Ultraderecha cubano-americana pide en Washington una intervención militar de EEUU contra Cuba mientras la Isla resiste el cerco. Foto: captura de pantalla de América TV.
Cubainformación
Mientras Cuba afronta las consecuencias de un cerco estadounidense cada vez más severo, un reducido grupo, inferior a 150 personas, de la ultraderecha cubano-americana se concentró este 1 de octubre en Pershing Park, a escasa distancia de la Casa Blanca, para reclamar a Donald Trump que pase «de las palabras a las acciones» contra la Isla.
La movilización, convocada por el presentador neofascista Alexander Otaola y en la que participaron miembros de la ultraderechista contrarrevolucionaria, como Rosa María Payá, bajo el lema «Do it Trump, do it», buscó presionar a la Administración Trump para que aumente su intervención contra Cuba. En Washington, estos sectores pidieron a la Casa Blanca una actuación directa de Estados Unidos contra su propio país de nacimiento, en un momento en que la población cubana soporta una gravísima situación energética y de abastecimiento.
El contraste resulta difícil de ignorar: mientras Cuba enfrenta un bloqueo petrolero estadounidense que golpea el transporte, la generación eléctrica, el suministro de agua y la actividad económica, desde Washington un pequeño grupo de personas nacidas en la Isla —presentado habitualmente como «exilio»— reclama todavía más presión contra la población de la Isla e, incluso, una intervención militar.
La concentración expresó además su respaldo a Donald Trump y al secretario de Estado, Marco Rubio, y reclamó que la política de Washington avance desde las declaraciones hacia medidas concretas. La protesta incluyó fotografías de personas encarceladas en Cuba, presentadas como «presos políticos» y participantes en graves delitos de violencia y contra el orden constitucional, y referencias a los apagones, la falta de agua y la escasez de alimentos y medicamentos, precisamente consecuencia de la asfixia quie estas personas apoyan y jalean.
Uno de los mensajes exhibidos durante la jornada llegó incluso a plantear la anexión de Cuba a Estados Unidos.
Y todo ello ocurre mientras las restricciones estadounidenses afectan también al movimiento de mercancías. Alimentos, medicamentos y otros productos destinados a Cuba han encontrado crecientes obstáculos para llegar a la Isla, en un contexto de sanciones y presiones sobre empresas y navieras. Y esta semana han sido aprobadas sanciones contra el sector privado y contra los escasos viajes permitidos hasta ahora desde EE. UU., de carácter educativo o cultural.
Frente a las consignas pronunciadas en Washington, el pueblo cubano continúa resistiendo en la Isla. Son sus familias, trabajadores, estudiantes, personas mayores y comunidades quienes afrontan cotidianamente los efectos de la escasez de combustible, los apagones y las dificultades de abastecimiento.
La concentración de Pershing Park deja así una imagen reveladora: un reducido sector fanatizado de la ultraderecha cubano-americana reclamando desde territorio estadounidense una intervención de Washington sobre Cuba, mientras millones de cubanas y cubanos viven las consecuencias de las medidas de asfixia económica y energética aplicadas por Estados Unidos.
