Cuando llega la fiebre a casa, muchas veces lo primero que hacemos es buscar un medicamento para sentirnos mejor. Pero cuando se trata del dengue, no todo vale. Saber qué podemos tomar y qué debemos evitar es parte importante de nuestro cuidado.
El doctor Mariano del Valle, especialista en Medicina Interna, explica que ante la fiebre y el dolor puede utilizarse paracetamol o dipirona, siempre de acuerdo con las dosis recomendadas y teniendo en cuenta las características de cada paciente.
Pero hay algo en lo que insiste especialmente: no debemos automedicarnos. Medicamentos como la aspirina, el ibuprofeno, el naproxeno y otros antiinflamatorios pueden aumentar el riesgo de sangrado durante el dengue y, por tanto, no deben utilizarse por cuenta propia.
También debemos prestar especial atención a quienes ya viven con alguna enfermedad. Las personas con hipertensión, diabetes, problemas renales, cardíacos u otras enfermedades de base necesitan un seguimiento más cuidadoso. Y algo muy importante: no deben suspender sus medicamentos habituales sin consultar primero al médico.
En casa también podemos ayudar a la recuperación. Mantener una buena hidratación, guardar reposo y observar cómo evoluciona la fiebre y el resto de los síntomas son medidas sencillas, pero importantes. Y ante señales como dolor abdominal intenso, vómitos persistentes, sangrado, dificultad para respirar, somnolencia o una debilidad marcada, no hay que esperar: es necesario acudir inmediatamente a un servicio de Salud.
El dengue nos recuerda algo que parece sencillo, pero que muchas veces olvidamos: cada organismo es diferente y lo que le funciona a una persona no necesariamente es adecuado para otra. Por eso, ante la enfermedad, menos consejos de pasillo y más orientación médica. Cuidarnos también significa saber cuándo actuar, qué evitar y, sobre todo, no poner nuestra salud en manos de la automedicación.


