Cuba y Vietnam: saberes compartidos en la producción de arroz
Portada

Cuba y Vietnam: saberes compartidos en la producción de arroz

Cuba

La calidad del grano habla de la disciplina tecnológica como garante del resultado final.
Foto: Yanelkys Llera Céspedes

YARA, Granma.—La vinculación agrícola entre ambas naciones ya muestra resultados concretos en las terrazas planas de este municipio. La experiencia acumulada, la infraestructura hidráulica y proyectos como «TB AGRI Conectando Vietnam con Cuba», impulsan mayores niveles de producción arrocera.

En las áreas en cultivo, las cosechadoras trabajan con sincronización y completan los ciclos de llenado en poco más de cinco minutos, lo que permite ganar tiempo y reducir pérdidas. Se trata de la primera campaña del proyecto, derivado de la alianza con la empresa vietnamita Thai Binh Investment Trading Corporation.

Para dimensionar lo que ocurre en Yara, conviene mirar antes el panorama nacional del arroz. Según el artículo ¿Qué expectativas tiene la producción de arroz en Cuba?, publicado en Granma, en marzo del 2025, la demanda anual del país se estima en 700 000 toneladas. Sin embargo, los rendimientos se desplomaron desde cuatro toneladas por hectárea en 2018 hasta apenas 1,7 en 2024.

Aunque la media nacional apenas superó las dos toneladas por hectárea en 2025, en tierras yarenses se alcanzan rendimientos promedio de siete toneladas, con expectativas aún superiores en las áreas destinadas a semilla.

Esa cifra no solo supera ampliamente la media nacional, sino también las 5,8 toneladas por hectárea que registra Granma, provincia líder en la producción arrocera del país.

Este salto productivo confirma la pertinencia del proyecto y demuestra que, con tecnología, insumos y un manejo adecuado, es posible revertir los bajos rendimientos del arroz en Cuba.

LA HERMANDAD FRUCTIFICA

Durante el inicio de la cosecha, autoridades del Partido y del Gobierno en la provincia, junto a representantes de la parte vietnamita y trabajadores del proyecto, destacaron la importancia de esta experiencia como punto de partida para el escalamiento productivo.

Le Huy Thang, vicepresidente del proyecto, calificó la cosecha como un paso significativo dentro de la inversión agrícola en Granma y en el país, y subrayó su proyección de crecimiento gradual.

En esta primera etapa se prevé cosechar 366 hectáreas, y se pretende alcanzar las mil antes de finalizar el año. A largo plazo, el proyecto aspira a extenderse hasta 25 000 hectáreas, mediante diferentes formas de cooperación con productores cubanos.

El objetivo fundamental de esta colaboración es lograr la transferencia de tecnología, facilitar el acceso a insumos esenciales, resolver inconvenientes relacionados con el equipamiento, cuidar el bienestar de los trabajadores y atender todos los factores que contribuyan a multiplicar el desarrollo agrícola de la producción arrocera en Granma y, especialmente, en Yara.

«Esto es solo el comienzo. A partir de los resultados, vamos a evaluar cuáles son las experiencias más exitosas y a incrementar los niveles de siembra y producción», sentenció Ramón Veloz García, miembro del Buró Provincial del Partido.

Aunque en su primera etapa el proyecto se centra en la producción arrocera, posteriormente se espera incursionar en otros cultivos y en sectores asociados a la producción y a la industria.

SABERES COMPARTIDOS

Uno de los elementos distintivos de esta experiencia es la introducción de prácticas agrícolas más eficientes, acompañadas de transferencia de tecnología y capacitación directa en el campo.

El ingeniero agrónomo Ángel Chávez Núñez, con 27 años de experiencia en el cultivo, explicó que la variedad vietnamita OM 5451, de ciclo corto (90 a 95 días en condiciones normales), ha mostrado buena adaptación al territorio.

Argumentó, además, que los rendimientos alcanzados se logran con una reducción considerable en el uso de insumos químicos.

«Se obtuvo con apenas cien kilogramos de nitrógeno por hectárea, muy por debajo de los estándares tradicionales que aplicamos en Cuba (más de 350) y con una aplicación de herbicida preemergente –que nosotros no hacíamos–, y sin uso de insecticidas», precisó.

Este manejo contribuye no solo a la eficiencia productiva, sino también a la sostenibilidad ambiental, evidenciada en la presencia de abejas beneficiosas en las plantaciones, algo que en otras ocasiones no se apreciaba.

Los especialistas coinciden en que, junto a la tecnología, resulta determinante la organización del proceso productivo y el cumplimiento riguroso de los tiempos de cada labor agrícola, algo que los vietnamitas practican con disciplina estricta y que en los cubanos constituye una asignatura pendiente.

«Para la cultura vietnamita, lo que es para ahora, se hace. Se trata de actuar en el momento en que hace falta, cuando la planta lo necesita», reflexiona Chávez Núñez.

Por otro lado, cabe apuntar que las condiciones de los suelos en Yara, más pesados que los de Vietnam, han requerido ajustes en la maquinaria y en las prácticas agroecológicas, lo cual ha favorecido un proceso de aprendizaje conjunto entre ambas partes.

PROYECCIÓN

El proyecto dispone de infraestructura para el secado, procesamiento y comercialización del grano, lo que permite cerrar ciclo de forma eficiente.

La producción se destinará al consumo nacional a través de la Empresa Agroindustrial de Granos Fernando Echenique, en esta oriental provincia.

Dinh Xuan Vui, representante de TB AGRI, aseguró que se cumplen los rendimientos planificados, y resaltó el intercambio de experiencias con los productores locales directamente en el campo. Según explicó, estos han valorado positivamente los métodos de cultivo y la disciplina vietnamita, mostrando interés en incorporar tales prácticas.

De manera paralela, ya se ejecuta la resiembra con el propósito de incrementar los volúmenes productivos en el presente año, al tiempo que se evalúa la extensión del modelo hacia nuevas áreas del territorio.

A 110 días de la siembra, los primeros campos exhiben uniformidad, vigor y limpieza. La calidad del grano, evaluada por especialistas, alcanza la máxima calificación. Sin embargo, más allá de los resultados inmediatos, lo que hoy se cosecha en Yara es una experiencia que demuestra la viabilidad de integrar disciplina asiática y saber local, tecnología y sostenibilidad, rendimiento y respeto al entorno.

Esta práctica confirma que la alianza entre Cuba y Vietnam, sustentada en la transferencia de conocimientos y el uso eficiente de los recursos, constituye una vía efectiva para fortalecer la producción arrocera y avanzar hacia mayores niveles de soberanía alimentaria.

En Granma, ya han sido cosechadas las primeras 160 hectáreas. El doblaje –cosechar y volver a sembrar– está en marcha. Los rendimientos de siete toneladas por hectárea apenas anticipan un potencial productivo mayor. Los resultados más significativos aún están por llegar.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *