¿Embargo económico o modelo fallido? BBC analiza por qué Cuba no consigue alimentar a su población

Cuba importa alrededor del 80% de los alimentos que consume y destina aproximadamente 2,400 millones de dólares al año a comprarlos en el exterior, mientras producciones básicas como el cerdo, el arroz, los frijoles y la leche se han desplomado.
La pregunta es por qué un país con tierra cultivable, clima favorable y acceso al mar no logra producir suficiente comida para su población.
Un amplio reportaje publicado el 25 de agosto por BBC News Mundo, firmado por Atahualpa Amerise, analiza las causas históricas y actuales de esta paradoja.
El trabajo no atribuye la crisis a un único factor: reconoce el efecto económico de las sanciones estadounidenses, pero recoge también fuertes cuestionamientos de expertos al funcionamiento interno del modelo agrícola cubano.
Las cifras ilustran la magnitud del deterioro. Entre 2018 y 2023, la producción de carne de cerdo cayó 95%, la de arroz 87%, la de frijoles 70% y la de leche 58%, de acuerdo con estadísticas oficiales recopiladas por el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y citadas por BBC.
El dato sobre la dependencia exterior también aparece en el Plan Estratégico para Cuba 2026-2030 del Programa Mundial de Alimentos.
El organismo de Naciones Unidas estima que la isla importa aproximadamente cuatro quintas partes de su suministro alimentario, con un costo anual de unos 2,400 millones de dólares, y advierte que la dieta promedio de los hogares resulta insuficiente en energía, diversidad y calidad nutricional.
La situación se refleja en mercados desabastecidos y en una libreta de racionamiento que hace años dejó de cubrir de manera suficiente las necesidades alimentarias.
La elevada dependencia cubana de las importaciones de alimentos ha sido señalada también en medio del debate sobre el embargo estadounidense y la crisis productiva interna.
Para explicar cómo se llegó a esta situación, BBC se remonta a la histórica dependencia cubana del azúcar.
Durante décadas, la isla concentró buena parte de su economía en producir y exportar ese producto para financiar la compra en el exterior de otros bienes, incluidos alimentos.
Eso no significa que antes de 1959 Cuba no produjera alimentos. Según datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos citados en el reportaje, entre 1955 y 1959 se obtenían en promedio unas 183,000 toneladas anuales de carne vacuna, 39,000 de cerdo y 775,000 de leche.
La producción nacional de arroz cubría por entonces casi la mitad de la disponibilidad para el consumo interno.
La dependencia comercial también existía: Estados Unidos proporcionaba en 1958 el 86% de las importaciones agrícolas de Cuba.
Después del triunfo de la Revolución, la Unión Soviética pasó a ocupar el papel de principal socio económico, comprando azúcar en condiciones preferenciales y suministrando petróleo, fertilizantes, maquinaria y otros recursos.
El gobierno de Fidel Castro intentó inicialmente diversificar la agricultura, pero posteriormente volvió a concentrar grandes recursos en el azúcar.
La zafra de 1970 alcanzó unos 8.5 millones de toneladas, por debajo de la meta política de diez millones, y durante las décadas siguientes el sector agrícola funcionó con una alta dependencia de combustibles, fertilizantes, maquinaria y otros insumos procedentes del bloque socialista.
El colapso de la Unión Soviética dejó al descubierto la fragilidad de ese esquema. Cuba perdió tanto condiciones comerciales privilegiadas para el azúcar como una fuente decisiva de insumos agrícolas.
La industria azucarera nunca volvió a los niveles de finales de los años 80. De unos ocho millones de toneladas en 1989, la producción cayó a menos de 150,000 toneladas en la zafra 2024-2025, el peor resultado en más de un siglo. La última cosecha llegó a ser inferior a la producción registrada en 1899.
Sin embargo, uno de los interrogantes centrales del análisis de BBC es por qué, más de tres décadas después de la desaparición de la URSS, Cuba todavía no ha conseguido reorganizar su agricultura para elevar de manera sostenida la producción de alimentos.
