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La cúpula de Cuba se reúne de forma extraordinaria para aprobar medidas aperturistas bajo la presión de EE.UU. – RTVE.es

La cúpula de Cuba se reúne de forma extraordinaria para aprobar medidas aperturistas bajo la presión de EE.UU.

  • El presidente cubano anunció el viernes nuevas acciones en mitad de la campaña de presión estadounidense
  • Incluyen ampliar las actividades permitidas a las empresas privadas en la isla

La cúpula de Cuba se reúne de forma extraordinaria para aprobar medidas aperturistas bajo la presión de EE.UU.


El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel


Hector Vivas/Getty Images

El Partido Comunista de Cuba (PCC) ha convocado este miércoles un pleno extraordinario de su Comité Central en el que evaluará el paquete de reformas económicas aperturistas anunciado por sorpresa el viernes pasado por el presidente del país, Miguel Díaz-Canel. Se produce en plena campaña de presión estadounidense, que persigue tumbar al régimen castrista que gobierna la isla, inmersa en la peor crisis económica y energética de su historia.

El Comité Central del PCC se reúne una vez al año de manera ordinaria y utiliza los plenos extraordinarios para abordar temas con carácter de urgencia, así como para definir líneas estratégicas del partido en situaciones críticas. El PCC no ha indicado un orden del día concreto para este encuentro, más allá de «evaluar propuestas de transformaciones económicas y sociales» y se desconoce si habrá un anuncio posterior.

De manera inesperada y tras meses de presión estadounidense, Díaz-Canel anunció ante medios estatales un amplio conjunto de reformas que buscan descentralizar y dotar de una mayor autonomía a empresas estatales y municipios, así como la entrada de «nuevos actores» en el sector turístico cubano. Cuba también plantea la apertura del comercio exterior y la inversión extranjera, además de ampliar las actividades permitidas a las empresas privadas.

El anuncio se produjo antes de su aprobación por el PCC, algo que, pese a que Díaz-Canel es el secretario general del Comité Central del partido, no sigue la jerarquía formal cubana. «Es una táctica, ni siquiera una estrategia, de defensa frente a EE.UU. pensando que puede escapar a su presión cuando precisamente se le cierra todo el ámbito global de relaciones económicas», explica a RTVE Noticias el presidente del Consejo para la Transición Democrática en Cuba, Manuel Cuesta Morúa.

«Eso explica la inversión del procedimiento: primero se presentan como lista de deseos y luego se discuten en el partido comunista, cuando siempre ha sido al revés: primero el partido define los límites y contenidos y luego se presenta al país», argumenta Cuesta Morúa, que señala «la falta de coherencia interna» y la «improvisación voluntarista» del anuncio, en el que no se detuvo a exponer «cómo va a lograr todo eso sin definir su marco de inserción internacional».

Medidas frente a la «agresión» estadounidense

El jefe de Estado cubano justificó el anuncio de sus medidas en la «agresión multidimensional» estadounidense, con una «política totalmente agresiva» hacia Cuba. Las acciones de Washington, reconoció Díaz-Canel, están teniendo «un impacto que complejiza la vida cotidiana de los cubanos» y añadió que ocasionan «situaciones sumamente complejas» para su pueblo.

En medio de una fuga de aerolíneas y hoteleras internacionales del país, Díaz-Canel anunció que se limitarían las «actividades prohibidas» a las empresas privadas para permitirles el desarrollo de «la mayor cantidad de actividades», incluidas «mayores oportunidades para la participación accionaria». Asimismo, el líder cubano instó a «incentivar la inversión extranjera directa» otorgando más «derechos de superficie», eliminando «trabas» y agilizando la «aprobación» de los trámites.

«No se puede divorciar el anuncio del presidente del momento que vive Cuba, con una economía en caída libre«, subraya a RTVE Noticias el economista cubano Ricardo Torres, investigador en la American University de Washington D.C., que menciona, entre otras cuestiones, la casi completa desaparición del turismo y de la minería. Pero es difícil hacer una evaluación porque Díaz-Canel «solo dio titulares, no habló ni de medidas concretas ni de su implementación, que es la parte más importante».

La presión estadounidense ha golpeado con fuerza a un territorio que ya estaba en horas bajas: la economía cubana se contrajo un 15% entre 2020 y 2025, afectada por la pandemia, los fallos de las políticas monetarias internas y las sanciones de EE.UU. Además, en los últimos meses se ha confirmado el derrumbe del turismo en la isla, que en los cinco primeros meses del año registró un 58% menos de visitantes que en el mismo periodo del año anterior.

En materia energética, Díaz-Canel habló de incentivar las fuentes renovables para conseguir ser menos dependientes de la generación eléctrica con el uso de combustibles fósiles y, sobre todo, «con el uso de combustibles fósiles importados». En este punto, el presidente subrayó el impacto del «criminal bloqueo energético» que sufre la isla y apuntó que en los últimos cinco meses «solo ha entrado un barco de petróleo a Cuba».

