Ignorancia, arma para el perjurio
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Ignorancia, arma para el perjurio

Con el propósito de “preservar la armonía social”, un busto de José Martí, develado en Láncara –justo el día del centenario de Fidel– está en riesgo de ser retirado, a instancias del alcalde de esa localidad, el socialista Darío Antonio Piñeiro López


En la vida, todos somos ignorantes, por una sencilla razón: en materia de conocimiento es imposible abarcarlo todo, sin importar cuán capaz resulte un ser humano. Ahora bien, a la hora de emitir criterios –más si lo hace una figura pública–, la ineptitud es pecado. Profético en su pensamiento y en su actuar, José Martí dijo: “La ignorancia mata a los pueblos, y es preciso matar a la ignorancia”. Justamente, acerca de un hecho relacionado con la figura del Maestro, va esta reflexión.  

Momento en el que el embajador de Cuba en Madrid, Marcelino Medina, y Antonio Sobrado, presidente de la Asociación de Amistad Láncara-Cuba, develaron el busto. / prensa-latina.cu

El 13 de agosto, durante la celebración del centenario del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, se develó un busto del Apóstol en áreas de la casa museo donde nació Ángel Castro Argiz, en el municipio de Láncara, provincia de Lugo, en la Comunidad Autónoma de Galicia. Un elemento más para enaltecer las relaciones entre Cuba y España, porque igual que el progenitor de Fidel, los padres de Martí eran españoles.

Al difundir el acontecimiento, la prensa local destacó que la obra es una donación de la Asociación de Amistad Láncara–Cuba, cuyo presidente, Antonio Sobrado, se refirió al busto de José Martí como “un símbolo de amistad y respeto por la historia y la cultura cubanas”. Significó que en la fecha se celebraba no solo el centenario de Fidel, sino también “la amistad entre nuestros pueblos y que ese puente entre Láncara y Cuba continúa vivo”.

Como lo reiteró el embajador cubano en Madrid, Marcelino Medina, Láncara se ha convertido en un entorno de profundo valor sentimental, ratificado con la celebración allí de los 100 años de Fidel, junto a españoles amigos de Cuba y cubanos residentes en Europa. “Aquí confluyen la memoria de la emigración gallega hacia Cuba y el reconocimiento a una relación construida durante generaciones sobre el afecto mutuo, el respeto y la solidaridad”.

Para el 16 de agosto comenzaron a circular en las redes informaciones –a partir de comentarios emitidos por el alcalde socialista Darío Antonio Piñeiro López–, acerca del “profundo malestar e indignación” que ha provocado en los pobladores del lugar, el sencillo homenaje al Apóstol, el Héroe Nacional de Cuba, además de generar “hostilidad y rechazo”. “Ningún símbolo en nuestro municipio –agregó– debe ser motivo de discordia ni agravio”. ¿Será que se desconoce la dimensión del más universal de los hombres paridos en Cuba?

Me avergüenza mucho leer cosas como esta: “Vecinos y ciudadanos de a pie perciben la presencia de esta estatua en dicho lugar no como un símbolo diplomático, acaso como un insulto directo a la gente de la calle, reviviendo tensiones, divisiones y un clima de confrontación que retrotrae a épocas oscuras como la guerra de Cuba”. Solo puedo decir que siento pena ajena, porque muy poco se sabe de la guerra de los ibéricos por mantener sometida a una de las colonias en el Caribe.

En torno a la solidaridad con Cuba se registran hechos de mercenarios, cubanos mayormente, que pretenden ensombrecer los vínculos que favorecen las buenas relaciones. Algunos de ellos vienen a mi memoria; entre ellos, el hostigamiento al dúo Buena Fe durante su gira por el país ibérico en 2023, que llevó a la suspensión de varios conciertos. Al final, el apoyo a la agrupación musical se ratificó. No obstante, es imposible obviar que hay lugares donde prevalece el apoyo a muchos de lo que denigran a la Revolución y critican la situación actual, culpando de todo a las autoridades y no al verdadero responsable.

Recuerdo, igualmente, el ataque del cual fue objeto Aleida Guevara, tras concluir una conferencia sobre su padre en el Encuentro Europa por Cuba, efectuado en Sevilla. La abordaron para preguntarle si había dicho que el Che era un asesino. Estos agresores son mercenarios que actúan con saña y merecen desprecio. Para ellos vale la siguiente frase martiana: “Solamente aquellas personas que difunden la traición, el odio y la muerte por rencor a la prosperidad y la paz de otros, no merecen compasión”.

Me remito, textualmente, a una parte de la información publicada en el sitio EL Progreso de Lugo: “Ningún símbolo en nuestro municipio debe ser motivo de discordia, provocación ni agravio para la población local, independientemente de que se halle dentro de los límites de una propiedad privada”, añade Piñeiro, quien reclama al consulado que coordine la retirada de este busto para “preservar la armonía social”, disponiendo su recogida o traslado a las dependencias consulares o la ubicación que considere conveniente, pero fuera de Láncara.

¡Martí expulsado de Láncara, el lugar donde están las raíces de su principal discípulo, Fidel Castro Ruz! La reacción de las organizaciones solidarias y de la Federación de Asociaciones de Cubanos Residentes en España (FACRE) fue inmediata, pero las resumiré en el comunicado de la federación que las agrupa:

“Nos dirigimos a usted para solicitarle, respetuosamente, que reconsidere la intención de retirar el busto de José Martí y Pérez, escritor, ensayista, periodista, poeta, diplomático y uno de los pensadores más universales de Cuba. Le rogamos se remita a nuestra historia y a nuestra cultura”.

También recuerda que el Apóstol, de raíces españolas, cumplió presidio, con tan solo 16 años, en las Canteras de La Habana. Lo más significativo es que aquella cruel e inhumana experiencia no consiguió envilecer sus sentimientos, ni quebrar sus principios.

“A sus enseñanzas nos remitimos los cubanos y cubanas cuando iniciamos nuestra integración en cualquier país que nos acoge, porque Martí nos enseñó a amar y respetar a los pueblos, a tender puentes, y a entender que la patria no puede estar separada de la humanidad”.

Si Martí trasciende hasta hoy es por el amor que promovió y ofreció, por tener como estandarte el hacer más que el decir y su clara visión acerca de que los hombres que “aman y fundan” son hermanos, sin importar de dónde vienen. Conocerlo no es obligado. Respetarlo, sí.

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