El economista cubano Pável Vidal apunta hacia el funcionamiento del propio sistema. Entre los problemas que identifica están los controles económicos, la falta de mecanismos de mercado y el papel de Acopio, encargado de contratar parte de las producciones destinadas al Estado.
Según explicó a BBC, los productores pueden verse obligados a vender a precios muy bajos, en ocasiones inferiores a sus costos, mientras los insumos prometidos no siempre llegan y las empresas estatales acumulan importantes deudas con los campesinos.
Los impagos no son un problema teórico: productores cubanos han denunciado demoras de meses para recibir el dinero correspondiente a mercancías ya entregadas.
Acopio de La Habana llegó a adeudar cerca de 200 millones de pesos a productores, mientras Río Zaza acumuló más de 150 millones en deudas con proveedores en Sancti Spíritus.
Otro dato resulta particularmente revelador. De acuerdo con cifras oficiales citadas por BBC, el 79% de la superficie agrícola es estatal, frente al 13% correspondiente a campesinos privados y el 8% a cooperativas.
Sin embargo, más del 80% de la producción alimentaria procede precisamente del sector campesino y cooperativo, que también trabaja extensiones de tierra estatal entregadas en usufructo.
El reportaje recuerda además que durante el Período Especial se permitió a los agricultores comercializar determinados excedentes después de cumplir sus compromisos estatales.
La producción no azucarera aumentó posteriormente, una experiencia que el economista agrícola William A. Messina, de la Universidad de Florida, utiliza para señalar la importancia de los incentivos a los productores.
La paradoja se extiende también a la pesca. Pese a estar rodeada de mar, Cuba obtiene actualmente pocos recursos pesqueros para la alimentación cotidiana.
BBC atribuye el retroceso de la antigua flota estatal a la falta de inversión, combustible y mantenimiento, y señala además las restricciones existentes sobre el uso privado de embarcaciones.
Ante la caída productiva, el Gobierno ha anunciado sucesivas reformas. En junio presentó un paquete de 176 transformaciones económicas y sociales.
Para la agricultura se contemplan, entre otras medidas, una ampliación del usufructo, mayor acceso de actores privados y cooperativas, posibilidades de comercio exterior y cambios en los mecanismos de comercialización.
En medio de esos anuncios, Miguel Díaz-Canel reconoció que existen obstáculos internos que no pueden atribuirse al embargo, al mencionar burocracia, lentitud, normas que frenan la producción y decisiones postergadas.
En ese mismo contexto volvieron a hacerse públicas las caídas de 95% en cerdo, 87% en arroz, 70% en frijoles y 58% en leche.
La descapitalización del campo constituye otro obstáculo. BBC señala carencias de maquinaria, combustible, fertilizantes, semillas, sistemas de riego, transporte y refrigeración.
En 2024, el Ministerio de Agricultura reconoció que el sector recibía apenas el 10% del combustible que necesitaba y que solo el 7% de la superficie agrícola contaba con riego.
A ello se suman las prioridades de inversión. En 2024, el 37,4% de la inversión estatal se concentró en actividades relacionadas con turismo y hostelería, frente a aproximadamente 2,7% destinado a la agricultura, según los datos oficiales recogidos por BBC.
La diferencia también ha sido cuestionada por economistas cubanos. En 2024 la inversión turística superó unas 14 veces a la agropecuaria, de acuerdo con datos de la Oficina Nacional de Estadística e Información.
BBC pone como ejemplo del potencial productivo un proyecto vietnamita de arroz en Pinar del Río que en 2025 alcanzó siete toneladas por hectárea, frente a un rendimiento local promedio de 1.6 toneladas.
El contraste sugiere que, incluso bajo las actuales condiciones cubanas, existen márgenes considerables para elevar la productividad con inversión, tecnología y métodos diferentes de gestión.
La experiencia de la empresa vietnamita Agri-VMA en Los Palacios ya había mostrado rendimientos muy superiores al promedio nacional.
Un reporte anterior señaló un promedio de 5,21 toneladas por hectárea durante varias campañas y rendimientos de hasta nueve toneladas por hectárea en cosechas más recientes, frente a un promedio nacional de 1,7 toneladas registrado en 2024.
