«Esperemos que ese camino no sea como la utopía»: Cubanos ante el pago de la chequera

El medio estatal Cubadebate publicó este jueves un reportaje titulado «Un camino más corto para la chequera» para presentar como un avance el nuevo mecanismo mediante el cual mipymes privadas y trabajadores por cuenta propia entregan en efectivo las pensiones a jubilados cercanos a sus negocios.
La reacción popular, sin embargo, oscila entre el alivio y el escepticismo: «Esperemos que ese camino no sea como la utopía».
El reportaje del medio oficialista se centra en Deisy Rodríguez, una anciana de 84 años que ya no tiene que recorrer largas distancias para cobrar su pensión. Según el relato, el administrador de la mipyme «Los Garajes», Roberto Alejandro González Quintero, le entrega el dinero directamente.

El negocio recibe una «nominilla» con el nombre del jubilado, su número de identidad y el importe exacto, y dispone de hasta 72 horas para presentar la documentación ante el banco, que le reembolsa automáticamente el monto en su cuenta.
En el municipio de Colón, unos 40 jubilados ya se benefician de este esquema a través de una mipyme y dos trabajadores por cuenta propia, según información de Radio Caibarién.
El sistema no es nuevo. Arrancó como plan piloto en abril de 2026 en cuatro municipios habaneros —La Lisa, Playa, Plaza de la Revolución y La Habana Vieja— bajo el nombre «Caja Extra».
En mayo se extendió a Holguín, donde unas 20 mipymes comenzaron a pagar pensiones a cerca de 5,000 jubilados, equivalentes al 9.6% del total municipal.
El 17 de julio, el Banco Central de Cuba anunció un paquete de 176 acciones económicas de emergencia que incluye esta vía de pago, la emisión de nuevos billetes de 2,000 y 5,000 pesos, y la eliminación indefinida del límite de 5,000 pesos para transacciones en efectivo entre actores económicos.
El tope mensual de transferencias electrónicas también se elevó a 2.5 millones de pesos, según la Resolución 74/2026 vigente desde el 20 de julio.
El contexto que rodea estas medidas es de colapso. Más de 1.7 millones de jubilados cubanos cobran pensiones inferiores a 10 dólares mensuales y deben hacer colas desde el amanecer para retirar efectivo, según datos de Infobae. La pensión mínima quedó fijada en 4,000 pesos —unos siete u ocho dólares— desde septiembre de 2025.
La situación en las provincias es aún más grave. El gobierno de Granma admitió en junio no tener efectivo suficiente para pagar a más de 111,000 jubilados. En ese mismo mes, el Banco Metropolitano redujo el límite de retiro de 5,000 a 3,000 pesos por operación, y en mayo más del 50% de los cajeros automáticos del país no funcionaban.
La bancarización forzosa impulsada por el régimen ha fracasado en la práctica. En abril, la propia prensa oficial reconoció que «la bancarización funciona mal», y cubanos denunciaron que «la tarjeta solo sirve de llavero». El proceso de bancarización prometido por el gobierno naufraga ante la falta de efectivo y la desconfianza ciudadana.
RTVE describió el 19 de julio «colas eternas» para cobrar pensiones de apenas cuatro euros y señaló que el sistema monetario cubano está «al borde del colapso», advirtiendo que «los jubilados son los más perjudicados» por la crisis.
El reportaje de Cubadebate presenta el esquema con un enfoque humano y optimista, pero la respuesta popular resume con precisión la desconfianza acumulada tras años de promesas incumplidas: «Esperemos que ese camino no sea como la utopía».
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