El régimen cubano contempla el escenario Maduro: Advierte qué ocurriría si intentan capturar a uno de sus… – CiberCuba
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El régimen cubano contempla el escenario Maduro: Advierte qué ocurriría si intentan capturar a uno de sus… – CiberCuba

El régimen cubano contempla el escenario Maduro: Advierte qué ocurriría si intentan capturar a uno de sus dirigentes

Nicolás Maduro y Miguel Díaz-Canel (imagen de archivo) © Cubadebate
Nicolás Maduro y Miguel Díaz-Canel (imagen de archivo) Foto © Cubadebate

El régimen cubano ha puesto sobre la mesa de forma explícita un escenario que cobró una dimensión inédita tras la captura de Nicolás Maduro en Venezuela: que una operación similar pueda tener como objetivo a alguno de los principales dirigentes de Cuba.

La posibilidad fue evocada este fin de semana por el propio jefe de la Dirección de Seguridad Personal, el órgano del ministerio del Interior (MININT) encargado de proteger a Raúl Castro, Miguel Díaz-Canel y otros miembros de la cúpula del régimen.

Durante el acto por el aniversario 65 de esa institución, encabezado por Raúl y Díaz-Canel, el general de brigada Emir Mesa Corona recordó a los 32 cubanos muertos en Venezuela durante la operación estadounidense que terminó con la captura de Maduro y planteó abiertamente cómo responderían las fuerzas del régimen ante un intento de capturar a uno de sus dirigentes.

«Si lucharon como leones fuera de Cuba qué haría cada integrante de la dirección del país, de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, la Contrainteligencia Militar, el Ministerio del Interior y cada cubano revolucionario el día que intenten agredirnos o traten, como lo sueñan, de secuestrar o asesinar a uno solo de nuestros principales dirigentes», afirmó Mesa Corona, según la crónica publicada por la Presidencia cubana.

La declaración resulta particularmente significativa por quién la pronuncia, ante quiénes y en qué contexto: el responsable del organismo encargado precisamente de impedir un ataque o una extracción de miembros de la cúpula, durante un acto presidido por Raúl Castro y Díaz-Canel y ocho meses después de que fuerzas estadounidenses lograran capturar a Maduro pese al dispositivo encargado de protegerlo.

No existe información pública que permita afirmar que Washington haya decidido ejecutar una operación de ese tipo en Cuba. Sin embargo, Estados Unidos no ha descartado públicamente esa posibilidad cuando altos funcionarios han sido interrogados directamente sobre ella.

Los 32 muertos en Venezuela como «guía a seguir»

La conexión establecida por el régimen con lo ocurrido en Venezuela no quedó implícita.

Raúl Castro dedicó parte de su mensaje a los 32 cubanos muertos durante la operación estadounidense del 3 de enero y pidió que su actuación sirviera de modelo para los miembros de la Dirección de Seguridad Personal.

«Que la sangre que derramaron no sea olvidada jamás y que su ejemplo se convierta en la guía a seguir en el trabajo diario de esta Dirección», afirmó Castro en una carta leída durante el acto por el ministro del Interior, Lázaro Alberto Álvarez Casas.

Mesa Corona los presentó, por su parte, como «paradigma y símbolo» y afirmó que demostraron «de qué material están hechos los hijos de este pueblo».

Inmediatamente después introdujo la pregunta sobre qué ocurriría si el objetivo no fuera Maduro, sino uno de los principales dirigentes cubanos.

La secuencia resulta reveladora: los 32 hombres muertos durante la operación que terminó con la captura del líder venezolano son elevados a ejemplo para quienes tendrían que impedir una eventual operación contra la cúpula de La Habana.

Washington no ha descartado una operación similar

La preocupación que refleja ahora el discurso de Seguridad Personal tiene un antecedente particularmente relevante.

En junio, el secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, fue interrogado directamente sobre la posibilidad de realizar contra Díaz-Canel una operación de captura o eliminación similar a la ejecutada contra Maduro.

«Opciones, opciones, opciones. Nuestro trabajo es presentar opciones a diferentes escalas, dependiendo de lo que quiera hacer el presidente de Estados Unidos, que es el comandante en jefe», respondió Hegseth.

