El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, reconoció que las conversaciones con el gobierno de Estados Unidos se encuentran “estancadas”, durante una entrevista al diario brasileño Folha de S.Paulo.
El jefe de Estado señaló que, a pesar de existir “voluntad de dialogar” y de haberse mantenido contactos preliminares entre ambas administraciones, “aún no se ha podido avanzar” ni se cuenta con “una agenda definida” para un entendimiento bilateral.
“Bajo la opresión no puede haber diálogo”, aseveró Díaz-Canel.
El mandatario hizo referencia a las recientes declaraciones del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, quien anunció que Washington “cortará todas las posibles vías de escape que Cuba pueda encontrar”, al tiempo que denunció que “se está filtrando información a la prensa sobre operaciones de la CIA” dirigidas hacia la isla.
La declaración se da en un escenario de acentuada fragilidad socioeconómica, caracterizado por una contracción del producto interior bruto estimada en más de 15% entre 2020 y 2025, así como por la intensificación de las medidas de presión financiera, el bloqueo al suministro petrolero aplicado desde enero y las sanciones secundarias dispuestas en mayo contra sectores productivos clave.
La población cubana enfrenta constantes cortes del servicio eléctrico, severas limitaciones en el transporte público, operatividad mínima en centros de salud y una notable inflación en el mercado informal de alimentos y medicinas.
Ante la consulta sobre las advertencias de analistas internacionales que señalan el riesgo de que la isla enfrente una crisis humanitaria de proporciones críticas -calificada por algunos expertos como una “Gaza silenciosa”-, el presidente consideró que se trata de “una evaluación perfectamente correcta” del contexto actual, aunque rechazó de manera enfática que el país esté al borde de un quiebre institucional o sistémico.
“Nos encontramos en una situación compleja pero marcada por una enorme creatividad y la histórica resistencia del pueblo cubano”, afirmó Díaz-Canel, quien acusó a la administración de Donald Trump de actuar con “perversidad” en su “intento por someter a la nación”.
Al ser interrogado sobre el paquete de 176 reformas económicas aprobado de urgencia en junio para descentralizar la gestión estatal -del cual 76,1% ya cuenta con marco normativo-, el mandatario descartó que la apertura al sector privado suponga un viraje ideológico.
“Estamos en un proceso de construcción socialista”, recalcó, insistiendo en que las medidas responden a debates internos sostenidos durante la última década y no representan una “restauración capitalista” en la nación caribeña.


