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El sueño se reduce: la humanidad duerme solo siete horas diarias

La humanidad padece un grave déficit de descanso asociado a la exposición a la luz nocturna y a la tensión nerviosa. Este cuadro está elevando el índice de enfermedades cardiovasculares, metabólicas y cognitivas.

El presidente de la Federación Española de Sociedades de Medicina del Sueño (Fesmes), Carlos Egea, explicó a Europa Press Infosalus las razones biológicas detrás de la falta crónica de sueño.

El especialista aseveró que los registros históricos documentados hasta el año 1900 confirman un promedio superior a las ocho horas diarias de sueño entre los habitantes de Europa.

A pesar del entorno sociopolítico tenso de aquella época y los conflictos bélicos desatados en Europa, los ciudadanos descansaban más tiempo frente a las siete horas actuales. «Esto está constatado por documentación reciente», puntualizó el experto, según cita el referido medio.

El analista refirió que los hábitos nocturnos cambiaron por completo con el paso de los años, pues antes predominaba un ciclo bifásico dividido en dos bloques de cuatro horas.

   No solo hemos cambiado la forma de dormir, sino también en que dormimos menos de siete horas y, además, cerca del 60% de la población española lo hace así.

Esta alteración metabólica obedece a la expansión de fuentes de luz artificial nocturna, un elemento ausente en siglos pasados que transformó por completo los ritmos corporales humanos. A esto se suman los horarios laborales impuestos por la industrialización y la cultura moderna de inmediatez.

«Estos tres factores hacen que durmamos cada vez menos, a unos extremos que como raza humana no nos podemos permitir», alertó el vocero. Las repercusiones trascienden el simple cansancio e involucran un envejecimiento acelerado del organismo por falta de recuperación celular.

¿Cuánto se debe dormir?

Por su parte, la Academia Americana del Sueño (AASM) indica que los requerimientos de reposo biológico varían según el rango etario. La entidad académica especificó que los adultos necesitan entre siete y ocho horas de sueño por noche.

En contraste, los adolescentes requieren nueve horas de desconexión para asimilar cambios hormonales. Asimismo, los niños necesitan nueve horas o más de sueño para su desarrollo neurológico.

El territorio europeo, específicamente la Península Ibérica, suma una particularidad geográfica y cultural vinculada al desfase entre la luz solar y las jornadas sociales. El sol se oculta dos horas más tarde frente al promedio ideal para la fisiología humana.

«En España, el tiempo de luz va demasiado lejos a lo largo de la tarde y no nos deja una ventana para dormir lo que deberíamos», explicó el doctor Egea. El experto ratificó que un huso horario GMT adecuado mejoraría la transición al sueño.

A este panorama se suma la adicción a redes sociales, que eleva el déficit de descanso en adolescentes y adultos. La interacción digital mantiene el cerebro en estado de alerta constante por notificaciones.

80 % del tiempo en cama debe ser de sueño profundo

El ritmo vertiginoso del día a día y la tensión nerviosa obligan al consumo de estimulantes como la cafeína. También aumenta el uso de ansiolíticos y fármacos hipnóticos para inducir el sueño.

Egea llamó la atención sobre el tiempo de latencia no REM, entre el cierre de ojos y la desconexión neuronal. «Desde que apagamos luces y cerramos los ojos y nos dormimos, se incrementa el tiempo», detalló.

Esta prolongación de la vigilia se clasifica como insomnio de inicio. «No es solo la hora en la que iniciamos el reposo, sino el tiempo en el que nos dormimos, que genera problemas de insomnio crónico», reafirmó.

Un descanso óptimo requiere que al menos el 80 % del tiempo en cama sea de sueño profundo.

«El estrés y las pantallas generan menor calidad del sueño debido al ruido ambiental y a todo lo que rodea el dormir, que se ha considerado tiempo perdido», lamentó el médico.

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