Un mejor barrio, un mejor país
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Un mejor barrio, un mejor país


Lety Mary Alvarez Aguila

Lety Mary Alvarez Aguila

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28 Septiembre 2026

Toda obra, grande o pequeña, se edifica desde los cimientos; desde ese ínfimo grano de tierra depositado en una mezcla que tomará forma, color y vida. Eso que casi siempre llamamos base, aunque suene insignificante, contiene las raíces de lo soñado, el potencial para hacerlo crecer.

Así sucede con las estructuras de la sociedad. Muchas veces pensamos en alternativas de cambio cuando la altura de la pirámide nos impide ver hacia abajo. Y de eso se trata, de potenciar eslabones iniciáticos para una transformación estratégica, dosificada y consciente.

La célula fundamental nos roza las narices. No resulta difícil encontrarla. Abrimos la puerta y, como una pequeña selva virgen, se revela el barrio con sus luces y demonios. Ahí comienza todo. Y nadie puede negar que, al menos en Cuba, esos metros cuadrados se inmiscuyen en la composición de un ADN cultural.

Hace un tiempo se habla de Mi barrio por la patria, un movimiento de alcance nacional que promueve la unidad en las comunidades y potencia su desarrollo mediante tres frentes principales: la seguridad, la productividad y la participación.

La iniciativa, que contribuye al perfeccionamiento del Poder Popular, ha reafirmado la necesidad de crear una conciencia colectiva en torno al ámbito comunitario. En este afán se ha hecho primordial el compromiso de personas o entidades con los entornos donde radican y, más allá de verlo como menester económico o social, se ha asumido con un enfoque de humanidad.

¿Quiénes somos? ¿Adónde queremos llegar? ¿Qué podemos hacer, desde nuestro pedacito, para mejorar lo de afuera y mejorarnos nosotros mismos? Las interrogantes han guiado la reflexión de delegados y líderes comunitarios que custodian el sueño de lo posible.

Algunos barrios lo han asimilado muy bien. Un claro ejemplo tiene lugar en el consejo popular Sakenaf-Caracatey —perteneciente al municipio de Santa Clara—, donde la participación popular se logra también con el empuje de los nuevos actores de la economía.

Los vecinos del Caracatey se han aliado a formas de gestión estatal y no estatal para la construcción de proyectos en conjunto. Las acciones no solo benefician los segmentos más necesitados de la población, sino que se conciben con un alcance en otras esferas como la educación, la cultura y el deporte.

ese a que las iniciativas comunitarias han mostrado un carácter sostenido en el tiempo, ahora les damos una nueva mirada a los barrios que subsisten en condiciones adversas y un contexto marcado por cambios en todos los órdenes. Priorizar el desarrollo económico local, potenciar patios y parcelas, producir alimentos, colocar a las entidades cercanas como centro y cuartel de actividades importantes han constituido varias de las misiones.

Sin embargo, uno de los aspectos más notables en las comunidades o circunscripciones consiste en identificar vulnerabilidades y atender a familias en desventaja social, además de ofrecer oportunidades educativas, profesionales y de empleo a aquellos que todavía pueden aportar a la sociedad. En tal empeño, cualquier alianza será bienvenida. Plausibles han resultado las contribuciones de mipymes con el pago a jubilados, la garantía de trabajo a adultos mayores activos, las provisiones de recursos y alimentos a habitantes e instituciones que se baten contra una crisis multifacética.

Se puede hacer más, y existe conciencia sobre ello. La lluvia de ideas y objetivos puede continuar inspirando a otros territorios e influir en que más productores ayuden a los suyos, en que establezcan precios diferenciados, productos subsidiados y toquen la puerta y el corazón de quienes precisan de un medicamento o insumo.

Otra bocanada de esperanza se contempla en las «Transformaciones económicas y sociales», agrupadas en 23 ejes temáticos y socializadas desde el pasado mes de junio. Dentro de las acciones a implementar figura dotar de activos de pequeña escala para el desarrollo de actividades no estatales a personas en situación de vulnerabilidad multidimensional, como vía para incorporarse al empleo y superar esta condición. Asimismo, la lista alude a la capacitación y aprendizaje de dichos ciudadanos.

El llamado es a construir, y construir juntos, con menos verticalismo y más diálogo. Que cada barrio funcione a partir de sus propias urgencias o potencialidades. Que el Estado, el trabajador por cuenta propia, el negocio y los vecinos se estrechen las manos primero, y luego, abracen la realidad. Que existan la alianza, la sostenibilidad, el empoderamiento. Que se hagan la feria, el debate, las guardias, las tareas de la defensa y los trabajos voluntarios. Que se ejerza la democracia como un ejercicio palpable. Inclusión, cooperación y calidad de vida, tres semillas que cede la comunidad para cultivar un mejor país.

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