Dramaturga cubana sobre propaganda del curso escolar: «Una vez más apuesta por el triunfalismo»

La socióloga y dramaturga cubana Esther Suárez Durán publicó este viernes un ensayo crítico en el sitio CubaxCuba sobre el inicio del curso escolar 2026-2027 en el que denuncia que la institucionalidad cubana ha recurrido, una vez más, al «autobombo»: las loas anticipadas que se cantan a sí mismos los propios encargados de la tarea educativa.
Suárez Durán, investigadora, ensayista y crítica teatral, sostiene que «en las incalificables condiciones de precariedad en que se desenvuelve la vida cotidiana, en medio […] de absurdas contradicciones y del total desconocimiento de las más elementales demandas ciudadanas, la información oficial dibuja un panorama […] que, una vez más apuesta por el triunfalismo».
Para la autora, el discurso oficial se limita a «llevar a cabo a toda costa la tarea» sin ofrecer el examen riguroso que las circunstancias exigen. El reinicio de la actividad educacional en condiciones económicas y sociales cada vez más duras debe plantearse como un reto de primera magnitud, no como motivo de celebración.
El ensayo identifica grandes problemas estructurales que el relato oficial ignora. El primero es la situación de los estudiantes becados, alejados de sus familias y dependientes al cien por ciento de la institución, una vulnerabilidad que ya era preocupante en tiempos de relativa normalidad.
Otro asunto problemático es la apuesta oficial por herramientas digitales en un país que no puede sostenerlas. Suárez Durán advierte que «el país no produce ni comercia dispositivos móviles que permitan el uso de este tipo de comunicación». No es una cuestión retórica cuando los apagones en algunas zonas del país superan frecuentemente las 20 horas diarias. La propia empresa estatal de telecomunicaciones ETECSA ha admitido que los cortes dejaban fuera de servicio más del 45% de las radiobases móviles del país.
Un flanco también alarmante es el transporte. «El precio actual de la transportación privada, casi la única existente, es incosteable cuando se trata de desplazarse diariamente hacia los centros de estudio y trabajo de la educación superior», escribe la autora.
Esa realidad contrasta con la retórica del régimen. Miguel Díaz-Canel celebró el arranque como una «conquista de la Revolución». El Partido Comunista de Cuba lo calificó de «otro acto de heroísmo y de firme determinación de no claudicar». Roberto Morales Ojeda, secretario de Organización del Comité Central del PCC, reconoció que «faltarán muchas cosas que son necesarias para el proceso docente-educativo», pero atribuyó todos los problemas al embargo estadounidense.
El sistema educativo cubano inicia el curso 2026-2027 con un déficit de más de 21.000 profesores y una cobertura docente de apenas el 73 %, según cifras reconocidas por el propio Ministerio de Educación. La escasez alcanza también a los uniformes escolares: la demanda nacional ronda los 3,6 millones de prendas y las autoridades reconocen que en primaria solo se ha logrado cubrir alrededor del 12 % de las necesidades.
A ello se suma la crisis alimentaria: según el Programa Mundial de Alimentos, el 48,5 % de los escolares cubanos de entre 6 y 11 años no recibe comida ni merienda en la escuela. La propia ministra de Educación, Naima Ariatne Trujillo Barreto, que en agosto había prometido que el regreso sería «una gran fiesta», tuvo que admitir que el curso arrancaba en condiciones «muy difíciles».
La respuesta ciudadana fue contundente. Una madre cubana anunció que no enviaría a sus hijos a clases mientras los apagones no les permitieran dormir: «No les puedo pedir a unos niños que se sacrifiquen por algo que ya aquí no tienen futuro».
Frente al voluntarismo oficial, Suárez Durán defiende la educación presencial como valor insustituible y valora que «nada sustituye al contacto personal entre el profesor y su alumno; nada brinda más información al primero con respecto a la calidad del proceso de transmisión de conocimientos, experiencias y valores, que esa interacción».
Preguntas frecuentes sobre el inicio del curso escolar en Cuba 2026-2027
CiberCuba te lo explica:
¿Cuál es el principal problema en el sistema educativo cubano al inicio del curso 2026-2027?
El principal problema es el déficit de miles de docentes, junto con una cobertura docente de apenas el 73%. Además, hay una grave escasez de recursos básicos como uniformes y alimentos para los estudiantes.
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¿Cómo afectan los apagones al inicio del curso escolar en Cuba?
Los apagones, que superan las 20 horas diarias en muchas zonas, afectan gravemente el descanso y el rendimiento de estudiantes y profesores. Esta situación dificulta el aprendizaje y la enseñanza, generando un ambiente escolar adverso y estresante.
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¿Qué postura tiene el gobierno cubano ante la crisis educativa actual?
El gobierno cubano mantiene una postura triunfalista, presentando el inicio del curso como una «conquista de la Revolución» pese a las críticas y la evidente crisis. La administración atribuye los problemas principalmente al embargo estadounidense, mientras ignora las carencias internas.
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¿Qué dicen los ciudadanos cubanos sobre las condiciones del nuevo curso escolar?
Los ciudadanos cubanos critican fuertemente las condiciones en que se inicia el curso escolar, señalando problemas como la falta de electricidad, agua, alimentos, y uniformes, además del déficit de docentes. Muchas familias han decidido no enviar a sus hijos a clases hasta que se mejoren estas condiciones.
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