Un parche para consumo doméstico

A finales de enero, tras la captura de Nicolás Maduro, Washington fijó Cuba como su siguiente gran anhelo. El presidente Donald Trump declaró la «emergencia nacional» sobre la isla y firmó una orden ejecutiva para poner aranceles a los países que le vendan o proporcionen petróleo. Desde entonces, el país ha sufrido constantes apagones que duran días enteros y que en mayo afectaron al 70% del territorio, despertando protestas entre la población.

Con las nuevas medidas el régimen castrista responde «a la presión interna que vive Cuba, con apagones, escasez de combustible y una economía que sigue sin exportar lo suficiente», explica a RTVE Noticias el profesor especializado en Latinoamérica de la Universidad del Norte de Texas Orlando J. Pérez, que defiende que las medidas repiten «buena parte de lo que ya falló» con la reforma monetaria impulsada en Cuba en 2021, denominada ‘Tarea Ordenamiento’.

«Dejan sin resolver el problema real: la falta de dólares y el acceso bloqueado al financiamiento externo bajo las sanciones vigentes», expone el profesor, que no cree que esta maniobra alivie la presión ejercida desde Washington. «Es, sobre todo, un parche para consumo doméstico, una forma de mostrar control interno ante una población agotada«, sostiene.

Ricardo Torres subraya que los cambios planteados, aunque expuestos en líneas generales, «no son nuevos» y han sido propuestos durante décadas. «Esto indica que se podían hacer, pero no querían. Se sabe desde hace mucho tiempo que el modelo cubano no funciona y se saben las razones, pero el Gobierno ha rechazado una vez y otra vez hacer los cambios necesarios y ha transformado ese modelo económico en un desastre», señala el economista.

Además, señala que «estas reformas que en un momento pudieron haber sido efectivas», ahora van a tener un impacto únicamente «marginal» si no vienen acompañadas de un cambio «fundamental» en las relaciones entre Washington y La Habana. «El estrangulamiento externo que ha impuesto EE.UU.—que ha pedido reformas políticas, no solo económicas— implica que si no resuelven ese problema, no hay mucho que hacer», añade.

Washington estrecha el cerco

Tras la captura de Maduro en un ataque militar estadounidense el pasado enero en Venezuela, Trump no ha escondido su intención de tumbar el régimen castrista. El presidente republicano ha dicho que estaría encantado de «tomar» la isla y se ha mostrado capaz de «darle un vuelco» al Gobierno de un país convertido en enemigo histórico de Washington.

A lo largo de estos meses, las sanciones sobre Cuba no han cesado. Hace unos días, EE.UU. apuntó a la petrolera estatal Unión Cuba-Petróleo (CUPET) que, según Trump, cuenta con activos «expropiados ilegalmente a propietarios estadounidenses». Antes, sancionó a parte de la cúpula castrista, incluidos Díaz Canel y miembros de su familia, a familiares de Raúl Castro y a instituciones como el Ministerio de las Fuerzas Armadas o los Comités de Defensa de la Revolución (CDR).

Asimismo, Washington ha puesto en el punto de mira a GAESA, el gran conglomerado empresarial estatal de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), cuyo volumen de activos equivale al 40% del PIB cubano. En mayo, la Administración Trump amenazó con sanciones a todas las compañías que tuvieran negocios con este gran gigante, que controla el turismo de la isla y que posee hoteles —entre ellos los que operaba Meliá en la isla— transportes, comercios o gasolineras.

Además, en una maniobra más de presión, la Justicia estadounidense imputó al expresidente cubano Raúl Castro por su implicación en el asesinato en 1996 de cuatro aviadores voluntarios cubano-estadounidenses de la organización Hermanos al Rescate. Ahora bien, paralelamente, Washington y La Habana han mantenido abierta la vía diplomática con negociaciones y encuentros con miembros clave del gobierno y con el nieto predilecto de Raúl Castro, Raúl Guillermo Rodríguez Castro, apodado ‘El Cangrejo’, quien casualmente no ha sido incluido en la lista de sancionados dentro del régimen y del estrecho círculo castrista.

El disidente Cuesta Morúa cree que, a partir de ahora, la presión de Washington «va a aumentar», ya que el régimen está demostrando tanto a EE.UU. como al resto del mundo que «no actúa dentro de la racionalidad política y sus intereses, sino bajo la presión y la amenaza del uso de la fuerza». «Una paradoja es que el Ejecutivo comparte decisiones soberanas, no con los ciudadanos cubanos sino con EE.UU. Estos empujan y el gobierno decide en la dirección en la que es presionado», apunta.

«Una economía de parches favorecerá el esquema de más presión-concesión-negociación hasta que los Estados Unidos logren reinsertar a Cuba en su esfera económica», resume.

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