En una declaración difundida en esta capital, el ZAST alertó que en la carga para la mayor isla caribeña dejada en el puerto de Kingston sobresalen más de 3,5 millones de jeringas y agujas enviadas por la organización de solidaridad española SODePAZ para el sistema de salud de Santiago de Cuba.
Los contenedores abandonados en incumplimiento de los contratos también contienen colchones y almohadas enviados por Defensem para las familias desplazadas por el huracán Melissa.
De acuerdo con la denuncia, la oferta de CMA CGM a los remitentes es devolver la mercancía a su puerto de origen o pagar nuevamente para enviarla a través de otra compañía.
El ZAST considera que la acción equivale a abandonar la carga humanitaria que busca apaciguar el régimen de sanciones ilegales y extraterritoriales de Washington.
Esto no es una falla logística; es sumisión, indicó la declaración que recuerda como CMA CGM y la alemana Hapag-Lloyd suspendieron las nuevas reservas desde y hacia la isla en mayo tras el recrudecimiento del bloqueo en virtud de la Orden Ejecutiva 14404.
Ninguno de los productos involucrados –advirtió- son materiales militares o energéticos sancionados; se trata de jeringas, agujas, colchones y almohadas.
Zimbabwe conoce este patrón durante más de dos décadas por los efectos corrosivos de las sanciones coercitivas unilaterales impuestas por los mismos artífices de la coerción, dirigidas a atacar a un gobierno, a sus ciudadanos, al comercio y a los enfermos.
El ZAST exige a CMA CGM liberar la carga retenida de inmediato sin costo alguno para los remitentes.
Llamamos a las compañías navieras, a las instituciones financieras y las corporaciones del Sur Global y otras regiones a negarse a servir como instrumentos de un bloqueo que la Asamblea General de las Naciones Unidas condena durante más de tres décadas.
Según el Zimbabwe Anti-Sanctions Trust, la soberanía y la dignidad humana no se venden ante la presión de ninguna potencia.
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