Ante la pregunta específica de si la captura o eliminación de Díaz-Canel continuaba siendo una posibilidad, Hegseth tampoco la descartó.

«Tenemos opciones para todos los escenarios. Ese es nuestro trabajo. Literalmente nos dedicamos a planificar», afirmó.

El funcionario añadió que «todas esas opciones están sobre la mesa» y dejó claro que cualquier decisión correspondería finalmente al presidente Donald Trump.

Las declaraciones se produjeron después de una visita de Hegseth a la Base Naval de Guantánamo, donde había utilizado precisamente la operación contra Maduro para lanzar una advertencia al régimen cubano.

Al recordar la incursión en Caracas, el secretario estadounidense subrayó la incapacidad del dispositivo que protegía a Maduro para detener a las fuerzas de su país: «Las defensas aéreas rusas y los guardias cubanos no fueron rival para nuestros operadores, nuestros Rangers».

La referencia adquiría especial significado para La Habana. Esos cubanos muertos durante la operación son precisamente los que el régimen homenajeó este fin de semana y cuyo comportamiento Raúl Castro presenta ahora como «guía a seguir» para los encargados de proteger a la dirigencia.

La Habana habría reforzado la protección de Raúl y Díaz-Canel

Las señales posteriores apuntaron a que el gobierno cubano se tomó seriamente la posibilidad de una acción estadounidense contra su cúpula.

En agosto, CiberCuba informó, citando una investigación de The New York Times basada en funcionarios estadounidenses, que La Habana habría reforzado la seguridad de Raúl Castro y Díaz-Canel para dificultar una eventual operación de Estados Unidos destinada a capturarlos o matarlos.

Según aquella información, en los meses posteriores a la captura de Maduro las autoridades cubanas adoptaron medidas defensivas alrededor de ambos dirigentes.

Washington también habría intensificado la recopilación de inteligencia sobre Cuba, mientras el Pentágono utilizaba esa información para mantener actualizados posibles escenarios militares.

Ninguno de esos elementos demuestra que Trump haya ordenado una operación para capturar a Díaz-Canel, Raúl Castro o cualquier otro dirigente cubano. Pero sí aportan un contexto mucho más concreto a las palabras pronunciadas ahora por el jefe de Seguridad Personal.

Primero, fuerzas estadounidenses capturaron a Maduro en una operación en la que murieron 32 cubanos. Después, Hegseth se negó a descartar que una acción semejante pudiera ejecutarse contra Díaz-Canel. Más tarde trascendió que La Habana habría reforzado la protección de su cúpula.

Y ahora el responsable directo de esa protección plantea públicamente qué ocurriría si alguien intentara «secuestrar o asesinar» a uno de los principales dirigentes cubanos.

Díaz-Canel también contempla una acción militar

El propio Díaz-Canel había reconocido públicamente que el régimen considera una acción militar directa entre los escenarios posibles en su confrontación con Washington.

En junio, el gobernante afirmó que Estados Unidos manejaba tres escenarios contra Cuba: provocar un estallido social, forzar un diálogo bajo presión o ejecutar una agresión militar directa.

Ante la última posibilidad, Díaz-Canel advirtió que una invasión de la isla provocaría un «baño de sangre de consecuencias incalculables».

La advertencia se insertó en una retórica de resistencia que el régimen ha intensificado especialmente desde la captura de Maduro.

Pocos días después de la operación en Venezuela, Díaz-Canel había asegurado que Cuba «no amenaza, se prepara» y que estaba dispuesta a defenderse «hasta la última gota de sangre».

Meses después, durante una entrevista con Sky News, volvió a recurrir a prácticamente la misma fórmula para asegurar que el régimen no entregaría su soberanía y combatiría «hasta la última gota de sangre».

«Aquí no se rinde nadie»

La narrativa de resistencia se ha extendido además por el discurso político y militar del régimen.

Tras la captura de Maduro, el ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias elevó el tono al proclamar que «la orden de alto el fuego no será dada jamás» cuando implique «claudicar ante el enemigo».

