
José Antonio Echeverría Bianchi fue uno de los dirigentes revolucionarios más destacados que tuvo la juventud cubana y muy especialmente, el movimiento estudiantil universitario.
Nació en Cárdenas, Matanzas el 16 de julio de 1932, hace 94 años.
Se le conoce también como presidente de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) de 1954 a 1957, fundador del Directorio Revolucionario y uno de los principales líderes opositores a la dictadura de Fulgencio Batista.
Firma, junto a Fidel Castro, la Carta de México, que unía a la FEU y al Movimiento 26 de Julio en la lucha por la libertad de Cuba.
Desde muy joven manifiesta sus ideas contrarias al régimen de Batista logrando nuclear a la juventud más radical en la universidad en el Grupo Arquitectónico de Renovación Estudiantil (GARE).
Es elegido secretario general, vicepresidente y presidente de la Asociación de Alumnos de Arquitectura, hasta alcanzar, posteriormente, la presidencia nacional de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU)
Asiste en Chile al Segundo Congreso de Estudiantes Latinoamericanos y recorre varios países para dar a conocer la lucha que se libra contra el gobierno de Fulgencio Batista.
A su regreso va a México a reunirse con Fidel Castro que prepara una expedición armada y allí firma la llamada Carta de México en la que se comprometen, su organización estudiantil y el Movimiento encabezado por Fidel, a luchar contra la tiranía de Batista y “hacer la Revolución”.
Ante la intensificación de la lucha era necesario crear un organismo rector de la actividad por la vía armada. Surge el Directorio Revolucionario, compuesto por dirigentes de la FEU y otras agrupaciones; José Antonio Echeverría asumió la dirección de esta organización y a fines de 1956, junto a Menelao Mora, reavivan la idea de atacar al Palacio y acabar con Batista.
Su concepción acerca de la Revolución quedó expuesta en el Manifiesto al Pueblo de Cuba, publicado en la edición clandestina de la revista Alma Mater, en marzo de 1956: “La Revolución es el cambio integral del sistema político, económico, social y jurídico del país y la aparición de una nueva actitud psicológica colectiva que consolide y estimule la obra revolucionaria”.
Cuando ocurre el golpe de estado el 10 de marzo de 1952 está en Cárdenas. Regresa a La Habana y profundiza más su posición revolucionaria y combativa. La dirección de la FEU le encomienda organizar la huelga estudiantil en los planteles de enseñanza secundaria, y para ello viaja por todo el país. Su misión surte efecto. La dictadura allana los colegios y detiene a los dirigentes para acabar con la huelga.
Entre el 2 y el 6 de abril, participa en la jura de la Constitución de 1940. Además como secretario general de la FEU, se ocupa de la celebración del III Congreso de Estudiantes Secundarios, que tiene lugar en el Salón de los Mártires de la Universidad de La Habana
La revista Bohemia publica su artículo Presente y futuro de la Arquitectura en Cuba, en ocasión de celebrarse el 13 de marzo el día del Arquitecto cubano.
Realiza, además, declaraciones en favor de la amnistía de los presos políticos incluyendo a los asaltantes de los cuartales Moncada y de Bayamo. El 27 de marzo de 1955 la revista Bohemia divulga declaraciones suyas:
¡Qué no quede en la cárcel uno solo de los dignos luchadores contra la dictadura! Todo intento de excluir a los combatientes del Moncada de la amnistía se encontraría con el más amplio repudio de la opinión pública. No cabe esperar de este régimen generosidad espontánea; el Gobierno sólo accederá a conceder una amnistía general política cuando la presión de la opinión pública se haga irresistible.
José Assef Yara, combatiente de la lucha clandestina expresa sobre José Antonio:
“A José Antonio superarlo es imposible, imitarlo, muy difícil. Porque desde el mismo 10 de marzo (de 1952) solo supo de los sinsabores del clandestinaje, de los atropellos y de las torturas. Sobresalía por su actitud ante la lucha, su decisión, su valentía, su profundidad en el pensar y su autoridad. Todo ello lo hizo ser el compañero más querido para todos nosotros, y el más respetado. Como todo joven, tenía su novia, pero la visitaba cuando podía, porque era más el tiempo que estaba perseguido y buscado, que el que tenía libre”.
José Antonio estuvo siempre presente en las protestas, manifestaciones y enfrentamientos contra la policía de la tiranía batistiana combatió hasta su ultimo aliento por la libertad, con dignidad y nobleza a toda prueba, fue un bravo luchador por la causa de la justicia cubana.
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