La vida en versos ¿morir de amor?
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La vida en versos ¿morir de amor?

Los médicos aseguran que, en casos extremos puede causar fallo cardíaco y muerte prematura, entonces, a la pregunta que nos hacemos este 29 de julio, “día mundial del mal de amores”, respondemos: técnicamente, sí, se puede morir de amor o, mejor dicho, de mal de amores.

Más allá de la historia poéticamente contada en los versos martianos y de leyendas como la de Ulanni, en la Mitología Polinesia, quien murió de amor por su amada y gracias a ello nacieron todas las flores, morir de amor es una triste posibilidad científicamente probada.

Fue descubierto y nombrado en Japón, está en la vida y, aunque nadie puede afirmar que María García Granados lo haya padecido, está claro que la tristeza enferma de muchas maneras, a veces invisibles. 

LA NIÑA DE GUATEMALA

José Martí

Quiero, a la sombra de un ala,
Contar este cuento en flor:
La niña de Guatemala,
La que se murió de amor.

Eran de lirios los ramos,
Y las orlas de reseda
Y de jazmín: la enterramos
En una caja de seda.

… Ella dio al desmemoriado
Una almohadilla de olor:
El volvió, volvió casado:
Ella se murió de amor.

Iban cargándola en andas
Obispos y embajadores:
Detrás iba el pueblo en tandas,
Todo cargado de flores.

…Ella, Por volverlo a ver,
Salió a verlo al mirador:
El volvió con su mujer:
Ella se murió de amor.

Como de bronce candente
Al beso de despedida
Era su frente ¡la frente
Que más he amado en la vida!

…Se entró de tarde en el río,
La sacó muerta el doctor:
Dicen que murió de frío:
Yo sé que murió de amor.

Allí, en la bóveda helada,
La pusieron en dos bancos;
Besé su mano afilada,
Besé sus zapatos blancos.

Callado, al oscurecer,
Me llamó el enterrador:
¡Nunca más he vuelto a ver
A la que murió de amor!

 

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