La revista Bulletin of Marine Science publicó la investigación, basada en más de 3 600 kilómetros de navegación durante la travesía circunnavegatoria de 2023.
El equipo multidisciplinario vinculó variables físicas y químicas del océano, comunidades bentónicas, abundancia de peces e indicadores de presión humana, según informó el CEAC a Prensa Latina.
Los resultados confirman que los arrecifes cubanos funcionan como un mosaico de sistemas interconectados, organizados a lo largo de un gradiente de accesibilidad, influencia costera e impacto antropogénico.
En arrecifes mejor conservados prevalecen coberturas altas de coral vivo y mayor abundancia de colonias; en zonas con presión humana dominan macroalgas, enfermedades y mortalidad coralina.
La biomasa de peces responde de forma diferenciada. Especies pequeñas, medianas y herbívoras dependen de la complejidad y condición del hábitat bentónico. Grandes depredadores dependen de factores humanos: responden de manera positiva a regulaciones efectivas y negativa a la intensidad pesquera.
Otro hallazgo indica que la temperatura superficial del mar, la energía del oleaje y los sólidos disueltos interactúan con presiones locales y definen condiciones del bentos. La variabilidad ambiental costera y el uso humano deben analizarse como un sistema integrado, no como factores independientes.
Alain Muñoz Caravaca, investigador titular del CEAC y coautor, declaró: «La Expedición Bojeo a Cuba constituye un hito para la ciencia nacional al ofrecernos, por primera vez, una evaluación sincrónica y estandarizada del estado de nuestros arrecifes a escala de todo el archipiélago».
Muñoz Caravaca añadió: «Desde el CEAC asumimos la caracterización hidroquímica y oceanográfica. Analizamos pH, alcalinidad y nutrientes. Estos análisis comprobaron que la calidad del agua y los vertimientos costeros condicionan la salud del fondo marino; por ello, la protección efectiva exige gestionar no solo la pesca, sino también los impactos terrestres sobre el mar».
La investigación registró los primeros impactos del estrés térmico extremo durante las etapas iniciales del cuarto evento global de blanqueamiento coralino. Así estableció una línea base para evaluar la resiliencia y la trayectoria futura de recuperación o deterioro de esos ecosistemas ante el cambio climático.
En el estudio colaboraron el Instituto de Ciencias del Mar, el Centro de Investigaciones Marinas y la Fundación Antonio Núñez Jiménez para la Naturaleza y el Hombre, entre otras entidades cubanas.
También participaron el Environmental Defense Fund (EDF), el Harte Research Institute for Gulf of Mexico, el Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de México, la Université de Bretagne Occidentale y la Universidad de California, Santa Cruz.
La Expedición Bojeo a Cuba, primera circunnavegación científica del archipiélago, cubrió más de tres mil 600 kilómetros en 2023. Sus datos constituyen una línea base para políticas de conservación marina y para evaluar los efectos del cambio climático en los arrecifes cubanos.
ool/sbd


