Departamento de Estado ubica a Nicaragua al mismo nivel de Cuba – Divergentes
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Departamento de Estado ubica a Nicaragua al mismo nivel de Cuba – Divergentes

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En el Teatro Chaplin, de La Habana, Fidel Castro presentó a guerrilleros sandinistas con miembros de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP). El apretón de manos tuvo lugar en enero de 1966, durante la Conferencia Tricontinental, una de las más importantes reuniones de antiimperialistas del mundo. 

El acercamiento permitió que años más tarde, el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) hiciera un pacto con la OLP que contemplaba el entrenamiento de tropas sandinistas. Cuando la OLP fue expulsada de Jordania entre septiembre de 1970 y julio de 1971, los guerrilleros sandinistas fueron entrenados en campamentos y bases de operaciones que tenían en Líbano. 

Todo esto se encuentra relatado en el libro La OLP e Israel en Centroamérica: La Dimensión Geopolítica, de David C. Wills, cuyo estudio fue recogido en el reciente informe del Departamento de Estado titulado Cuba, la capital del comunismo del siglo XXI, que afirma que el régimen cubano ha llevado a cabo una campaña sostenida de subversión contra Estados Unidos durante casi 70 años. 

Cuba suministró “cantidad increíble de armas”

El pacto entre los sandinistas y la OLP se encuentra en el capítulo “Los Sandinistas”, que defiende que “la revolución sandinista fue una de las grandes victorias de La Habana en el hemisferio”. De acuerdo con el informe, Cuba fue “el patrocinador de la insurgencia” al suministrar “una cantidad increíble de armas”, según un reporte del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSC por sus siglas en inglés). 


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Cuba también sirvió como un lugar de entrenamiento, refugio seguro, base de operaciones y enlace para dirigir propaganda sandinista a través de Radio Habana y “mantener enlaces con otras organizaciones radicales” a través de las redes continentales cubanas. 

Departamento de Estado ubica a Nicaragua al mismo nivel de Cuba como adversarios de Estados Unidos en Latinoamérica 
Reproducción de imágenes del informe Cuba, la capital del comunismo del siglo XXI.

“La lucha nicaragüense se convirtió en un importante campo de batalla indirecto en la Guerra Fría más amplia. La victoria sandinista en esa lucha demostró el poder impactante de la estructura revolucionaria de Cuba”, señala el informe. 

La publicación del informe llega después de más de seis meses de presión de la administración de Donald Trump sobre el régimen cubano. Washington ha endurecido las sanciones contra Cuba y aumentado la presión sobre el régimen cubano, al cortar el abastecimiento de petróleo.

“Los sandinistas no eran simplemente una insurgencia local” 

Además de suministrar armas a los sandinistas, Castro entrenó a varios cuadros en la isla y se convirtió en el articulador de las fracciones del partido rojinegro que se encontraban en disputas internas. El régimen cubano hizo del FSLN un movimiento disciplinado y unificado, según el informe. 

El movimiento sandinista también se benefició de la red de aliados cubanos: gobiernos afines, células guerrilleras, redes clandestinas y organizaciones de la izquierda transnacional que podían mover soldados, armas, dinero y mensajes a lo largo de América Latina. Como parte de esta red se desarrolló la relación con la OLP. 

En la fase final de la lucha nicaragüense, los sandinistas no eran simplemente una insurgencia local. Eran los beneficiarios de una cadena de suministro revolucionaria hemisférica, aprovechando un amplio elenco de aliados latinoamericanos, militantes y compañeros de viaje, todos operando dentro del espacio político y logístico que La Habana había pasado dos décadas construyendo”, detalla el Departamento de Estado, una institución que mantiene una postura crítica contra los regímenes cubano y nicaragüense. 

Nicaragua fue “la avanzada para expansión cubana” en otros países

Cuando el Frente Sandinista derrocó a Anastasio Somoza Debayle y llegó al poder, Cuba siguió enviando guerrillas entrenadas, suministró armas pesadas e insertó especialistas cubanos en Nicaragua. 

