Franco y oportuno intercambio con líderes y campesinos de diversas formas productivas de La Habana sesionó en la CCS Juan Bruno Zayas, con el fin de evaluar las recientes transformaciones económico-sociales y analizar los obstáculos que lastran la producción en el sector agropecuario
Conducido por el imperativo de llevar más alimentos a la mesa del cubano, un franco y necesario debate entre productores de habaneros y las máximas autoridades del ramo sesionó en la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Juan Bruno Zayas del municipio Cerro.
El encuentro, que contó con la presencia del viceprimer ministro Jorge Luis Tapia Fonseca, y del titular de Agricultura, Ydael Pérez Brito, fue un examen minucioso sobre las recientes transformaciones económicas y sociales aprobadas para el campo, con el objetivo de desterrar de raíz la burocracia y los frenos que hoy obstruyen la productividad en los surcos.
Uno de los ejes fundamentales del debate se centró en la posesión y la explotación de la tierra. Al respecto, Tapia Fonseca enfatizó que, en correspondencia con el impacto y la viabilidad de cada proyecto, se podrán solicitar tierras en usufructo de manera ilimitada tanto en extensión como en tiempo, siempre y cuando estén ligadas a la producción agropecuaria. Eso sí, la norma condiciona esta apertura a un requisito esencial: demostrar un aprovechamiento total de los suelos otorgados con anterioridad, pues no se concederán nuevos terrenos a quien no mantenga activos y produciendo los que ya administra.
En ese sentido, el Viceprimer ministro alertó sobre la existencia de considerables extensiones de tierras ociosas o deficientemente explotadas en el país. Denunció que, a la par de la lentitud que a veces arrastra el proceso institucional de entrega, coexisten demoras en comenzar a trabajarlas u otras, como las que terminan utilizándolas en actividades ajenas a la agricultura. Ante este escenario, el dirigente fue categórico cuando señaló la urgencia de eliminar de forma definitiva tales indisciplinas.

Gaspar Palermo, presidente de la CCS Roberto Negrín del municipio La Lisa, ponderó las facultades que la ley otorga ahora a las estructuras de base. Explicó que anteriormente la solución legal y el control de la explotación no dependían directamente de la cooperativa ni de la empresa. Sin embargo, el nuevo marco legal les concede la potestad de controlar y decidir a quien otorgar el suelo. Para Palermo, esta autonomía elimina una gran cantidad de conflictos debido a que la junta directiva conoce mejor que nadie a sus productores y sabe con certeza quiénes merecen el beneficio y quiénes no. Con ello se logrará erradicar una parte sustancial de las indisciplinas asociadas a la tenencia.
Como otra de las novedades de impacto, el ministro Ydael Pérez Brito recordó que ya no es un requisito obligatorio mantener la presencia física constante sobre la tierra para producir: ahora es totalmente legítimo ejercer la dirección del proyecto y delegar el trabajo diario en otra persona encargada.
Al mismo tiempo, el titular aclaró que estas transformaciones no modifican el principio de que en Cuba el 80 por ciento de la superficie agrícola es de propiedad estatal socialista, por lo que nunca dejará de pertenecer al pueblo. Con el objetivo de materializar estos cambios jurídicos, precisó que se han actualizado al menos 17 normas complementarias en el sector.
Como respuesta a una de las demandas más persistentes del sector durante años, el Viceprimer ministro anunció una flexibilización en cuanto al límite permitido para las bienhechurías, el cual se eleva ahora hasta el cinco por ciento el área total asignada. Vinculado a este incentivo, se autorizó que los productores que mantengan un rendimiento favorable y resultados estables por más de cinco años puedan adquirir la propiedad legal de la vivienda enclavada en su terreno. En ese sentido las autoridades reconocieron el ejemplo de quienes sostienen producciones de vanguardia durante diez o quince años y ahora podrán aplicar al beneficio.
Por otra parte, se informaron nuevas disposiciones que introducen un cambio radical en la arquitectura institucional y legal. Las disputas sobre herencias y los complejos litigios jurídicos asociados a la tenencia del suelo se desmarcan definitivamente de las funciones del Ministerio de la Agricultura, transfiriéndose su resolución a los tribunales y a las direcciones municipales y provinciales del Ministerio de Justicia.
En este ordenamiento destaca una modificación trascendental: los suelos entregados bajo la condición de usufructo adquieren un carácter heredable. Esta prerrogativa ampara incluso las tierras de personas que salieron del país, pero conservan su ciudadanía efectiva, un estatus que de igual modo les faculta legalmente a solicitar nuevas áreas cultivables en favor de la producción de alimentos.
