Nacido en el 19 de marzo de 1943 en Baracoa (Guantánamo, Cuba), y conocido inicialmente como «El Puma de Baracoa», pasó de ganarse la vida como limpiabotas, repartidor de periódicos o guía turístico a convertirse en boxeador primero y en una de las figuras más populares del boxeo español luego.
«Se nos va un grande»
Tras la abolición del boxeo profesional por el régimen de Fidel Castro, Legrá emigró a España a finales de 1963. El púgil hispanocubano obtuvo la nacionalidad española en 1966 llegó a la cima del boxeo español y interncional tras ganar dos veces el Campeonato del Mundo del peso pluma (1968 y 1972) y siete veces el de Europa. Estaba en posesión de la medalla de plata de la Real Orden del Mérito Deportivo desde 2003.
«Se nos va un grande», declaró a EFE Felipe Martínez, presidente de la RFEB, que destacó que Legrá fue «uno de los grandes estandartes de la época dorada del boxeo español, que hizo mucho por el boxeo».
Manel Berdonce, entrenador del equipo olímpico español de boxeo durante doce años y una de las personas más cercanas al campeón hispanocubano a lo largo de las últimas dos décadas, tuvo unas emotivas palabras de recuerdo y reconocimiento para Legrá y su contribución con el deporte.
«En el boxeo hay buenos boxeadores, hay campeones, hay estrellas y hay leyendas. Pepe Legrá es una leyenda», explicó.
Apodado también «el pequeño Cassius Clay», recuerda Berdonce, Legrá deja un legado «muy importante y grandioso» para el boxeo español por su forma de concebir el boxeo y por su forma de comportarse: «Tenia un boxeo muy particular, era muy carismático», afirmó.
Ídolo de los años 60 y 70, con «el favor» de Franco y de Castro
Su figura trascendió lo deportivo para convertirse en un ídolo de masas en España durante los años 60 y 70, destaca el medio deportivo español AS.
«A Pepe no se le recordará sólo por haber sido campeón del mundo, sino porque formó parte de la cultura popular española, un tipo con carisma que incluso se llegó a ganar un trato de favor por parte de Franco y contó con el afecto de Fidel Castro. Ganó millones -en aquella época- y era despedido y recibido por cientos de aficionados en el aeropuerto cuando se marchaba a pelear fuera. A sus combates acudían celebridades de la época como Tony Leblanc o El Cordobés. Legrá era lo más parecido a una estrella del rock que había en España», reseña el deportivo español MARCA.
«Él siempre me trató bien y me regalaba palabras de cariño. Después de los triunfos me mandaba cochazos… No podría decir nada en su contra, porque siempre me trató correctamente, al igual que Juan Carlos», dijo Legrá a MARCA, en una entrevista en 1968.
Cuando Legrá ya era una estrella internacional, visitó La Habana y se reunió con Castro en dos ocasiones, señala el diario La Vanguardia. Durante una de estas audiencias, según el medio español, el dictador cubano le habría recibido bromeando sobre su sintonía con el dictador español, con un: «¡Hay que ver cómo te quiere el gallego!»
Últimos años en una residencia
Legrá, que subió al ring en 147 ocasiones, con un palmarés de 132 victorias, 4 nulos y 11 derrotas, pasó sus últimos años en una residencia y padecía «deterioro cognitivo», pero era un hombre «muy feliz que vivió siempre con una sonrisa», agregó el entrenador Berdonce.
«Desde la RFEB se ha ofrecido toda la ayuda posible» a sus familiares y allegados, que estuvieron junto a él acompañándole en sus últimos momentos, aseguró, por su parte, Felipe Martínez, presidente de la federación.
rml (efe, prensa española, actualizado a las 14:39 CET)



