado. Una usuaria contó que le robaron dos lámparas en el Casino Deportivo, en La Habana, y que el responsable regresó al mes siguiente para llevarse las otras dos.
Otra persona relató que había instalado dos luces para iluminar la calle y facilitar el tránsito de quienes caminaban por ella, pero también se las robaron.
Algunos participantes en el debate advirtieron que la sustracción de estos equipos no solo elimina una fuente de iluminación, sino que deja las calles más oscuras y puede facilitar otros delitos. Otros reclamaron medidas más severas contra quienes perjudican a la comunidad.
El caso de Santa Clara expone la pérdida de una solución doméstica que una familia había puesto al servicio de sus vecinos para afrontar los apagones. La lámpara no sustituía el suministro eléctrico, pero ofrecía iluminación compartida durante los cortes, una ayuda que desapareció con el robo.
En agosto, luminarias fotovoltaicas instaladas en avenidas de Santiago de Cuba fueron robadas días después de su colocación, mientras la policía no respondió a los llamados de auxilio.
En julio, la parroquia de los Escolapios en La Habana denunció el robo de lámparas adquiridas con donaciones. Y en junio, ocho jóvenes fueron detenidos en Guantánamo por sustraer más de 20 lámparas del alumbrado público para revenderlas a negocios privados a precios de entre 15,000 y 20,000 pesos cubanos.
Los equipos fotovoltaicos se han convertido en uno de los bienes más codiciados del mercado informal cubano, impulsados por una crisis energética que provoca apagones superiores a las 20 horas diarias en varios territorios.
Las autoridades respondieron al fenómeno con el Dictamen 475 del Tribunal Supremo Popular, que tipifica el robo de componentes solares como sabotaje -delito contra la seguridad del Estado- con penas de entre siete y 30 años de prisión, cadena perpetua o pena de muerte en casos graves.
Pese a ello, los robos no cesan. Según el Observatorio Cubano de Auditoría Ciudadana, los robos verificados en Cuba crecieron 479 % entre 2023 y 2025, con 1,536 casos documentados solo en ese último año.
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