Politólogo cubanoamericano: Solo una acción militar logrará el cambio sistémico en Cuba

El politólogo cubanoamericano, Julio M. Shiling, publicó este fin de semana en Patria de Martí un ensayo en el que concluye que las sanciones contra el régimen cubano son insuficientes para provocar su caída.
En ese sentido, el experto propuso que, tras las elecciones de mitad de legislatura en Estados Unidos, Washington deberá preparar una acción militar concreta si aspira a un cambio real en la Isla.
Shiling reconoce que la campaña de sanciones de la administración Trump es «moralmente sostenible, éticamente loable y tácticamente necesaria», pero advierte que el régimen lleva más de tres décadas perfeccionando mecanismos para eludir esa presión.
Según su análisis, GAESA y otras entidades comerciales del régimen blanquean ingresos a través de bancos e intermediarios en Panamá y otras jurisdicciones, mientras que emigrantes cubanos afines a la dictadura sostienen desde el exterior negocios aparentemente legítimos que alimentan ese ecosistema.
«El ecosistema externo de empresas tapadera, finanzas extraterritoriales y aliados ideológicos proporciona a la dictadura una resiliencia que la mera presión económica no puede superar», escribió Shiling.
El politólogo señaló además que la indiferencia del régimen ante el sufrimiento de la población hace que las sanciones pierdan su poder coercitivo: «La dictadura nunca ha considerado el bienestar del pueblo cubano como una limitación para su supervivencia. Las penurias económicas siempre las sufre el pueblo, nunca quienes toman las decisiones en La Habana».
El ensayo se enmarca en el contexto del paquete de sanciones anunciado el 20 de agosto, denominado «Ley de imposición de sanciones a actores del régimen cubano asociados con redes subversivas marxistas y transacciones económicas corruptas», que incluyó a tres funcionarios y nueve entidades estatales, entre ellas el Ministerio de la Construcción y varias empresas del sector minero-metalúrgico.
Shiling también citó el informe del Departamento de Estado del 20 de julio, titulado «Cuba: la capital del comunismo del siglo XXI», que documenta décadas de subversión, espionaje y apoyo a movimientos radicales dentro y fuera de territorio estadounidense.
Para el politólogo, la persistencia del castrocomunismo no es solo un problema de política exterior: «La persistencia de un régimen marxista en Cuba no es meramente un problema de política exterior. Se trata también de una cuestión interna estadounidense».
Su conclusión fue directa y contundente: «Solo una acción militar concreta logrará el cambio sistémico necesario». Y advirtió que cualquier salida que no desmantele las estructuras del régimen sería superficial: «Una revolución de palacio que se limite a reorganizar el personal, dejando intactas las estructuras comunistas, sería meramente cosmética».
No es la primera vez que Shiling defiende esta postura. En marzo de 2026 ya había declarado que «ya es hora» de una intervención militar, y en meses posteriores reiteró que sin presión o amenaza militar el régimen no cedería el poder.
Otras voces del exilio comparten esa lectura. Raúl Mas Canosa declaró este fin de semana que cree que habrá un cambio en Cuba antes de finales de 2026 o inicios de 2027, sin descartar la vía militar, y que hay fuerzas estadounidenses en la zona listas para actuar si reciben la orden.
Washington, sin embargo, descartó en agosto una acción militar inmediata, optando por la asfixia financiera, según fuentes citadas por Bloomberg.
Shiling concluye que esa moderación podría responder al calendario electoral, pero que tras los comicios de mitad de legislatura «Estados Unidos debería ir más allá de las medidas financieras calibradas y preparar las herramientas concretas necesarias para poner fin al comunismo cubano».
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