Fotos: Hospital Pediátrico
El 10 de octubre de 1971 surgió para el pueblo holguinero el primer centro asistencial de atención especializada y exclusiva para la población infantil. Se abrían así nuevos horizontes en favor de la salud de los niños, con un hospital de 175 camas y los servicios servicios de Gastroenterología, Respiratorio y de Clínicas Pediátricas, atendidos en su mayoría por muchos de los médicos acabados de graduar por la Revolución, otros en formación hasta algunos inmersos en la especialidad de Pediatría, entre otras fuerzas indispensables.
Así nacía el hospital pediátrico Octavio de la Concepción de la Pedraja, en el antiguo edificio de la Audiencia, localizado en la conocida carretera a Mayarí, hoy Avenida de los Libertadores.
Después de varias modificaciones al sólido local fueron ocuparon espacio el Cuerpo de Guardia, consultas y las salas de hospitalización, servicios todos atendidos por unos 170 trabajadores , entre ellos tres especialistas, seis residentes, similar número de verticales internos, 24 enfermeras y tres técnicos.

Al joven residente de segundo año Ángel Sanjuán Sanjuán le tocaría timonear y llevar a puerto seguro a esta gran nave de la Salud Pública en un territorio, donde era inminente trabajar por contribuir a mejorar la situación sanitaria de la población pediátrica, ampliar los servicios y resolutividad de los tratamientos, pero sobre todo, llenar las expectativas del holguinero en general y satisfacer las necesidades asistenciales de los más pequeños de casa.
En la medida que pasaban los días y, en medio de atenciones a pacientes y la preparación del recurso humano en el Pediátrico, se fue gestando un progresivo programa inversionista para ampliar y modernizar la edificación y convertir en lo que es hoy: una de las más grandes de Cuba por su área física, dotación de camas y cantidad de servicios ofertados.
En un momento llegó a disponer de 540 camas hospitalarias, más de mil 550 trabajadores para garantizar la prestación de servicios en 35 especialidades médicas, cerca de 10 laboratorios y varios medios diagnósticos.

El actual director general de la institución el doctor Héctor Pupo Rodríguez destacó que disponen de 468 camas de dotación normal y 366 real; con 25 especialidades clínicas, 10 quirúrgicas y 40 consultas funcionando. «A pesar de las limitaciones impuestas por un bloqueo recrudecido, todos nuestros servicios están abiertos, la totalidad de las actividades centro se mantienen, lo que tenemos restringida es la cirugía electiva, ante la dificultad de la entrada de todo tipo de recursos, desde medicamentos, materiales desechables, equipos y piezas de repuesto», significó el especialista de primer y segundo grados en Pediatría.
Pero, a pesar de esas dificultades muy bien definidas, el Pediátrico exhibe indicadores de lujo, por ejemplo, el nivel de sobrevida general es superior al 99 por ciento; 96 en la Unidad de Terapia Intensiva, 96 por ciento en Sala de Neonatología, 98, 6 por ciento en Terapia Intermedia y cero fallecidos en salas abiertas, incluyendo en las de urgencias.

A esto se suma que como fruto de la labor de esta institución la provincia experimenta una marcada disminución de los fallecidos extrahospitalarios y cada vez son menos los pacientes requeridos de traslado hacia otras instituciones del país.
Varios servicios son de referencia nacional y asumen la atención de niños de esta y otras provincias del oriente cubano, en especial de Cirugía Neonatal y la Oncohematologia, con resultados óptimos.
Aseguró que esos y otros muchos logros se deben a contar con un colectivo de mil 200 trabajadores, que no escatiman esfuerzos ni capacidad profesional para enfrentar muchos problemas, entre ellos destacan los equipos de cirugía neonatal y general; los de Terapia Intensiva e Intermedia, Oncohematologia, Oftalmología y demás, como el personal de enfermería, técnicos hasta los de servicio, con grupos de vanguardia en la cocina, auxiliares generales, ingenieros y de oficinas.
Mucho más que atención médica

La jefa de docencia e investigación la doctora Aracelis Hernández García tras recordar el honor de ser seguidores del ejemplo de profesionales como Luis Rodríguez Guerrero, Mirtha Santiesteban, Julio Grave de Peralta Mesa, Pedro del Toro Saad, Diana Martínez Piti, Erwin Regis, Francisco M. González Celaá, Matilde Fagés, Rafael Trinchet y tantos otros prestigiosos profesores de la Pediatría holguinera, apuntó que el hospital mantiene junto a la atención médica resultados notables en la preparación de los estudiantes de Medicina de pregrado y posgrado, y de otros recursos necesarios en el sistema sanitario, como el personal de enfermería, tecnólogos y otros.
A esos logros agregó los altos reconocimientos alcanzados en la ciencia, la tecnología y la innovación por varios años consecutivos. «Hemos obtenido el premio de mayor impacto económico a nivel provincial y nacional, también de la Academia de Ciencias de Cuba; el del Mérito Científico y se ha crecido en la actividad investigativa y en la categorización de especialidades y profesionales, lo que redunda en mayor calidad de atención» , resaltó.

La especialista de primer y segundo grado en Pediatría destacó que hoy tienen 285 profesores de todas las carreras de las Ciencias Médicas en todos sus modelos formativos, con claustro fortalecido en el cual se conjugan experiencia con las nuevas generaciones, que están creciendo; además disponen de amplia formación doctoral, que agrupa a 26 doctorantes, de tres han crecido a 11 con esa categoría.
«A todo esto agregamos los máster y especialistas de segundo grado con un total de 201, entre los dos; hemos crecido también en 11 especialidades de posgrado de formación reciente con varias ediciones la mayoría, que se suman a las tradicionales, mientras se preparan otras, como la de Cardiología y Oftalmología», explicó.
Fortaleza pediátrica

Eso es el hospital infantil donde hay historias de valor y consagración, miles de vidas salvadas, hazañas consumadas desde el enfrentamiento a la epidemia del dengue hemorrágico en los ’80, etapa cuando surgió la Sala de Terapia Intensiva; otras emergencias médicas, como alzas de enfermedades respiratorias, diarreas y la más reciente, la pandemia de COVID-19, que requirió de mucha entrega, sabiduría y profesionalidad de todo el colectivo.
Por eso, el doctor Héctor Pupo reitera, una y otra vez, que la mayor fortaleza de la institución son sus trabajadores, personal altamente comprometido, consagrado y con una alta sensibilidad y amor hacia los niños.
El tiempo ha transcurrido y ya son 55 largos años los que suma esta institución, orgullo del sector de la Salud de Holguín y Cuba.


