Postales Matanceras: A correr liberales…
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Postales Matanceras: A correr liberales…

Como parte de la tradición oral, perdura en el tiempo la frase popular: “A correr liberales del Perico”.

Recoge la historia que una noche del año 1917, afiliados al Partido Liberal, desarrollaban un mitin en el parque de la iglesia del poblado matancero de Perico.

En medio del acto proselitista, bajo amenazas de los conservadores, cayó con inusual estruendo una penca de una de las palmas del lugar. Fue entonces cuando alguien gritó la frase de retirada.

A correr liberales del Perico

Para la fecha, el panorama político de la Cuba republicana se caldeaba. Gobernaba la nación el conservador Mario García Menocal, electo en 1913 y reelecto en 1917, aún con el alzamiento de La Chambelona en su contra. El “Mayoral de Chaparra” fue presidente hasta el año 1921.

Si bien las palmas testigos del suceso fueron derribadas al paso del huracán Michelle en el año 2001; quedó para siempre en la memoria popular “A correr liberales del Perico». (Edición web: Miguel Márquez Díaz)


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La Llorona en Matanzas. Terror en la calle Río Foto: Tomada de Internet Fotocopia: Del autor El lunes 20 de marzo de 1944, el cine Moderno, ubicado en la calle Río, entre Dos de Mayo y Manzaneda, iniciaba a las 5:30 de la tarde su programación, con el noticiero, seguido de una variedad de humor criollo con Tres Patines y culminaba con los filmes Dulce Traición y La Llorona. A un costo de cinco centavos para niños y mujeres y 10 para los hombres, el “plato fuerte” de la tanda sería La Llorona, dirigida por el cubano Ramón Peón y rodada en 1933, con el rol actoral protagónico de Ramón Pereda. El programa impreso del cine plasmaba: "el cine mexicano no ha logrado aún llevar a la pantalla una película como La Llorona”; mientras la sinopsis refería:” un grito de terror en la sombra de la noche y era una nueva víctima más que caía bajo la daga vengadora (…) Existen varias versiones de la leyenda, considera ya parte del folclor hispanoamericano. La de la película difiere en detalles de la versión más divulgada y conocida, también llevada con posterioridad al cine. Esta cuenta que en el México colonial, una joven y bella indígena se enamoró de un apuesto español y aunque nunca se casaron, llegaron a tener tres hijos. A los años, este la abandona y contrae matrimonio con una españolita. Cuando la indígena se enteró, enloqueció de celos y rabia, a tal grado que asesinó a sus tres vástagos, ahogándolos en un río y luego, arrepentida, se suicidó. Desde entonces su alma no ha tenido descanso y cada noche vaga, arrepentida y maldecida, llorando por sus hijos y lanzando horripilantes gritos y gemidos: ¡Ay mis niños, ay mis niños… Aún en la actualidad muchos en México aseguran haber escuchado sus aterradores llamados en ciudades, pueblos y ríos. Otros visitan su supuesta sepultura, en Dolores, Hidalgo, Estado de Guanajuato y la mayoría salen espantados. En México se considera un símbolo de identidad nacional y forma parte del patrimonio cultural inmaterial de la nación azteca. En la noche del 20 de marzo de 1944, los asistentes al yumurino cine Moderno, en la calle Río, vivieron momentos de suspenso y terror, tras escuchar los espeluznantes gritos de La Llorona.

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