Los antillanos, dirigidos por Roberto Carmona, salieron como un vendaval sobre el Estadio Simone Piani y fabricaron cuatro carreras en el primer episodio con seis indiscutibles, golpe inicial que marcó el rumbo de una semifinal sin sobresaltos.
La ofensiva cubana, dueña absoluta del escenario, volvió a pisar el plato en cada uno de los tres capítulos siguientes para completar una producción de 16 imparables y convertir la jornada en una demostración de poderío colectivo.
Iván Gordo encabezó la embestida con cuatro hits, mientras Maikel Meriño, Maikel Rodríguez y Yaniel Pérez aportaron tres cada uno, y Pedro Díaz sumó dos incogibles y par de carreras impulsadas.
En contraste, China Taipéi apenas consiguió un indiscutible frente a un conjunto cubano que mantuvo el control del encuentro desde sus primeros compases hasta colocar el boleto a la disputa del título.
La corona volverá a ponerse en juego esta misma jornada a las 10:30, hora de Cuba, en una final que tendrá aroma de revancha y memoria, pues Italia derrotó hoy 11-4 a Gran Bretaña en la otra semifinal.
Así, el destino repite la escena de 2024 y coloca nuevamente frente a frente a Cuba e Italia, protagonistas de aquella final que terminó con la coronación de los caribeños.
Ambos equipos llegan invictos, con cuatro triunfos en igual número de presentaciones, convertidos ahora en los últimos guardianes de un título que Cuba pretende conservar en territorio italiano.

