Cuba rechaza, en los términos más enérgicos, el reporte publicado el 20 de julio por el Departamento de Estado de los Estados Unidos, referido a la supuesta influencia subversiva de Cuba contra ese país. Se trata de un mediocre panfleto de propaganda. Pretende apuntalar el mensaje mendaz de que Cuba constituye una amenaza para los Estados Unidos, pretexto que dicho gobierno utiliza para el castigo colectivo y el genocidio contra el pueblo cubano. Busca, mediante la construcción de leyendas acusatorias, fabricar consenso para una eventual agresión militar. Resulta hipócrita que el Departamento de Estado acuse a Cuba de promover acciones de subversión, cuando se conoce muy bien que es el gobierno estadounidense el que cada año destina decenas de millones de dólares de su presupuesto federal para subvertir el orden interno en Cuba, provocar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno cubano. Lo hace el mismo gobierno que tiene un sucio historial de injerencia y violación del derecho internacional, que realiza ejecuciones extrajudiciales en aguas internacionales, practica el asesinato político, patrocina actos de genocidio, agrede países soberanos en todos los continentes del planeta e interfiere en los procesos electorales de Estados soberanos. Es también hipócrita insistir en la mentira de calificar a Cuba como un Estado patrocinador del terrorismo. Es evidente que ni en éste ni otro informe se pueden presentar pruebas, ni el más mínimo indicio para tan ilegítima acusación, pues no existe, como consta a las agencias especializadas del propio gobierno estadounidense. Sí es de dominio público que en territorio estadounidense han encontrado protección y total impunidad quienes financian, organizan e instigan actos violentos y terroristas contra Cuba. Se inserta este reporte en el discurso del supuesto “terrorismo de izquierda”, novedosa concepción que el gobierno estadounidense y, en particular, su Secretario de Estado, se enfrascan en promover como …


