Cubano reflexiona sobre la emigración tras despedir a otro amigo: «El adiós se ha vuelto tan cotidiano como resolver o luchar»

Un cubano identificado como Alejandro Rodríguez Cuervo publicó una reflexión sobre la emigración y las despedidas que ha resonado entre quienes viven en la isla el desgaste cotidiano del éxodo: acaba de despedir a otro amigo que decidió irse, y lo que describe no es sorpresa, sino una resignación aprendida.
«El adiós se ha vuelto tan cotidiano como ‘resolver’ o ‘luchar’. De tan común, aprendes a vivir con ello», escribe Rodríguez Cuervo en su muro de Facebook, sintetizando en una sola frase lo que millones de cubanos experimentan a diario mientras su círculo cercano se fragmenta.
El autor no sitúa la causa del éxodo únicamente en la escasez material, aunque reconoce que también existe.
«Ya no se trata de que falte el aceite o la leche (que faltan) sino de que el futuro se estrecha», apunta. Lo que describe es algo más profundo: una carencia existencial que convierte cada mañana en un ejercicio de aritmética sin salida, calculando cuánto rinde el salario, cuánto dura la electricidad, cuánto tarda en llegar un medicamento.

«La creatividad (esa que tanto nos enorgullece) se ha convertido en una máquina de tapar huecos», escribe, en una de las frases más crudas del texto.
Sobre quienes emigran, Rodríguez Cuervo traza una imagen que va más allá del equipaje: «El que se va casi que no lleva maletas consigo. Se lleva, eso sí, rituales, costumbres, encuentros; y al llegar choca con el frío más duro, el de la nostalgia, el de lo distinto, el de empezar casi de cero».
Pero la reflexión también apunta hacia adentro, hacia los que permanecen. Cada despedida, dice, abre una grieta y obliga a una pregunta incómoda: «Cada partida nos confronta con nuestra propia decisión de quedarnos, y nos preguntamos si somos valientes o inseguros».
Este tipo de testimonio se enmarca en un éxodo que no da señales de detenerse. Según datos oficiales de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI) publicados en julio de 2026, cerca de 245.264 cubanos emigraron en 2025, dejando la población de la isla en 9.434.593 habitantes.
La provincia más golpeada fue La Habana, con 57.433 salidas. En 2024 la cifra había sido de 251.221 emigrados.
Desde 2021, más de un millón de cubanos han abandonado la isla en lo que constituye el mayor éxodo de la historia reciente del país.
La crisis demográfica se agrava además por la caída de la natalidad: en 2025 se registraron apenas 68.051 nacimientos frente a 134.354 defunciones, un saldo vegetativo negativo de más de 66.000 personas.
El salario medio oficial cerró 2025 en 6.930 pesos cubanos mensuales, equivalente a entre 10 y 13 dólares al cambio informal, mientras el costo de vida básico supera los 50.000 pesos según múltiples estimaciones. El dólar informal rondaba los 673 pesos en agosto de 2026.
El fenómeno que describe Rodríguez Cuervo tiene nombre en la psicología: duelo migratorio. Quienes se quedan acumulan tristeza, ansiedad y una sensación de pérdida sin haber salido ellos mismos del país. En Cuba, coloquialmente, esa nostalgia se llama «el gorrión».
«Los que no nos vamos, seguimos mirando el mar, bebiéndonos el salitre y la esperanza, e intentando afanosamente desde aquí, también construir un futuro y un hogar. Hasta que un día, si no hay más salida, nos dé por emigrar», lamentó al final de su publicación.
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