Entre las opciones evaluadas está un eventual asalto aéreo liderado por el ejército, y que sería llevado a cabo por la 101.ª División Aerotransportada, la única unidad entrenada para tal tarea. (Imagen ilustrativa) Crédito: Cabo Robert Whitmore/Departamento de Defensa | AP
El Departamento de Defensa de Estados Unidos ha evaluado en semanas recientes distintos escenarios para una posible acción militar contra Cuba, entre ellos un eventual asalto aéreo encabezado por la 101.ª División Aerotransportada, una de las unidades más especializadas del Ejército estadounidense. Sin embargo, funcionarios de la administración subrayan que estos ejercicios de planificación no representan una decisión para iniciar una operación contra la isla.
De acuerdo con información difundida por CBS News y basada en fuentes familiarizadas con las conversaciones, los análisis forman parte de los procesos habituales de planeación estratégica del Pentágono para responder a distintos escenarios internacionales. Estas evaluaciones incluyen aspectos como objetivos de la misión, recursos necesarios, logística, riesgos y número de tropas requeridas.
El portavoz interino del Pentágono, Joel Valdez, evitó pronunciarse sobre el contenido de las discusiones y señaló que el Departamento de Defensa no comenta “operaciones militares hipotéticas”. Mientras tanto, la Casa Blanca tampoco ha confirmado la existencia de un plan para actuar contra el gobierno cubano.
La atención militar permanece enfocada en otros conflictos
Las fuentes consultadas consideran poco probable una operación militar en el corto plazo debido a que buena parte de las capacidades estratégicas de Estados Unidos permanecen concentradas en Medio Oriente, especialmente tras la reanudación de las operaciones militares relacionadas con Irán.
En paralelo, el secretario de Estado, Marco Rubio, continúa defendiendo una estrategia de presión política, económica y diplomática para impulsar una transición en Cuba. La administración Trump ha incrementado las sanciones contra empresas vinculadas al aparato militar cubano, especialmente el conglomerado GAESA, además de reforzar restricciones financieras y migratorias contra funcionarios del régimen.
Washington sostiene que estas medidas buscan debilitar las fuentes de financiamiento del gobierno cubano y promover cambios políticos, mientras La Habana acusa a Estados Unidos de profundizar la crisis económica que enfrenta la isla mediante el endurecimiento del embargo.
Crecen las preocupaciones por la seguridad en el Caribe
Las discusiones en el Pentágono coinciden con recientes preocupaciones de seguridad sobre las capacidades militares cubanas. Según CBS News, funcionarios estadounidenses han seguido de cerca reportes sobre la adquisición de drones de ataque por parte de Cuba, cuyo origen no ha sido precisado públicamente.
Durante una visita realizada en junio a la Base Naval de Guantánamo, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, advirtió que cualquier intento del gobierno cubano por desarrollar armamento capaz de alcanzar esa instalación militar o territorio estadounidense sería considerado una seria provocación.
Las tensiones entre ambos países también se han intensificado tras el restablecimiento de Cuba en la lista de Estados patrocinadores del terrorismo y la ampliación de sanciones económicas desde el regreso del presidente Donald Trump a la Casa Blanca.
A pesar del endurecimiento de la relación bilateral, funcionarios estadounidenses reconocen que la cooperación en algunos temas, como la migración, continúa de forma limitada. Analistas consideran que, por ahora, los ejercicios de planificación militar responden principalmente a la obligación del Pentágono de prepararse para diversos escenarios, más que a la inminencia de una intervención, mientras la vía diplomática sigue siendo la posición oficial de Washington.
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