
El 24 de septiembre de 1870 fue ejecutado al garrote en las faldas del Castillo del Príncipe el patriota cubano Luis Ayestarán, que había sido apresado en Cayo Romano cuando navegaba en el vapor Guanahaní, con un valioso cargamento de armas y municiones.
Es 14 de septiembre de 1870. Estuvo perdido cuatro días en Cayo Romano. Cayó en poder de los españoles. Llevaba mucho tiempo sin comer ni beber. Fue trasladado en el guardacostas Centinela a La Habana. A este puerto arribó en la mañana del 23 de septiembre. A un consejo de guerra sumarísimo quedó entregada su suerte.
Ante la certeza que sería ejecutado escribió a su madre a la que le manifestó: “Moriré como he vivido, con la conciencia de haber cumplido un deber, de no haber hecho mal a nadie, y sí mucho bien a infinidad de personas”
Luis Ayesterán es reconocido como el primer habanero que acudió a sumarse a las fuerzas libertadoras en el campo insurrecto, el 20 de noviembre de 1868, en el ingenio Cafetal, cerca de Nuevitas, Camagüey.
En marzo de 1869 formó parte de la comisión creada por los camagüeyanos para entrevistarse con los villareños alzados desde febrero de ese año con el objetivo de acordar el tipo de gobierno que debía instaurarse en la República en Armas. Este hecho se conoció como la Reunión de Tínima, celebrada el 7 de abril de 1869.
Ayestarán resultó elegido por la Asamblea Constituyente de Guáimaro como miembro de la Cámara de Representantes.
En 1870 la Cámara de Representantes decidió enviarlo a Nueva York con una secreta y delicada misión. En una pequeña embarcación salió rumbo a Nassau, de donde siguió en el vapor Morro Castle hacia Nueva York. A su regreso es capturado.
Había nacido en La Habana el 16 de abril de 1846.
Estudió en el colegio El Salvador y se graduó de abogado en la Universidad de La Habana.
Fue alumno de la Universidad de La Habana, y en ella se graduó de abogado. Sobresalió por su talento y la firmeza de sus conocimientos.
Era generoso y noble en sus actos, juicioso, valiente y decidido.
“Tomó en Nassau el barco de vela Guanahaní con rumbo a la Isla. Llegó a Cayo Romano el 14 de septiembre de 1870. Estuvo perdido por espacio de cuatro días, sin comer ni beber.
Aun sin conocer el fallo del tribunal que lo juzgaría escribió a su madre una carta conmovedora. A la autora de sus días advirtió: “Moriré como he vivido; con conciencia de haber cumplido mi deber, de no haber hecho mal a nadie y sí mucho bien a infinidad de personas.” El 24 de septiembre de 1870 dejó de existir, con apenas.
La entrada Luis Ayesterán: primer habanero en el campo insurrecto aparece primero en La Demajagua.
