Castillos, piedras añejas, rincones de claroscuros, murallas y paisajes, tienen su origen en la época colonial y conservan en la actualidad sus estructura de la mejor manera posible, de ahí el atractivo singular de cinco fortalezas de La Habana, a su vez, memoria particular de toda Cuba.
Ahora que en el mundo se destapa una ilusión especial por los viajes culturales e históricos, la Habana cuenta con emblemáticos escenarios, sus castillos de antaño, sumamente visitados: El Morro, La Cabaña, La Fuerza, La Punta, y el Torreón de La Chorrera.
Viajar constituye para ONU Turismo una actividad que tipifica el enfrentamiento de la paz contra la guerra, sobre todo a partir de la comprensión y la tolerancia intrínsecas.
Y ese concepto tiene muchas bases en el conocimiento de los viajeros sobre la historia y tradiciones de los pueblos, que en el caso cubano, y en particular su capital La Habana, atrae la atención mediante sus castillos, todo un símbolo de una época anterior.
Lugares que demuestran un momento de dominio, ahora están transformados en imagen simbólica de la ciudad, postal que identifica a la urbe central del archipiélago cubano.
La Habana, con sus contrastes, también tiene castillos. Bastiones de una época colonial entre ataques de piratas y el deseo español de preservar su colonia. Todo ello quedó casi intacto y hoy se puede apreciar con facilidad.
Prácticamente, esas fortalezas constituyen símbolos de la perpetuidad de la memoria histórica de la ciudad, de su permanencia, y es por ello que aparecen en las postales turísticas como lo más distintivo.
El ejemplo más significativo lo constituye el Castillo del Morro, que recibe a aquellos que llegan por mar, o simplemente a quienes –de visita en La Habana- pretenden conocer los sitios más representativos de la urbe fundada definitivamente el 16 de noviembre de 1519.
Sitios perfectos para tomar una buena fotografía, o simplemente hacerse un selfie en familia.
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