La Habana, 17 jul (EFE). – Los 9,4 millones de cubanos tendrán un promedio máximo de dos o tres horas de electricidad este viernes, una jornada en la que la estatal Unión Eléctrica (UNE) prevé que el mayor apagón deje a la vez sin suministro eléctrico al 72 % del país en el horario de máxima demanda (tarde-noche).
Cuba atraviesa una profunda crisis energética desde mediados de 2024, agravada desde enero por el asedio petrolero de EE.UU.. El Gobierno de la isla ha reconocido además, que la situación del Sistema Electroenergético Nacional (SEN) es “crítica”, y solo en las últimas dos semanas el país ha sufrido tres apagones generales.
Según un informe de la UNE, dependiente del Ministerio de Energía y Minas, en La Habana los cortes de electricidad alcanzaron la víspera hasta las 30 horas continuas; lo que avivó el descontento social y se reportaron protestas pacíficas -principalmente cacerolazos- en varios municipios como Centro Habana y El Vedado, uno de los barrios más acomodados de la ciudad capitalina.
En este contexto, la UNE prevé para el horario de mayor demanda (tarde-noche) de este viernes una capacidad de generación de apenas de 940 megawatios (MW) y una demanda máxima de 3.200 MW.
De esta forma -la diferencia entre oferta y demanda- será de 2.260 MW y la afectación estimada -lo que se desconectará realmente para evitar apagones desordenados- alcanzará los 2.290 MW.
En esta jornada, nueve de las 16 unidades de generación del país se mantienen sin aportar energía. Esta fuente se nutre de crudo nacional y no está afectada por el bloqueo petrolero estadounidense.
Las obsoletas centrales termoeléctricas de Cuba, responsables del 40 % del mix, fueron construidas en su mayoría durante las décadas 60 y 70 del siglo pasado y, con un déficit crónico de inversiones y mantenimientos, sufren frecuentes averías.
Otro 40 % del mix estaba a cargo de los motores de generación, pero esta fuente de energía precisa diésel y fueloil importado. La presión de EE.UU. obligó a pararlos por falta de materia prima desde enero.
El 20 % restante del mix energético cubano se obtiene de gas y fuentes renovables, especialmente con apoyo chino.
La principal apuesta del Gobierno cubano para salir de esta crisis ha sido la energía solar, y en este sentido, ha puesto en marcha un programa para levantar 92 parques solares por toda la isla, con una potencia instalada total de unos 2.000 MW.
Hasta la fecha, según datos de la UNE, unos 54 parques fotovoltaicos aportan a la producción de energía en la isla, y han alcanzado los 600 MW como máxima potencia entregada en los horarios en los cuales se trabaja con esta fuente de generación (principalmente en el día).
Sin embargo, estudios independientes estiman que harían falta entre 8.000 y 10.000 millones de dólares para reflotar el sistema energético cubano.