El embargo de Estados Unidos también forma parte de la explicación. BBC señala que las sanciones dificultan el acceso de Cuba a financiamiento, insumos, maquinaria y tecnología, y que las restricciones bancarias encarecen las operaciones internacionales.
Aunque la isla puede comprar alimentos en Estados Unidos, debe hacerlo bajo condiciones restrictivas y con un acceso limitado al crédito.
El impacto de las restricciones externas, por tanto, no es descartado por los expertos consultados. Messina sostiene que el embargo y las sanciones tienen consecuencias económicas, pero considera que «el problema fundamental es la estructura del sistema».
La crisis demográfica añade otra dificultad. BBC señala que más de dos millones de cubanos han emigrado en los últimos años, muchos de ellos jóvenes, reduciendo la disponibilidad de mano de obra en un sector que tampoco cuenta con suficiente mecanización.
Huracanes, sequías y apagones completan un escenario en el que pueden detenerse el riego, la refrigeración y el transporte de los alimentos.
El problema ya afecta a toda la cadena alimentaria. Un análisis reciente de Food Monitor Program advirtió que Cuba está perdiendo capacidad para producir, importar, conservar, transportar y distribuir alimentos, una situación resumida en la frase: «La cadena está quebrada».
BBC indicó que contactó al Gobierno cubano para obtener su posición sobre los asuntos abordados en el reportaje, pero no recibió respuesta.
Preguntas frecuentes sobre la crisis alimentaria en Cuba
CiberCuba te lo explica:
¿Cuáles son las causas principales de la crisis alimentaria en Cuba?
La crisis alimentaria en Cuba se debe a una combinación de factores internos y externos. Internamente, el modelo económico del régimen socialista ha fallado en impulsar una producción agrícola eficiente, con un sistema estatal que controla la mayoría de los recursos pero produce menos del 20% de los alimentos. Externamente, las restricciones del embargo de Estados Unidos dificultan el acceso al financiamiento y complican las transacciones comerciales, aunque no prohíben completamente la importación de alimentos desde EEUU.
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¿Por qué Cuba depende tanto de las importaciones de alimentos?
Cuba importa aproximadamente el 80% de los alimentos que consume. Esta dependencia se debe a la baja productividad agrícola nacional, causada por un sistema económico ineficaz, falta de inversión en el sector agrícola, y una infraestructura agrícola debilitada. Aunque la isla tiene condiciones naturales favorables para la agricultura, el modelo económico estatal no ha logrado aprovecharlas adecuadamente.
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¿Cómo afecta el embargo de Estados Unidos a la situación alimentaria en Cuba?
El embargo de Estados Unidos impone restricciones que complican el acceso de Cuba a créditos e insumos agrícolas. Sin embargo, no prohíbe completamente el comercio de alimentos. Desde el año 2000, Cuba ha podido importar alimentos desde Estados Unidos, siempre que pague en efectivo y por adelantado. Aunque el embargo contribuye a la complejidad del contexto económico, la crisis alimentaria cubana tiene causas más profundas en el modelo económico estatal.
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¿Qué medidas ha tomado el gobierno cubano para enfrentar la crisis alimentaria?
El gobierno cubano ha anunciado reformas y medidas para intentar resolver la crisis alimentaria. Esto incluye un paquete de transformaciones económicas que promete ampliar el usufructo de tierras, aumentar el acceso de actores privados y cooperativas, y mejorar los mecanismos de comercialización. Sin embargo, estas medidas han sido vistas como insuficientes debido a la persistente falta de inversión y a la burocracia que limita los cambios efectivos.
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¿Por qué la producción de alimentos en Cuba no ha aumentado significativamente después de las reformas?
La producción de alimentos en Cuba no ha aumentado significativamente debido a la falta de incentivos y problemas estructurales en el sistema económico. A pesar de las reformas anunciadas, el control estatal sobre recursos y precios sigue limitando el potencial de crecimiento del sector privado y cooperativo. Además, la descapitalización del campo, la falta de insumos y la infraestructura agrícola deficiente han impedido mejoras sustanciales en la producción.
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