
Foto: Archivo de Granma
En el prólogo al libro Fidel y la cultura. Palabras a los escritores, artistas e instructores de arte (Ocean Sur, 2024) –compilado por Elier Ramírez y Luis Morlote– el intelectual Abel Prieto afirma: «La cultura no fue jamás para Fidel algo ornamental. La llamó muchas veces ‘escudo y espada de la nación’: el escudo que la resguarda frente a las influencias desintegradoras y la espada capaz de llegar muy lejos y defender sus verdades.
«La vio como una energía transformadora de enorme trascendencia, asociada a la conducta, a la ética, a la calidad de vida; capaz de contribuir decisivamente al ‘mejoramiento humano’. Pero la vio, sobre todo, como la única vía capaz de conducirnos a la emancipación».
Fidel no solo pensó la cultura y su papel central dentro de un proyecto social radicalmente transformador; sino que hizo por ella en el terreno práctico: detrás de muchísimas realizaciones estuvo su capacidad para soñar lo improbable y llevarlo a vías de hecho. Fue, además, un convencido del diálogo con intelectuales y artistas, cubanos y extranjeros, y no lo abandonó nunca.
Sus ideas en torno a la cultura superan la reflexión sobre lo artístico y literario, para entenderla como un concepto amplio, en el que el acervo creador de la humanidad se asienta, y lo nacional se transforma y crece. En ella veía un baluarte, una fuente de resistencia. Esa visión totalizadora y, por antonomasia, independentista y descolonizadora, es un patrimonio valioso para entender las batallas culturales del hoy, y plantearse metas para el futuro.
- «… nosotros no le decimos al pueblo: ¡cree! Le decimos: ¡lee! (…) la Revolución le dice al pueblo: aprende a leer y a escribir, estudia, infórmate, medita, observa, piensa. ¿Por qué? Porque ese es el camino de la verdad: hacer que el pueblo razone, que el pueblo analice». (Ciclo de charlas sobre Educación y Revolución de la Universidad Popular, 9 de abril de 1961).
- «La Revolución no puede pretender asfixiar el arte o la cultura, cuando una de las metas y uno de los propósitos fundamentales de la Revolución es desarrollar el arte y la cultura, precisamente para que el arte y la cultura lleguen a ser un verdadero patrimonio del pueblo. (…) debemos propiciar las condiciones para que todos esos bienes culturales lleguen al pueblo (…) No quiere decir eso que el artista tenga que sacrificar el valor de sus creaciones (…) Quiere decir que tenemos que luchar en todos los sentidos para que el creador produzca para el pueblo y el pueblo a su vez eleve su nivel cultural que le permita acercarse también a los creadores (…) la Revolución significa precisamente más cultura y más arte». (Palabras a los intelectuales, 30 de junio de 1961)
- «… el arte y la cultura es nivel de vida del pueblo. Nivel de vida no es solamente toneladas de cosas materiales, hacen falta muchas toneladas de cosas espirituales (…) Hay montones de servicios que son niveles de vida: un buen programa de televisión, una buena película, pero, sobre todo, las actividades artísticas y culturales se pueden convertir en una de las más altas expresiones del nivel de vida». (Discurso en la clausura del iv Congreso de la Uneac, 28 de enero de 1988).
- «Yo me acuerdo que cuando planteé esta cuestión de buscar el máximo de espíritu crítico decíamos: es preferible los inconvenientes de los errores que se produzcan, a los inconvenientes de una situación de ausencia de crítica. Y podría decir: es preferible los errores de tener mucha libertad, a los inconvenientes de no tener ninguna libertad. Si la Revolución no tuvo temor a nada de eso, al principio, cuando no había ni ideas socialistas en este país (…) Si no encontramos soluciones nuevas a viejos y nuevos problemas, no podremos llegar a ser una potencia cultural». (Discurso en la clausura de la Reunión del Consejo Nacional de la Asociación Hermanos Saíz, 12 de marzo de 1988).
- «El Estado socialista debe editar libros no para ganar dinero, debe editar libros para beneficio del pueblo; y se beneficia al pueblo no solo con un tipo determinado de literatura, sino con una gran variedad de libros y con una política editorial que le permita a la población tener acceso a las mejores obras creadas por la inteligencia del hombre, tanto históricas, literarias como políticas o de otro tipo». (Discurso en la clausura del vii Congreso del Sindicato de los Trabajadores de la Educación, la Ciencia y el Deporte, 22 de diciembre de 1991).
- «Y la cultura es lo primero que hay que salvar (…) Si es importantísimo que la cultura no se pierda (…) importantísimo es preservar los intelectuales y artistas que ha formado la Revolución (…) y llevar a la conciencia de nuestros intelectuales y artistas que en condiciones difíciles, muy difíciles, tenemos que librar esta batalla, y que, después que libremos y ganemos esta batalla, debemos ser mejores y debemos ser más puros». (Intervención en el V Congreso de la Uneac, 20 de noviembre de 1993).
- «… la libertad está en razón directamente proporcional a la cultura de la gente (…) Este hombre de hoy tiene menos libertad de pensar que el hombre de las hordas primitivas, porque casi todo lo que hace es lo que le han metido en la cabeza, a través de los medios masivos, que haga: ‘Consume eso, lo otro, lo otro’. Y de la misma forma le introducen hasta el pensamiento político. Con esas armas jamás el hombre podría liberarse. El hombre se va a liberar porque lo están conduciendo a un callejón sin salida y las crisis van a ser cada vez más profundas. Desde luego, ¿qué hay que hacer? Hay que transmitir ideas». (Intervención en el I Congreso de la Asociación Hermanos Saíz, 18 de octubre de 2001).
- «Con la llegada de los instructores de arte se consolida la escuela como la institución cultural más importante de la comunidad. Los resultados de su labor se reflejarán en el seno de la familia. El trabajo de estos profesionales se proyectará más allá de la institución escolar y dependerá del vínculo con el resto de las instituciones culturales y sociales de la comunidad». (Discurso en la graduación del primer curso de las Escuelas de Instructores de Arte, 20 de octubre de 2004).
- «Es fabuloso el camino que se abre hacia la formación de sensibilidad y apreciación de las artes entre los más jóvenes y hacia el ambicioso propósito de crear una cultura general integral masiva en nuestro pueblo. Una cultura no solo artística, sino también histórica, científica, económica, geográfica, ambiental y en los más diversos campos del conocimiento, con profundo sentido humanista (…) una revolución es el triunfo de la virtud sobre el vicio, es el triunfo del honor sobre la deshonra, es el triunfo de la integridad moral y patriótica contra el mercenarismo (…) Cuba es hoy inspiración y esperanza para muchos. La vocación humanista y justiciera de la Revolución es referencia para quienes creen en la posibilidad de un mundo mejor al de la barbarie, la violencia, el egoísmo y el derroche en el cual los poderosos nos han sumido. En esa batalla por el futuro de la humanidad nos alienta el respaldo de numerosos artistas e intelectuales del mundo que defienden con Cuba su derecho al pensamiento propio frente al diktat hegemónico; su fe en el hombre frente a la omnipresencia del mercado». (Discurso en la segunda graduación de los instructores de arte, 28 de octubre de 2005).
- «Partiendo de nuestros esfuerzos sanos, patrióticos e internacionalistas en las tareas manuales e intelectuales que realizamos cada día, me atrevería a expresar: todo lo que fortalezca éticamente a Revolución es bueno, todo lo que la debilite es malo». (Mensaje al VII Congreso de la Uneac, 1ro. de abril de 2008).

