Emigrante cubana crea el primer Banco de Excedentes Textiles de Uruguay

Lo que para muchas empresas eran toneladas de retazos destinados a la basura, para la cubana Yuniet Morrel Quintero se convirtió en una oportunidad para generar empleo, apoyar a emprendedores y reducir el impacto ambiental. Tres años después de emigrar a Uruguay, fundó el primer Banco de Excedentes Textiles del país, una iniciativa que conecta a empresas con cooperativas, diseñadores y organizaciones sociales para reutilizar materiales que antes terminaban desechados.
La historia de Morrel fue recogida por el suplemento Domingo del diario El País Uruguay, que destaca cómo una experiencia aprendida en Cuba terminó transformándose en un proyecto pionero de economía circular.
Yuniet llegó a Montevideo en 2023 junto a su esposo y su hijo, que entonces apenas superaba el año de edad. La familia eligió Uruguay tras valorar distintos destinos en América Latina y descartar Brasil por la barrera del idioma. Sin embargo, la adaptación no fue sencilla.
«Lo más difícil fue estar a siete mil kilómetros de la familia, sin abuelos ni amigos que pudieran ayudarnos con el niño», recordó.
Poco después comenzó a trabajar en un taller de costura, donde descubrió una realidad que la sorprendió: cada jornada terminaba con montañas de retazos, pretinas y telas de excelente calidad que simplemente eran descartadas.
Cuando tuvo que abandonar ese empleo para cuidar a su hijo, utilizó la liquidación para comprar una máquina de coser industrial de segunda mano y comenzó a fabricar almohadones, delantales y otros artículos para el hogar utilizando los excedentes que su antiguo empleador seguía guardándole.
En realidad, aquella forma de aprovechar cada pedazo de tela no era nueva para ella.
En Cuba había aprendido a coser desde adolescente, en una familia donde los recursos escaseaban y nada se desperdiciaba. Los retazos servían para confeccionar acolchados y otros artículos domésticos, una práctica que hoy identifica como economía circular, aunque entonces ni siquiera conocía ese concepto.
El proyecto dio un giro inesperado cuando fue invitada, a última hora, a participar en la Expo Uruguay Sostenible tras la baja de otros expositores.
«Como no tenía muchos artículos, pasé tres días casi sin dormir, tomando café y cosiendo», recordó.
Vendió todo lo que llevó y descubrió una comunidad interesada en el consumo responsable y el aprovechamiento de materiales, lo que la llevó a desarrollar una idea mucho más ambiciosa.
Así nació el Banco de Excedentes Textiles, que funciona bajo la marca Looper Life.
El sistema conecta a empresas que generan sobrantes de tela con cooperativas, emprendedores y organizaciones sociales capaces de reutilizarlos. Antes de entregarlos, se eliminan logotipos e identificadores cuando así lo establecen los acuerdos con las compañías.
«Puede ir a una organización como UruVene, que acompaña a personas migrantes que llegan con muchas necesidades, o también puede destinarse a emprendedores para que lo reutilicen», explicó.
Para convencer a las empresas de sumarse al proyecto, Morrel utiliza un argumento sencillo: el dinero que hoy destinan a enviar esos materiales a un vertedero puede invertirse en generar nuevas oportunidades para otras personas.
«Más que vender excedentes textiles, lo que vendo es conciencia sobre una realidad que tenemos encima», afirmó.
La iniciativa ha recibido el sello Uruguay Natural, que la reconoce como embajadora de la marca país, y contó con el respaldo de la incubadora We Are Rabbit para digitalizar el registro y la gestión de los materiales recuperados.
Además, Morrel fue una de las impulsoras de la Montevideo Sustainable Fashion Week, cuya primera edición se celebró en junio de 2026 en la Intendencia de Montevideo y fue declarada de interés nacional.
Su historia refleja también el creciente protagonismo de los cubanos en Uruguay, uno de los destinos que más ha atraído a emigrantes de la Isla en los últimos años. Según cifras oficiales, más de 22,000 cubanos ingresaron al país en 2025, impulsados por la estabilidad institucional y las facilidades para regularizar su situación migratoria.
Para Yuniet, la filosofía que guía su proyecto tiene raíces mucho más antiguas que su emprendimiento.
«La economía ya no puede seguir siendo lineal: tiene que ser circular», resume. Una idea que, según reconoce, comenzó a poner en práctica mucho antes de emigrar de Cuba, cuando en su casa aprendió que ningún pedazo de tela debía desperdiciarse.
Preguntas frecuentes sobre el Banco de Excedentes Textiles de Uruguay
CiberCuba te lo explica:
¿Qué es el Banco de Excedentes Textiles de Uruguay?
El Banco de Excedentes Textiles de Uruguay es una iniciativa fundada por la cubana Yuniet Morrel Quintero que conecta a empresas con cooperativas, diseñadores y organizaciones sociales para reutilizar materiales textiles que de otro modo serían desechados. Este proyecto promueve la economía circular y genera oportunidades de empleo y emprendimiento.
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¿Cómo funciona el sistema del Banco de Excedentes Textiles?
El sistema conecta a empresas que generan sobrantes de tela con cooperativas, emprendedores y organizaciones sociales que pueden reutilizarlos. Antes de entregar los materiales, se eliminan logotipos e identificadores si lo requieren los acuerdos con las compañías. Este enfoque busca reducir el impacto ambiental y fomentar el consumo responsable.
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¿Qué motivó a Yuniet Morrel a crear esta iniciativa en Uruguay?
Yuniet Morrel se inspiró en su experiencia en Cuba, donde aprendió a coser y aprovechar cada retazo de tela debido a la escasez de recursos. Al llegar a Uruguay y trabajar en un taller de costura, descubrió que se desperdiciaban muchos materiales de buena calidad. Esto la llevó a aprovechar estos recursos y crear una iniciativa que no solo reutiliza materiales, sino que también genera conciencia sobre la economía circular.
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¿Qué impacto ha tenido el Banco de Excedentes Textiles en Uruguay?
El Banco de Excedentes Textiles ha sido reconocido con el sello Uruguay Natural, lo que lo convierte en embajador de la marca país. Además, ha impulsado la Montevideo Sustainable Fashion Week y ha contado con el apoyo de incubadoras para digitalizar y gestionar los materiales recuperados. Este proyecto ha demostrado ser un ejemplo de economía circular y sostenibilidad en el país.
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