Apertura comercial, insumos y nuevos actores económicos
El horizonte económico de la agricultura cubana también expande sus límites en busca de mayor eficiencia. Durante la cita se detallaron las disposiciones que facultan a las cooperativas para realizar actividades de comercio exterior, lo cual abre las puertas a la importación directa de insumos esenciales, combustibles y maquinaria agrícola pesada, como tractores y otros.
Sobre la gestión del mercado de insumos, Tapia Fonseca aseveró que este puede ser operado por todos los actores económicos del país. Destacó el valor de la producción nacional y las experiencias sumamente positivas de colectivos laborales dedicados a la elaboración de bioproductos como biofertilizantes, bioestimulantes y abonos orgánicos. Explicó que, a diferencia de las restricciones del pasado, en la actualidad cualquier productor que desee encadenarse con un socio en el exterior mediante un contrato de empresa mixta tiene la libertad de hacerlo y establecer tiendas de insumos dentro del territorio nacional.
En este escenario de diversificación, los participantes acogieron con grandes expectativas la opción de constituir empresas privadas en la rama agropecuaria con aquellos tenentes que cuenten con más de 100 trabajadores contratados.
Asimismo, las autoridades resaltaron el fomento del agroturismo y el ecoturismo como alternativas viables encaminadas a elevar la calidad de vida en las zonas rurales y atraer visitantes. Por otro lado, Génesis Cárdenas, presidenta de la Asamblea Municipal del Poder Popular del Cerro, indagó sobre las posibilidades de inversión de varios cubanos residentes en el exterior en la rama acuícola de su demarcación, una iniciativa que las autoridades y productores presentes calificaron como sumamente positiva y oportuna.
Desatar los nudos de la burocracia y el impago
A pesar del optimismo reinante, el diálogo no eludió los problemas crónicos que lastran el desempeño en el surco. El espinoso asunto de los impagos acumulados volvió a ponerse sobre el tapete como uno de los factores que más desalienta y desestimula al productor en su día a día.
De igual modo, se abordó como un paso positivo el hecho de que en lo adelante los precios dejen de fijarse por vías puramente administrativas y comiencen a determinarse a través de los mecanismos de mercado, una transición que sin dudas favorecerá la producción y comercialización.
El debate derivó hacia la imperiosa necesidad de capacitar a fondo a quienes tienen la responsabilidad institucional de implementar las nuevas normativas, exigir que estén a la altura del momento histórico y de esa forma evitar dilaciones o la creación de nuevos obstáculos.

Como ejemplo de las trabas vigentes, Yoel Barreto Rodríguez, vicepresidente de la CCS Arides Esteves, relató las peripecias de su centro, el cual demoró más de seis meses en llograr inscribir su código NIT en el Registro Mercantil para poder importar, debido a los atrasos generados por la falta de fluido eléctrico y las fallas de conexión. Barreto instó a acercar y adaptar estos servicios esenciales al sector cooperativo y campesino, a fin de simplificar trámites que hoy resultan engorrosos, e hizo un llamado a los gobiernos municipales a asumir un rol mucho más decisorio y dinámico desde la base.
Por su parte, Pedro Rodríguez, vicepresidente de la CCS 28 de enero del municipio Boyeros, manifestó el marcado optimismo del campesinado asistente, reflejado en los rostros de quienes veían atendidos reclamos históricos del sector que habían sido planteados en escenarios vitales como los Congresos de la ANAP. No obstante, insistió en la necesidad de repetir este tipo de encuentros y alertó sobre la urgencia de extender las acciones de capacitación hacia los trabajadores del sistema bancario, donde suelen surgir numerosos frenos y trabas operativas. «Lo que hace falta es trabajar y producir comida para el pueblo, y nadie puede frenar eso», sentenció.
Tapia Fonseca insistió en que el impacto de estas medidas trasciende lo estrictamente alimentario. A su juicio, las transformaciones deben comprenderse dentro de la visión sistémica de los 23 ejes estratégicos que articulan el programa nacional de desarrollo, un escenario donde el sector campesino se consolida no solo como un productor de alimentos, sino como un actor de la economía con plenos derechos y un peso fundamental en el entramado económico y social del país.
Un camino que comienza en la base
El reto fundamental radica en lograr que quienes producen la tierra, o aspiran a hacerlo, conozcan en toda su dimensión el alcance y las facilidades otorgadas por estas disposiciones.
Este intercambio con las formas productivas de La Habana marca apenas el punto de partida de un proceso de socialización que debe extenderse de inmediato a cada municipio de la nación.
El éxito definitivo de las transformaciones aprobadas se medirá en la capacidad de los cuadros de base y las instituciones locales en barrer con viejos hábitos. Lograr que el impacto real de estas leyes se traduzca de forma ágil en comida asequible para el pueblo es el único indicador válido de estas transformaciones.
La entrada Sacudir la burocracia y llenar la mesa se publicó primero en Revista Bohemia.
