En 1964 la Comisión Nacional Cubana de la Unesco publicó el tomo I de El ingenio. Complejo económico social cubano del azúcar, cuya autoría pertenece a Manuel Moreno Fraginals (1920-2001). Según su autor esta obra nació como un breve capítulo de un libro titulado Nación o plantación, Moreno consideró que Nación o plantación no era un buen texto y decidió reescribirlo; de las dieciocho páginas del capítulo llamado El ingenio salieron los tres tomos de su nuevo cuaderno. El escritor le envió un ejemplar autografiado al comandante Ernesto Che Guevara de la serna (1928-1967).

El Che lo leyó detenidamente y luego le escribió una interesante carta. La epístola, fechada el 6 de octubre de 1964, comienza con un saludo al estimado compañero Manuel Moreno Fraginals, y luego acusa recibo del volumen que ha tenido la gentileza de enviarle. Ahí le expresa: «Hace poco terminé su última página y quisiera dejarle constancia de que no recuerdo haber leído un libro latinoamericano en el cual se conjugara el riguroso método marxista de análisis, la escrupulosidad histórica y el apasionamiento, que lo torna apasionante».
Llama la atención que el Che, a pesar de sus múltiples ocupaciones, da lectura al libro y le corresponde al autor el mismo año en que se publicó el texto; es evidente que el Guerrillero Heroico era un gran lector, nótese que afirma no haber leído otro libro latinoamericano con estas características. Su elogio es claro y preciso, además, lo considera apasionante por la amena forma de redacción. El Che había recibido el primer tomo y conociendo que otros dos se venían gestando le escribe: «Si los otros tomos mantienen la misma calidad, no tengo temor de augurarle que El ingenio será un clásico cubano».
Después de la aparición del tomo I, salió una edición en inglés, en 1976, y dos años más tarde, enero de 1978, la Editorial de Ciencias Sociales publicó los tres tomos en tapa dura; seguido de una reimpresión, en tapa blanda, que vio la luz en mayo del mismo año. El I y el II volumen incluyen cada uno índices de personas e instituciones, lugares geográficos, ingenios y grabados. Particularmente relevante es el acápite Hipócrates negrero, incluido en el tomo II, donde el autor analiza, con maestría admirable, la asistencia médica dentro del sistema de vida de las plantaciones azucareras. El III se ocupa de las series estadísticas fundamentales, de la producción cubana por zonas geográficas y del comercio azucarero, temas acompañados por un glosario de la manufactura esclavista, se añade la bibliografía mínima.

Con rigor científico y diáfana claridad en sus ideas, Moreno Fraginals, expuso los cambios técnicos y de organización económica en el proceso productivo azucarero entre 1800 y 1860. Fue también su mérito relacionar el surgimiento y auge de la plantación esclavista con el entorno azucarero mundial. Vale apuntar que no fue sólo lo económico lo que tuvo en cuenta, también entrelazó estos hechos con las influencias políticas y culturales cubanas de la época. Su texto demostró que la aspiración a una historia científica no solo no estaba reñida con el arte del buen decir, sino que este le era imprescindible, arte y ciencia debían andar siempre de la mano.
El libro se caracterizó desde su publicación inicial porque metodológicamente se apartó de los cánones tradicionales, en él se conjugan una depurada técnica historiográfica, la experiencia de un economista moderno y la vivencia de problemas relacionados con el subdesarrollo, destacándose los métodos cuantitativos como herramientas del análisis marxista. Importa comentar que el autor, para una mejor comprensión de la evolución de la tecnología azucarera, llegó al extremo de la experiencia práctica fabricando azúcar con instrumentos de producción que reproducían de manera exacta los utilizados en los ingenios del siglo XVIII.
A raíz del fallecimiento del escritor, el 9 de mayo de 2001, el historiador Pedro Pablo Rodríguez publicó, en La Gaceta de Cuba, una semblanza donde calificó la obra como una nueva interpretación de la historia de Cuba, la cual le develó la portentosa transformación que significó para la Isla adentrarse por los caminos de la sociedad plantadora. Según Pedro Pablo: «El ingenio me parecía que, efectivamente, trasuntaba con claridad un punto de vista marxista, pero muy bien entramado y sustentado con diversas técnicas de investigación económica y comercial, con recursos tomados de diversas disciplinas sociales con un acopio abrumador de novedosa y abundante información —de decisivo pero no exclusivo peso documental—, y con una visión totalizadora e integrada de la historia, que me entregaba un modo de vida y de ser, una cultura».
El Ingenio es la obra más importante de Manuel Moreno Fraginals y la investigación más abarcadora de la economía azucarera esclavista en la Isla. En sus páginas encontramos abundante información gráfica y estadística, su análisis no se queda en el plano económico, sino que ofrece una visión integradora del fenómeno con sus repercusiones sociales, políticas y culturales. Talento, erudición, brillantez, son cualidades de esta obra que volcó definitivamente los estudios históricos más allá de la línea tradicional contada para sí y para los demás por la sacarocracia cubana como protagonista exclusiva del proceso histórico, abriendo nuevos horizontes para analizar las particularidades de aquella cultura llamada por Moreno complejo económico-social cubano del azúcar.

Con los años se cumplió la profecía del Che, el texto es, por derecho propio, un clásico de las letras cubanas. Como escribió el investigador Pedro Pablo Rodríguez: «El ingenio, sin duda, dio cabal pertenencia a Moreno en las letras cubanas, lo cual —por cierto— ha situado desde entonces a la historiografía cubana ante una responsabilidad y un reto pocas veces asumido con posterioridad […] obra decisiva para entender a Cuba y a los cubanos; nació como un clásico y fue asumida desde el principio como una pieza canónica [] ha quedado como una de las cimas del siglo XX cubano».
*Médico e Investigador histórico. Doctor en Ciencias Médicas. Académico Titular de la Academia de Ciencias de Cuba. Neurocirujano del Hospital Provincial Clínico Quirúrgico Docente «Saturnino Lora». Santiago de Cuba. Miembro de la Uneac, de la Unhic y de la Scjm.
Acerca del autor

Dr. C. Ricardo Hodelín Tablada*
Médico e Investigador histórico. Doctor en Ciencias Médicas. Académico Titular de la Academia de Ciencias de Cuba. Neurocirujano del Hospital Provincial Clínico Quirúrgico Docente “Saturnino Lora”. Santiago de Cuba. Miembro de la Uneac, de la Unhic y de la Scjm.

