
El año 2000 le regaló la magia de poder decir “aquí estamos y aquí hacemos cultura para la comunidad”. Un sueño largamente acariciado se hizo realidad. Surgía en Puerta de Golpe el proyecto comunitario El Patio de Pelegrín.
Su creador y soñador eterno, Mario Pelegrín Pozo, artista naif, abría las puertas de su casa, de sus predios para acoger a una comunidad que no le era indiferente, para abrazar con el arte a niños, adolescentes, jóvenes, adultos y llevarlos de la mano de las artes plásticas, el baile, la literatura, la culinaria, la repostería, el tejido y otras manifestaciones a descubrir los secretos que pulen la espiritualidad de las comunidades.

Durante más de un cuarto de siglo han desfilado por allí artistas plásticos, creadores, tertulianos, editores de libros, autores, personalidades relevantes de la cultura nacional, amigos extranjeros que, allende los mares, conocieron de este maravilloso lugar y se animaron a visitarlo.
No pocos llevan bajo su brazo obras adquiridas en la galería que tiene el proyecto y que sirve también como eje central para exposiciones, o cerámicas que salen de un taller que actualmente es “la oveja negra del proyecto”.

Desde que el último ciclón azotó a Pinar del Río no he logrado reconstruirlo, dice Pelegrín con una tristeza que desborda su personalidad. El taller de cerámica es quien le da sostenibilidad al proyecto, porque sus cerámicas se comercializan y eso genera ingresos. No pocas veces son obsequiadas. “No poder contar con el taller me deja un poco desvalido”, dijo.
Quizás a este asunto el Gobierno en el territorio pudiera poner la mirada y desde la contribución territorial lograr la recuperación total del taller.
Si en un lugar el visitante se siente como en casa es en El patio de Pelegrín, allí donde el verde vivo de la naturaleza se entrelaza con la armonía del paisaje y con ciertos ejemplares de la fauna que Mario tiene en su demarcación.

Rescatar la tradición, propiciar un espacio cómodo para la relajación y el esparcimiento, desarrollar habilidades en los más pequeños, lograr que los adultos se sientan útiles y colmar de alegría este poblado, perteneciente a Consolación del Sur, constituyen motivaciones aún vigentes en Pelegrín.
Con varias líneas de proyección: ambiental, sociocultural y productiva, el Patio siempre ha perseguido desde sus inicios desarrollar una educación ambiental en los integrantes o talleristas, así como en el entorno que conlleven a la formación de valores y al cuidado de la naturaleza.
Como medio de sostenibilidad alimentaria cuentan con un organopónico que también ha sentido los efectos de la crisis que vivimos, pero esta no ha impedido que el restaurante ecológico -afectado por el último ciclón- vuelva a ser una meta a mediano plazo.
“No lo tenemos funcionando porque los insumos están muy escasos y caros, y su idea principal no era ofertar comidas a precios elevados a la población. Estamos evaluando opciones económicas”, manifiesta Mayito, como también se conoce en la comunidad.
A pesar de las dificultades que nos acechan es digno resaltar que se sigue apostando por este proyecto comunitario, el cual tiene en su haber varios reconocimientos importantes, entre ellos, el Premio Nacional de Cultura Comunitaria 2009, Premio Memoria Viva 2011, Premio Iberoamericano Elena Gil, entre otros significativos que avalan la trayectoria de un lugar que es sitio de obligada visita.
En el casi concluido verano desarrollaron dos talleres con asesoría internacional, uno de yoga para niños bajo la égida de Anislady Pelegrín Leal y otro taller sobre música.
“Fueron las maneras que encontramos de traer alegría y regalar conocimiento en el verano a los niños del proyecto”, dijo con humildad Pelegrín, quien agradece a la sede universitaria municipal las alianzas que se tejen en los últimos tiempos entre el Patio y el recinto universitario.
Cuando el pasado 19 de marzo se hizo la luz en el Patio de Pelegrín y una comunidad en pleno celebraba los 26 años de su inauguración, se ratificaba que ese día las tradiciones locales y la cultura comunitaria y popular ganaban un espacio en el corazón de su gente. 26 años después sigue vivo.
