“La paradoja de los comediantes”, el rodaje más difícil de Arturo Soto
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“La paradoja de los comediantes”, el rodaje más difícil de Arturo Soto

Así lo reconoce el experimentado realizador cubano Arturo Soto y no hay de qué extrañarse, es una osadía enorme hacer cine en las condiciones actuales, en un país que no se conforma con sobrevivir, sino que asume el reto de crear en medio del asedio genocida de Trump y fue con esa persistencia infinita, que se rodó “La paradoja de los comediantes”:

“Nosotros teníamos programados 29 días de filmación, la hicimos en 26. Debo confesar que ha sido el proceso de rodaje, en los más de 30 años que llevo en esta industria, más difícil, más angustiante, más estresante. Todos los adjetivos que puedan compararse con eso, pero realmente lo hicimos gracias al equipo que teníamos”.

Homenajes necesarios

Entre ese equipo estrella, Arturo Soto comezó por el homenaje a dos puntales del filme y del cine en la isla cuyas pérdidas lamentamos recientemente:

“Quisiera hacer mi propio y más íntimo homenaje a Eliseo. En primer lugar, porque recuerdo cuando yo estaba en el Instituto Superior de Arte (ISA) todavía, no soñaba con hacer cine y le pedí a Eliseo dar las primeras clases de Dramaturgia cinematográfica en el ISA, y es muy posible que hayan sido sus primeros pasos en el magisterio de la Dramaturgia cinematográfica. No había mucho interés en aquella época por estas cosas, porque no existía la FAMCA, estoy hablando del año 89 o 90, y éramos solo tres estudiantes los que nos matriculamos en su curso.

“Finalmente quedé yo solo y busqué suspender, porque el pobre Eliseo no iba a ir hasta el ISA para darle clases a un alumno, pero a partir de ahí creció una amistad, una consideración hacia su obra y sobre todo hacia su magisterio. Luego pasó a ser profesor de la Escuela de Cine y lo acompañé en algún que otro fin de curso leyendo guiones y dándole consejos a los estudiantes. Sin dudas, fue un hombre que influyó en nuestro audiovisual, no solo en las películas, sino en las series. Recordemos que él es el guionista de “Algo más que soñar”, una serie que tuvo mucho impacto en Cuba. Después estuvo muy vinculado al cine chileno, fue asesor de películas importantes allí y creo que fue un hombre, en lo personal un amigo y para nuestro cine muy valioso.

“En el caso de Paula Alí, también me gustaría hacer mi pequeño y más íntimo reconocimiento y agradecimiento, porque Paula me acompañó en mi primera película, en mi tesis de la Escuela de Cine, en la época en que los actores iban allí sin cobrar un centavo para ayudarnos a hacer cine. Luego estuvo conmigo en “Amor Vertical” y voy a narrar una anécdota para recordarla con humor:

“En Amor Vertical el personaje de Paula iba muy maquillado, extremadamente maquillado, y vestido como los años 50. Estábamos haciendo una secuencia hospital Calixto García, y damos el corte para el almuerzo. Ella tenía un vestuario muy pesado, y normalmente a los actores, cuando van a almorzar y tienen esos vestuarios, se los quitan y les ponen una bata de casa para que coman ligeros. Ella seguía con su maquillaje extremo, se retrasa un poco en el cambio del vestuario. Nosotros teníamos que atravesar prácticamente todo el hospital, que es inmenso, porque el comedor quedaba en el otro extremo, así que ella sale con su bata de casa a cruzar el hospital y la cogieron dos enfermeros y le dijeron: señora, la sala de psiquiatría está para acá, y hubo que salvarla. “Yo soy una actriz, estoy en una película”. “Señora ¿una actriz? alguien diciendo que es actriz en un hospital”, y hubo que salvarla, porque la querían internar en la sala de psiquiatría del Calixto García. Y me gustaría recordarla con humor, como espero que a ella también le haya gustado”.

 

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Actores de La paradoja de los comediantes

Actores de La paradoja de los comediantes

El equipo y sus retos…

Seguidamente, Arturo Soto enfatizó: “Es lugar común decir que en el cine no es el trabajo de una sola persona, sino de un equipo, pero en este caso creo que lo hemos conseguido gracias al trabajo de un equipo muy cohesionado, muy empático, muy sensible ante las condiciones en que estábamos trabajando.

