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5 de Septiembre reproduce la intervención del ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, en la Reunión de Alto Nivel del Grupo de La Haya en Defensa del Derecho Internacional. Nueva York, 25 de septiembre de 2026
Señor Presidente:
Estimados Ministros:
Mientras aquí deliberamos, 2,2 millones de seres humanos en Gaza siguen condenados al hambre por las acciones de genocidio, de exterminio y limpieza étnica del régimen sionista, que cuenta con los suministros militares y financieros, y la impunidad que le garantiza el gobierno de los Estados Unidos.
A nombre del gobierno y del pueblo de Cuba, reitero la solidaridad con el pueblo palestino, y con su justa causa a favor de la libertad, la independencia y el fin de la ocupación sionista. Si el Consejo de Seguridad se muestra impotente por motivo del veto que Estados Unidos ejerce o amenaza con ejercer, y no es capaz de adoptar medidas efectivas para hacer cesar la barbarie en este país, la Asamblea General de las Naciones Unidas tiene el deber y la capacidad de impulsar medidas concretas, sin demora. Como mínimo, debiera declarar de modo inequívoco el derecho de Palestina a ser un Estado miembro de la ONU, con las fronteras previas a 1967, su capital en Jerusalén Oriental y el derecho al regreso de los refugiados.
Señor Presidente y estimados colegas:
Con las órdenes ejecutivas del 29 de enero y el 1º de mayo de 2026, el gobierno de los EE.UU. ha establecido un cerco energético contra Cuba que equivale a un bloqueo naval que según el derecho internacional es un acto de guerra; además amenaza con “sanciones secundarias” a todo el planeta.
Ello ha generado la disrupción de las cadenas de suministros al país. Las amenazas a las compañías navieras registradas en diversos países han provocado que más de 7 mil contenedores, cargados en lo fundamental con alimentos, medicinas y dispositivos médicos estén paralizados en diversos puertos, pese a que hayan sido contratados y pagados, la mayoría de ellos, por empresas privadas cubanas.
Es un genocidio silencioso que cobra vidas. La tasa de mortalidad infantil de nuestra nación se ha duplicado de 4 por cada mil nacidos vivos a 9,9 y la expectativa de vida de los niños enfermos de cáncer ha caído de 85% a 65%. Provocar daños humanos, sufrimiento y angustia es el objetivo de esta política cruel, deliberadamente diseñada con ese fin.
Se trata de un acto de castigo colectivo contra todo el pueblo cubano. Es un crimen de lesa humanidad que debe ser denunciado y rechazado. Sus efectos indiscriminados y de carácter humanitario resultan incalculables, y provocan gran sufrimiento a las familias cubanas. Es el instrumento escogido para conseguir el “cambio de régimen”.
Es la misma lógica que sustenta la injustificable presencia de Cuba en la fraudulenta lista de países supuestamente patrocinadores del terrorismo.
El gobierno de los EE.UU. trata de justificar sus agresiones y acciones contra Cuba, como señala el texto de ambas Órdenes Ejecutivas con el burdo pretexto de que la isla es una “amenaza inusual y extraordinaria” a la seguridad nacional y la política exterior de esta superpotencia militar, nuclear, económica y tecnológica.
Cuba no es una amenaza; el bloqueo sí!
Todas estas acciones violan la Carta de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional, incluido el Derecho Internacional Humanitario, el Derecho Internacional de los Derechos Humanos y las normas internacionales de comercio y navegación.
Si se permitiera al gobierno de Estados Unidos destruir a una pequeña nación con el propósito de cambiar su sistema político, o con cualquier otro, el mundo se tornaría aún más peligroso de lo que ya es. ¿Qué vendría después, quién sería el próximo? Podemos preguntarnos.
Agradecemos a los países miembros del Grupo de La Haya por sus pronunciamientos a favor del levantamiento del bloqueo y del cerco energético contra Cuba; y por las incontables y genuinas muestras de apoyo y solidaridad con nuestro país de los pueblos del mundo.
Cuba es un país de paz. No Somos una amenaza para nadie. Nos asiste la razón y la justicia. Continuaremos defendiendo hasta las últimas consecuencias, nuestro derecho a la libre determinación, y nada nos apartará del camino de desarrollo socialista que nuestro pueblo, en estrecha unidad y universal referendo, ha escogido libremente.
Muchas gracias.
Tomado de Cubaminrex
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