Un festival infantil por el Día Latinoamericano y del Caribe de Conservación de los Murciélagos reafirma la labor del proyecto Cubabat, que busca cambiar la imagen de estos mamíferos, esenciales para los bosques, los cultivos y la salud.
Entre dibujos, poesías y origamis, decenas de niños aprendieron que los murciélagos no son seres malignos, sino aliados de la naturaleza y de las personas. El festival, organizado por el proyecto Cubabat, junto al personal de Flora y Fauna, dio inicio al mes dedicado a estos animales, con más actividades previstas junto a la Cruz Roja y la Oficina del Conservador de la ciudad.

Los pequeños también vieron videos sobre qué comen y dónde viven los murciélagos, y recorrieron una exposición para conocer sus rostros. «Se habla muy poco de ellos porque las personas les tienen fobia», explicó Yeleni Pacheco Roque, educadora ambiental del proyecto. Sin embargo, dispersan semillas, polinizan flores y ayudan a mantener limpios los lagos.
El doctor Yoel Monzón González, director de Cubabat, atribuye ese rechazo al desconocimiento de sus servicios ecológicos y al cine y la televisión, que asocian al murciélago con la sangre y el mal.
Su trabajo con círculos de interés en escuelas primarias ha dado resultados: los niños llevan lo aprendido a familiares y vecinos. «Un mundo sin murciélagos es imposible», resumió.

Los murciélagos controlan insectos transmisores de enfermedades, sobre todo mosquitos, y plagas de cultivos como el maíz, el frijol y el arroz; además, polinizan al menos 500 especies de plantas. En cuanto a la rabia, los estudios estadísticos realizados en Cuba desde 1982 muestran que figuran entre los mamíferos que menos la han transmitido a las personas.
Cubabat se gestó en 2010 a partir del trabajo del Comité Espeleológico de Matanzas y de un grupo de trabajo dedicado a los quirópteros, con el asesoramiento del eminente zoólogo Gilberto Silva Taboada, autor de Los murciélagos de Cuba.
En 2012 emergió oficialmente bajo el amparo de la Fundación Antonio Núñez Jiménez de la Naturaleza y el Hombre, con apoyo inicial de la organización canadiense Animal Experience International. Hoy tiene alcance nacional y se sostiene en tres ejes: investigación, educación ambiental y divulgación, y conservación.
Colaboran universidades, jardines botánicos, áreas protegidas de varias provincias, el Ministerio de Educación y sociedades científicas como la Espeleológica de Cuba. El proyecto integra además la Red Latinoamericana y del Caribe para la Conservación de los Murciélagos.
El trabajo de campo ha dejado resultados notables. En 2016, especialistas de Cubabat constataron en Varadero la presencia del murciélago rojo (Lasiurus pfeifferi), especie endémica y rara que no se reportaba en Matanzas desde la década del 70.

En 2020, la caverna Santa Catalina se convirtió en el cuarto Sitio Importante de Conservación de Murciélagos del país. Antes, en 2017, el grupo anunció que solicitaría a la Red Latinoamericana la certificación de un refugio de murciélago pescador en Cayo Sabinal.
Entre los retos pendientes Monzón identifica como principal amenaza las visitas descontroladas a las cuevas, y como otro desafío el escaso conocimiento sobre los murciélagos urbanos.
Aún con muchos retos por delante, el conocimiento sobre la conservación y protección de los llamados duendes alados continúa ganando espacio en la sociedad cubana.