“Quiero reconocer principalmente a mi directora de producción, Olga María Fernández, y su equipo, que en las condiciones más difíciles, en lo personal, estuvo siempre ahí, y gracias a Olga estamos aquí también, vivos todos. No lo hubiera podido hacer si no tuviera un equipo de producción, de dirección, los especialistas, todos los técnicos. Yo recuerdo una anécdota, un día que se rompió un espejuelo, a un actor se le cayó el tornillito del espejuelo, y todos, absolutamente todos, se lanzaron al suelo de los estudios Cubanacán a buscar el tornillito. Ese día me di cuenta que yo tenía un equipo, y que tenía apoyo, y que la gente estaba por hacer la película en condiciones extremadamente difíciles: a nosotros también se nos cayó el sen en días complicados, noches complicadas, con traslados, con lluvia artificial, y yo solo quiero agradecer, agradecer, agradecer, y no me cansaré de agradecer al equipo que me acompañó.

Además, agradeció el aporte de los co – productores mexicanos y dominicanos que también pusieron su mayor empeño en este trabajo.

De director a actor…

También confesó a la prensa qué lo llevó a asumir un personaje dentro de la trama del filme:

“No fue por placer, ni por gusto, porque una película en las condiciones en que estamos hablando, lo menos que yo hubiera querido era estar actuando, puesrealmente es muy difícil. No tengo el talento ni el genio de Woody Allen u Orson Welles para hacer ese tipo de cosas. Pero fue la necesidad: había un personaje que era un conde que habíamos pensado originalmente que fuera un español. En la primera etapa conseguimos un actor español que vino, ensayó toda la película, se tuvo que ir. En la segunda etapa, gracias a Pichy, también conseguimos otro actor español que estaba dispuesto a pagarse todo, su pasaje, su estancia, todo y tuvimos que decirle que no viniera porque la película se volvía a parar. En esas condiciones yo no podía ni traer a nadie porque no sabíamos qué iba a pasar con la película y al final tuve que tomar esa decisión por una razón pragmática”.

 

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Arturo Soto con la caracterización de su personaje en La paradoja de los comediantes

Arturo Soto con la caracterización de su personaje en La paradoja de los comediantes

La génesis…

Sobre el origen y el camino recorrido por “La paradoja de los comediantes” hasta convertirse en la película que acaba de filmar, contó el realizador:

“Este proyecto primero fue una obra teatral. Ante la imposibilidad de hacer una puesta en escena en el teatro, escribí el guión” contó Soto a la prensa y agregó que pasaron unos años hasta que se encontró con Alexis Triana, Presidente del ICAIC, y le dijo: “este es el proyecto menos costoso que tengo. A partir de ahí, mientras empezamos a preparar el proyecto, pasaron dos años y en el 2025 empezamos a preparar la película. Esta fue una película que se preparó tres veces. Dos veces tuvimos que pararla, por condiciones que muchos conocemos, algunas internas, otras externas. A la tercera fue la vencida, pero siempre, además, se nos iba gente, y teníamos que traer otras personas.

“Cada vez que preparábamos la película, lo hacíamos en menos tiempo, porque era el deseo de salir a filmar. Esta última preparación fue de 10 días. Preparar una película en 10 días, con personal nuevo, que no la conoce, porque se nos fueron asistentes, se nos fue el ambientador, se nos fue gente esencial en el trabajo de una película, y las nuevas personas tenían que aprehender la película.

“Además, es una película compleja, que pasa por diferentes épocas, con un vestuario y una ambientación complejos. Debo reconocer también la lealtad de los actores, y de muchos especialistas: fotógrafos, sonidistas, gente que dijo que no a otros trabajos y esperó un año para hacer este filme. Nosotros trabajamos, excepto uno, con todos los actores que teníamos programados desde julio del año pasado, incluso con la figuración.

“Nosotros tuvimos que cambiar toda la concepción escénica de la película por temas de combustible fundamentalmente. Esta era una película que iba a ser realista, típica en el sentido de que teníamos todas las locaciones en exteriores y tuvimos que adaptarnos a las circunstancias, a las condiciones y hacer todo un cambio en la concepción escénica y muchas de las locaciones sin perder la coherencia, sin cambiar un texto del guión y muchos de esos espacios se ubicaron en los estudios de Cubanacán. No perdió la coherencia porque el personaje protagónico es alguien que puede sufrir de cierta esquizofrenia, y en ese sentido el hombre vive entre la realidad y la ficción”.

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