La derrota del equipo Cuba de voleibol de sala en los Juegos Centroamericanos y del Caribe frente a su similar de Colombia en el partido que daba el pase a la discusión del título del certamen ha suscitado muchísima polémica entre los aficionados.
Si bien un partido lo gana y lo pierde cualquiera, como se dice en el argot popular, todo radica en cómo y de qué manera se pierde ese juego.
Cuba resulta el único de los participantes en la justa centrocaribeña cuyo plantel juega en el primer nivel de la Liga de Naciones de Voleibol (VNL), por lo cual era de esperar que los rivales le jugaran al máximo nivel en búsqueda de un triunfo, pero también era de esperar que pudieran salir airosos sin tantos problemas.

Analizando el torneo regional desde el inicio, los de la mayor de las Antillas fueron superados por Puerto Rico en un choque donde llegaron a tener diferencias en la mayoría de los sets, pero que no lograron aguantar.
Jugadores cumpliendo roles que no son los que les corresponden por plantilla, errores en defensa, jugadas en ataque que no llegan a concretarse y, a la postre, una derrota por tres parciales a uno que cambió por completo el plan precompetencia.
Luego del descalabro inicial, los nuestros vencieron, de manera convincente, al plantel de Venezuela 3 a 0, para avanzar como segundos de grupo y enfrentar a República Dominicana por el pase a semifinales.

En el juego ante los locales, los cubanitos iniciaron con mal pie el encuentro, cometiendo muchos errores que se tradujeron en una derrota en el primer set 23-25.
En las tres mangas siguientes, el seleccionado nacional tiró de orgullo y de garra para dominar los parciales y llevarse el encuentro, aunque todavía quedaron lejos de demostrar el mayor nivel que les otorga jugar en la VNL.
Llegó el tan esperado día del partido por el pase a la discusión del primer puesto; el rival, Colombia, un conjunto como el nuestro de mucha potencia física, por lo que el juego se vislumbraba como un desafío de poder a poder.
A diferencia de los enfrentamientos contra Puerto Rico y Dominicana, los nuestros comenzaron delante, ganando la primera manga (27-25); luego cedieron en la segunda (25-19) y en el tercer set aplastaron a los colombianos (25-17).

Cuando parecía que el trabajo estaba hecho y todo sería cuestión de tiempo para adjudicarse un puesto en la gran final, comenzaron a aparecer los mismos fantasmas que llevan golpeando a la selección hace ya un tiempo: demasiados errores no forzados, jugadas que no logran concretarse y falta de concentración en instancias definitorias.
El resultado: los cafeteros aprovecharon el resquicio que dio el mayor archipiélago caribeño y remontaron el encuentro y con ello consiguieron el boleto a la gran final desbancando a un equipo que en el papel era superior al suyo, pero que sobre el terreno de juego no pudo concretar a la hora buena.
A modo de consuelo, los cubanos jugarán por la medalla de bronce esta jornada, luego de un resultado muy por debajo de lo esperado que lleva a pensar que urgen cambios en el deporte de la malla alta, ya sea a nivel de equipo o de directivos.