“El resultado fue una prueba de concepto para la estrategia revolucionaria de Cuba, demostrando que las redes de guerrilla y la infraestructura de inteligencia de la pequeña nación isleña podían proyectar poder y dar forma a los eventos en toda una región, convirtiendo las insurgencias locales en una ofensiva continental coordinada contra los gobiernos alineados con Estados Unidos”, resalta el documento. 

Nicaragua entonces se convirtió “en la base avanzada para la expansión cubana”. El país sirvió como base de entrenamiento, conducto de armas y modelo político para otras insurgencias castristas en El Salvador, Guatemala, Honduras, entre otros países. 

Trump
El Secretario del Departamento de Estado, Marco Rubio, presentó el informe sobre Cuba el pasado lunes 20 de julio.

La estrategia continental de La Habana

El documento presentado el pasado lunes 20 de julio por el Secretario del Departamento de Estado, Marco Rubio, revive la retórica del comunismo y la Guerra Fría. En sus 100 páginas recuerda que casi todos los movimientos guerrilleros marxistas en América “han recibido algún tipo de apoyo del régimen cubano”. 

Según esta narrativa, casi inmediatamente después de tomar el poder en Cuba en enero de 1959, Fidel Castro comenzó a planear asaltos armados contra los gobiernos vecinos y lanzó expediciones en Haití, República Dominicana, Nicaragua y Panamá. 

Entre el 3 y 16 de enero de 1966 tuvo lugar en La Habana, Cuba, la Conferencia Tricontinental, cuyo objetivo fue fusionar los movimientos afroasiáticos con Latinoamérica para desarrollar una organización comunista con el fin de lograr una “revolución internacional”. Una de las resoluciones que adoptaron fue responder “a las acciones imperialistas con fervor revolucionario y violencia”. Es recordada porque llegaron 500 delegados de 82 países y fue una de las más radicales para desafiar al capitalismo, al enfatizar la acción violenta sobre la no violenta. 

En el marco de esa reunión es que Castro presentó a los sandinistas con los miembros de la OLP. 

Durante los años 70, Fidel Castro apoyó a guerrilleros de Venezuela, Colombia, Perú, Brasil, Paraguay, Argentina y de otros países caribeños. En Uruguay apoyó a los Tupamaros, mientras que en Argentina lo hizo con Montoneros, “quienes lanzaron una campaña de secuestros políticos, robos y asesinatos mientras supuestamente canalizaron decenas de millones de dólares en dinero de rescate hacia Cuba”, según el Departamento de Estado. Años más tarde, Montoneros sirvieron como “tropas de choque revolucionarias” de La Habana en Nicaragua.

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Reproducción de imágenes del informe Cuba, la capital del comunismo del siglo XXI.

Ortega-Murillo forma parte de red de adversarios de Estados Unidos

Todavía se desconoce si la publicación de este documento representa el inicio de nuevas acciones de Estados Unidos contra el régimen cubano. Sin embargo, el informe refuerza la narrativa de la administración Trump sobre Cuba como un actor desestabilizador en la región y los vincula con gobiernos adversarios de Washington. 

El informe no se limita a la historia; también asegura que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo forma parte de una red de adversarios de Estados Unidos integrada por Cuba, Venezuela, Rusia, China e Irán. Dentro de esta red, el régimen cubano funciona como “un vector para que Irán, Rusia y numerosos otros regímenes proyecten influencia en toda la región”. Uno de estos regímenes es el Ortega-Murillo. 

“Para 2019, los analistas estimaban que miles de militantes sospechosos de ser de Hezbolá, Hamás y otros respaldados por Irán habían viajado a Venezuela y a otras partes de América Latina, incluyendo Bolivia y Nicaragua”, cita el documento. 

La relación con Cuba ha permitido a Irán penetrar en redes de izquierda en el continente americano, entre ellas las articuladas por Nicolás Maduro en Venezuela, Evo Morales en Bolivia y Daniel Ortega y Rosario Murillo en Nicaragua, de acuerdo con el informe.


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