El organismo militar llamó incluso a eliminar de su terminología las palabras «rendición» y «derrota» y recuperó la fórmula de «victoria o muerte».

La consigna «aquí no se rinde nadie» también ha aparecido reiteradamente en el discurso oficial, hasta el punto de ser utilizada para responder a problemas internos que nada tienen que ver con una confrontación militar.

En julio, por ejemplo, el ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, recurrió a esa expresión después de otro colapso total del Sistema Electroenergético Nacional (SEN).

La utilización de un lenguaje de combate incluso ante una crisis eléctrica evidencia hasta qué punto la épica de resistencia continúa funcionando como una respuesta política del régimen frente a escenarios muy diferentes.

Raúl, «con el pie en el estribo»

La reaparición pública de Raúl Castro este fin de semana estuvo igualmente envuelta en esa narrativa militar.

La Presidencia lo presentó como un hombre de «firmeza» y «estirpe de guerrillero invicto», mientras el jefe de Seguridad Personal afirmó que, a sus 95 años, continúa «con el pie en el estribo listo para defender la Revolución».

La metáfora acompaña a Castro desde que abandonó formalmente la jefatura del Partido Comunista en 2021, cuando él mismo prometió permanecer «con el pie en el estribo» para defender el sistema hasta el final de su vida.

La propaganda oficial ha recuperado desde entonces repetidamente esa imagen y la ha combinado con otras expresiones todavía más beligerantes.

El pasado Primero de Mayo, un mensaje atribuido a Raúl aseguró que permanecían «con el pie en el estribo y listos para la carga al machete».

Ahora, sin embargo, esa épica aparece asociada a un escenario mucho más concreto.

Ya no se habla únicamente de defender genéricamente la «Revolución». El responsable del cuerpo encargado de proteger físicamente a la cúpula menciona expresamente la posibilidad de que alguien trate de «secuestrar o asesinar» a uno de sus integrantes y utiliza como ejemplo a los cubanos muertos durante la captura de Maduro.

El «escenario Maduro» entra en el discurso de Seguridad Personal

Durante décadas, el régimen cubano ha utilizado la amenaza de una intervención estadounidense como elemento recurrente de movilización política y justificación de su aparato militar y represivo.

La captura de Maduro introdujo, sin embargo, un precedente de naturaleza diferente: fuerzas estadounidenses demostraron que podían ejecutar en la región una operación destinada específicamente a extraer a un gobernante pese al aparato militar y de inteligencia que lo protegía.

Para Cuba, además, aquel precedente tuvo un costo directo: 32 integrantes de sus fuerzas murieron durante la operación.

Ocho meses después, esos mismos fallecidos son presentados por Raúl Castro como «guía a seguir» para Seguridad Personal.

Y el jefe de ese organismo se pregunta públicamente cómo responderían las FAR, el MININT, la Contrainteligencia Militar y «cada cubano revolucionario» si alguien intentara hacer con un dirigente cubano algo semejante a lo ocurrido en Venezuela.

Washington, por su parte, no ha anunciado que vaya a ejecutar una operación de extracción en Cuba. Pero cuando el secretario de Guerra fue interrogado específicamente sobre la captura o eliminación de Díaz-Canel, no descartó la posibilidad y aseguró que «todas esas opciones están sobre la mesa».

La Habana tampoco parece tratar ya ese escenario únicamente como propaganda abstracta sobre una eventual «invasión». Las informaciones sobre el refuerzo de la seguridad de su cúpula, las advertencias de Díaz-Canel y, ahora, las palabras del máximo responsable de Seguridad Personal muestran que la posibilidad forma parte de su discurso político y de seguridad.

El precedente de Maduro está presente: el régimen cubano contempla públicamente un escenario en el que uno de sus propios dirigentes pueda convertirse en objetivo de una operación de captura y proclama que sus fuerzas estarían dispuestas a combatir para impedirlo.

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Iván León

Iván León

Licenciado en periodismo. Máster en Diplomacia y RR.II. por la Escuela Diplomática de Madrid. Máster en RR.II. e Integración Europea por la UAB.






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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.



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